Un rorcual común (Balaenoptera physalus) de nueve metros de longitud ha sido localizado este lunes sin vida en un espigón de la bocana del Real Club Náutico de Valencia. El hallazgo se ha producido gracias a una embarcación de la Fundación Azul Marino, que ha alertado de inmediato a la Red de Varamientos de la Comunidad Valenciana de la presencia del cetáceo y ha facilitado el traslado del animal hasta un punto accesible para los equipos técnicos.
Es la segunda ballena más grande del mundo. Veterinarios de la Fundación Oceanogràfic y técnicos de la Universitat de València han realizado la necropsia de la hembra de 6,5 toneladas
Es la segunda ballena más grande del mundo. Veterinarios de la Fundación Oceanogràfic y técnicos de la Universitat de València han realizado la necropsia de la hembra de 6,5 toneladas


Un rorcual común (Balaenoptera physalus) de nueve metros de longitud ha sido localizado este lunes sin vida en un espigón de la bocana del Real Club Náutico de Valencia. El hallazgo se ha producido gracias a una embarcación de la Fundación Azul Marino, que ha alertado de inmediato a la Red de Varamientos de la Comunidad Valenciana de la presencia del cetáceo y ha facilitado el traslado del animal hasta un punto accesible para los equipos técnicos.
Hasta la zona se han desplazado profesionales de la Fundación Oceanogràfic y técnicos de la Universitat de València, en coordinación con agentes medioambientales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), el Real Club Náutico de Valencia y la empresa Valencia Charter, que ha colaborado en el apoyo logístico del operativo.
Tras una primera inspección, los veterinarios han confirmado que se trata de una hembra de rorcual común con un peso estimado de 6,5 toneladas.
Aunque no es habitual que estos grandes cetáceos aparezcan sin vida en zonas portuarias, su presencia en aguas mediterráneas es conocida, especialmente en áreas de paso y alimentación.
Las causas de la muerte se desconocen por el momento. La necropsia que realicen los veterinarios de la Fundación Oceanogràfic, siguiendo los protocolos científicos establecidos para grandes cetáceos, es clave para determinar, en la medida de lo posible, el origen del fallecimiento y aportar información relevante para la investigación y conservación de la fauna marina en el Mediterráneo.
La participación de la Fundación Oceanogràfic en este tipo de actuaciones forma parte de su labor de atención a fauna marina herida o varafacilitafada, según una nota . Esta intervención cuenta con la ayuda parcial de la Fundación Pairi Daiza dentro del programa de respuesta a los varamientos de mamíferos marinos en la Comunitat Valenciana.
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