Las ventas en centros y parques comerciales en España cerraron el año pasado con un crecimiento del 4,8%, lo que significa 19 trimestres consecutivos al alza. Son datos del Observatorio del sector, elaborado por PwC y la Asociación de Propietarios de Espacios Comerciales (Apresco).En España hay 592 centros y parques comerciales que agrupan a un total de 32.869 comercios en una Superficie Bruta Alquilable (SBA) de 16.866.441 metros cuadrados. Los buenos indicadores incluyen entre los motivos del auge el esfuerzo por adecuarse a estándares de sostenibilidad que pretenden reducir el impacto medioambiental y anticiparse a futuros retos regulatorios y climáticos.Algunos de los centros que destacan en este sentido son Islazul (Madrid). La Maquinista (Barcelona), Maremagnum (Barcelona), Marineda City (A Coruña), Nueva Condomina (Murcia), Parque Principado (Paredes El Cuetu, Asturias) y Xanadú (Madrid).Noticia relacionada No Los centros comerciales abren sus puertas a la reinvención Belén RodrigoLa Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC) cifra en 1.995 millones las visitas realizadas en 2025. Eduardo Ceballos, presidente de la AECC, indica que los principales retos en la gestión medioambiental «giran en torno a la descarbonización, la eficiencia energética y la adaptación de edificios existentes».«Los centros comerciales –expone– se focalizan en implementar prácticas sostenibles en edificios ya construidos, lo que contribuye a la descarbonización del sector: monitorización de los consumos de los arrendatarios mediante cláusulas en contratos para medir impactos ambientales; reducción del consumo energético con iluminación inteligente, climatización optimizada y mayor eficiencia en edificios ; promoción del uso de energías renovables como paneles fotovoltaicos y luz natural para minimizar la huella de carbono; implementación en programas de reciclaje y mejor gestión de residuos para así promover la economía circular; e inversión en rehabilitaciones».Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcan una estrategia que busca mejoras energéticas y económicas al tiempo que procura el bienestar de clientes y trabajadores. «Otro ejemplo del compromiso es la instalación en nuestros aparcamientos de más puntos de recarga para vehículos eléctricos o los muchos programas que apoyan la movilidad sostenible», sostiene Ceballos.La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, puede reducir de forma muy significativa el consumo de energía y recursos, además de optimizar la operación y la experiencia del cliente, aclara: «El desarrollo de sistemas de gestión energética con IA que ajustan climatización, ventilación e iluminación según ocupación real, previsión meteorológica y precios horarios de la energía, reducen consumos en torno a un 25-35%».En esta política, la formación de los empleados es clave, considera, «porque convierte la estrategia ambiental en cambios reales en la operación diaria». Además, los centros creen imprescindible que los proveedores cumplan estándares de sostenibilidad.Eficiencia energéticaMaremagnum (Barcelona) prioriza el ahorro energético como clave de su estrategia de sostenibilidad. El grupo Klépierre, al que pertenece el centro comercial, ha reducido cerca de un 50% la intensidad energética de su cartera en la última década mediante la monitorización digital en tiempo real, uso de IA para optimizar climatización e iluminación, y sustitución masiva por tecnología LED.«En centros como Maremagnum –declaran fuentes de Klépierre– se aplican sistemas automáticos de control de HVAC, mejora del aislamiento en cubiertas para reducir la carga térmica y contratación de electricidad de origen renovable. Además, se instalaron 2.400 m² de láminas impermeables Renolit Alkorplan Bright en la cubierta. Estas láminas se caracterizan por su capacidad para reducir significativamente la demanda de energía necesaria para la climatización de los edificios. Además, el centro cuenta con cerca de 400 paneles fotovoltaicos que permiten generar una parte significativa de su consumo energético de forma autónoma».En su política también está integrada la gestión eficiente del agua en su estrategia Act4Good, explican: «Monitoriza y analiza el consumo de forma continua para reducir su uso, centrándose en los principales sistemas como climatización/torres de refrigeración, baños y limpieza, e instala equipos más eficientes».Para la gestión de residuos, «el grupo promueve una recogida selectiva y separación en origen, tanto de los espacios comunes como de los comercios y restauración, con contenedores específicos para papel, cartón, plástico, vidrio, residuos orgánicos y aparatos eléctricos».En 2024, el 100% de los residuos del centro fueron recuperados, con casi la mitad mediante reciclaje de materiales. También impulsa iniciativas con visitantes (como puntos de reciclaje de pilas, textiles o electrónicos en algunos centros) y con operadores para aumentar la participación en el reciclaje y reutilización de materiales.La reciente reforma del centro, detallan desde Klépierre, fue concebida como una oportunidad para reducir el impacto ambiental del activo: «La colaboración con Construcía garantizó criterios de construcción circular, reutilización de materiales y reducción drástica de residuos». Un ejemplo de cómo la sostenibilidad también se traslada al diseño y la decoración es el uso de redes de pesca recicladas para fabricar mobiliario.Reutilizar agua de lluviaSituado en A Coruña, Marineda City, el centro comercial más grande Galicia, es propiedad de Merlin Properties. Fue inaugurado en 2011 y cuenta con cerca de 250 establecimientos y marcas. El ahorro energético es uno de los pilares de su estrategia integral de sostenibilidad. En estos dos últimos años, se ha invertido un millón de euros en medidas orientadas a mejorar su eficiencia. «Entre las actuaciones más relevantes,―señala su gerente, Purificación Berdejo, destaca la renovación de su planta fotovoltaica, situada en la cubierta del edificio, que ha permitido duplicar la producción anual destinada a autoconsumo hasta alcanzar los 1.088 MWh/año, cubriendo más del 13% de la demanda eléctrica de las zonas comunes».El centro ha acometido también la renovación de más de 3.800 luminarias del aparcamiento a tecnología LED y la instalación de puertas automáticas en los muelles de carga para mejorar la climatización interior.En materia hídrica, su sistema de reutilización de aguas pluviales, a la vanguardia en el sector, favorece la reutilización de 10.000 m³ de agua de lluvia al año. «Recogida en las cubiertas del complejo, esta agua se destina al riego de zonas verdes, labores de limpieza y descargas de sanitarios», comenta Berdejo. «Este proceso permite reducir hasta un 40% el consumo anual de agua potable en su actividad habitual», dice.La política de residuos del centro está orientada a la economía circular y la valorización máxima. Cuenta con la certificación Residuo Cero de AENOR desde 2020, que acredita la valorización de prácticamente el 100% de los residuos generados . «El centro gestiona anualmente más de 1.275 toneladas de residuos no peligrosos y 866 kilos de residuos peligrosos, todos valorizados en más de un 99,8%», afirma.El cliente aprecia estos esfuerzos en sostenibilidad, según Berdejo, «en aspectos tangibles como instalaciones más eficientes, espacios mejor climatizados, iluminación LED o zonas verdes mantenidas con agua reutilizada». «Las certificaciones, además, refuerzan la confianza», apunta la gerente. Las ventas en centros y parques comerciales en España cerraron el año pasado con un crecimiento del 4,8%, lo que significa 19 trimestres consecutivos al alza. Son datos del Observatorio del sector, elaborado por PwC y la Asociación de Propietarios de Espacios Comerciales (Apresco).En España hay 592 centros y parques comerciales que agrupan a un total de 32.869 comercios en una Superficie Bruta Alquilable (SBA) de 16.866.441 metros cuadrados. Los buenos indicadores incluyen entre los motivos del auge el esfuerzo por adecuarse a estándares de sostenibilidad que pretenden reducir el impacto medioambiental y anticiparse a futuros retos regulatorios y climáticos.Algunos de los centros que destacan en este sentido son Islazul (Madrid). La Maquinista (Barcelona), Maremagnum (Barcelona), Marineda City (A Coruña), Nueva Condomina (Murcia), Parque Principado (Paredes El Cuetu, Asturias) y Xanadú (Madrid).Noticia relacionada No Los centros comerciales abren sus puertas a la reinvención Belén RodrigoLa Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC) cifra en 1.995 millones las visitas realizadas en 2025. Eduardo Ceballos, presidente de la AECC, indica que los principales retos en la gestión medioambiental «giran en torno a la descarbonización, la eficiencia energética y la adaptación de edificios existentes».«Los centros comerciales –expone– se focalizan en implementar prácticas sostenibles en edificios ya construidos, lo que contribuye a la descarbonización del sector: monitorización de los consumos de los arrendatarios mediante cláusulas en contratos para medir impactos ambientales; reducción del consumo energético con iluminación inteligente, climatización optimizada y mayor eficiencia en edificios ; promoción del uso de energías renovables como paneles fotovoltaicos y luz natural para minimizar la huella de carbono; implementación en programas de reciclaje y mejor gestión de residuos para así promover la economía circular; e inversión en rehabilitaciones».Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcan una estrategia que busca mejoras energéticas y económicas al tiempo que procura el bienestar de clientes y trabajadores. «Otro ejemplo del compromiso es la instalación en nuestros aparcamientos de más puntos de recarga para vehículos eléctricos o los muchos programas que apoyan la movilidad sostenible», sostiene Ceballos.La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, puede reducir de forma muy significativa el consumo de energía y recursos, además de optimizar la operación y la experiencia del cliente, aclara: «El desarrollo de sistemas de gestión energética con IA que ajustan climatización, ventilación e iluminación según ocupación real, previsión meteorológica y precios horarios de la energía, reducen consumos en torno a un 25-35%».En esta política, la formación de los empleados es clave, considera, «porque convierte la estrategia ambiental en cambios reales en la operación diaria». Además, los centros creen imprescindible que los proveedores cumplan estándares de sostenibilidad.Eficiencia energéticaMaremagnum (Barcelona) prioriza el ahorro energético como clave de su estrategia de sostenibilidad. El grupo Klépierre, al que pertenece el centro comercial, ha reducido cerca de un 50% la intensidad energética de su cartera en la última década mediante la monitorización digital en tiempo real, uso de IA para optimizar climatización e iluminación, y sustitución masiva por tecnología LED.«En centros como Maremagnum –declaran fuentes de Klépierre– se aplican sistemas automáticos de control de HVAC, mejora del aislamiento en cubiertas para reducir la carga térmica y contratación de electricidad de origen renovable. Además, se instalaron 2.400 m² de láminas impermeables Renolit Alkorplan Bright en la cubierta. Estas láminas se caracterizan por su capacidad para reducir significativamente la demanda de energía necesaria para la climatización de los edificios. Además, el centro cuenta con cerca de 400 paneles fotovoltaicos que permiten generar una parte significativa de su consumo energético de forma autónoma».En su política también está integrada la gestión eficiente del agua en su estrategia Act4Good, explican: «Monitoriza y analiza el consumo de forma continua para reducir su uso, centrándose en los principales sistemas como climatización/torres de refrigeración, baños y limpieza, e instala equipos más eficientes».Para la gestión de residuos, «el grupo promueve una recogida selectiva y separación en origen, tanto de los espacios comunes como de los comercios y restauración, con contenedores específicos para papel, cartón, plástico, vidrio, residuos orgánicos y aparatos eléctricos».En 2024, el 100% de los residuos del centro fueron recuperados, con casi la mitad mediante reciclaje de materiales. También impulsa iniciativas con visitantes (como puntos de reciclaje de pilas, textiles o electrónicos en algunos centros) y con operadores para aumentar la participación en el reciclaje y reutilización de materiales.La reciente reforma del centro, detallan desde Klépierre, fue concebida como una oportunidad para reducir el impacto ambiental del activo: «La colaboración con Construcía garantizó criterios de construcción circular, reutilización de materiales y reducción drástica de residuos». Un ejemplo de cómo la sostenibilidad también se traslada al diseño y la decoración es el uso de redes de pesca recicladas para fabricar mobiliario.Reutilizar agua de lluviaSituado en A Coruña, Marineda City, el centro comercial más grande Galicia, es propiedad de Merlin Properties. Fue inaugurado en 2011 y cuenta con cerca de 250 establecimientos y marcas. El ahorro energético es uno de los pilares de su estrategia integral de sostenibilidad. En estos dos últimos años, se ha invertido un millón de euros en medidas orientadas a mejorar su eficiencia. «Entre las actuaciones más relevantes,―señala su gerente, Purificación Berdejo, destaca la renovación de su planta fotovoltaica, situada en la cubierta del edificio, que ha permitido duplicar la producción anual destinada a autoconsumo hasta alcanzar los 1.088 MWh/año, cubriendo más del 13% de la demanda eléctrica de las zonas comunes».El centro ha acometido también la renovación de más de 3.800 luminarias del aparcamiento a tecnología LED y la instalación de puertas automáticas en los muelles de carga para mejorar la climatización interior.En materia hídrica, su sistema de reutilización de aguas pluviales, a la vanguardia en el sector, favorece la reutilización de 10.000 m³ de agua de lluvia al año. «Recogida en las cubiertas del complejo, esta agua se destina al riego de zonas verdes, labores de limpieza y descargas de sanitarios», comenta Berdejo. «Este proceso permite reducir hasta un 40% el consumo anual de agua potable en su actividad habitual», dice.La política de residuos del centro está orientada a la economía circular y la valorización máxima. Cuenta con la certificación Residuo Cero de AENOR desde 2020, que acredita la valorización de prácticamente el 100% de los residuos generados . «El centro gestiona anualmente más de 1.275 toneladas de residuos no peligrosos y 866 kilos de residuos peligrosos, todos valorizados en más de un 99,8%», afirma.El cliente aprecia estos esfuerzos en sostenibilidad, según Berdejo, «en aspectos tangibles como instalaciones más eficientes, espacios mejor climatizados, iluminación LED o zonas verdes mantenidas con agua reutilizada». «Las certificaciones, además, refuerzan la confianza», apunta la gerente.
Las ventas en centros y parques comerciales en España cerraron el año pasado con un crecimiento del 4,8%, lo que significa 19 trimestres consecutivos al alza. Son datos del Observatorio del sector, elaborado por PwC y la Asociación de Propietarios de Espacios Comerciales (Apresco).
En España hay 592 centros y parques comerciales que agrupan a un total de 32.869 comercios en una Superficie Bruta Alquilable (SBA) de 16.866.441 metros cuadrados. Los buenos indicadores incluyen entre los motivos del auge el esfuerzo por adecuarse a estándares de sostenibilidad que pretenden reducir el impacto medioambiental y anticiparse a futuros retos regulatorios y climáticos.
Algunos de los centros que destacan en este sentido son Islazul (Madrid). La Maquinista (Barcelona), Maremagnum (Barcelona), Marineda City (A Coruña), Nueva Condomina (Murcia), Parque Principado (Paredes El Cuetu, Asturias) y Xanadú (Madrid).
La Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC) cifra en 1.995 millones las visitas realizadas en 2025. Eduardo Ceballos, presidente de la AECC, indica que los principales retos en la gestión medioambiental «giran en torno a la descarbonización, la eficiencia energética y la adaptación de edificios existentes».
«Los centros comerciales –expone– se focalizan en implementar prácticas sostenibles en edificios ya construidos, lo que contribuye a la descarbonización del sector: monitorización de los consumos de los arrendatarios mediante cláusulas en contratos para medir impactos ambientales; reducción del consumo energético con iluminación inteligente, climatización optimizada y mayor eficiencia en edificios; promoción del uso de energías renovables como paneles fotovoltaicos y luz natural para minimizar la huella de carbono; implementación en programas de reciclaje y mejor gestión de residuos para así promover la economía circular; e inversión en rehabilitaciones».
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcan una estrategia que busca mejoras energéticas y económicas al tiempo que procura el bienestar de clientes y trabajadores. «Otro ejemplo del compromiso es la instalación en nuestros aparcamientos de más puntos de recarga para vehículos eléctricos o los muchos programas que apoyan la movilidad sostenible», sostiene Ceballos.
La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, puede reducir de forma muy significativa el consumo de energía y recursos, además de optimizar la operación y la experiencia del cliente, aclara: «El desarrollo de sistemas de gestión energética con IA que ajustan climatización, ventilación e iluminación según ocupación real, previsión meteorológica y precios horarios de la energía, reducen consumos en torno a un 25-35%».
En esta política, la formación de los empleados es clave, considera, «porque convierte la estrategia ambiental en cambios reales en la operación diaria». Además, los centros creen imprescindible que los proveedores cumplan estándares de sostenibilidad.
Eficiencia energética
Maremagnum (Barcelona) prioriza el ahorro energético como clave de su estrategia de sostenibilidad. El grupo Klépierre, al que pertenece el centro comercial, ha reducido cerca de un 50% la intensidad energética de su cartera en la última década mediante la monitorización digital en tiempo real, uso de IA para optimizar climatización e iluminación, y sustitución masiva por tecnología LED.
«En centros como Maremagnum –declaran fuentes de Klépierre– se aplican sistemas automáticos de control de HVAC, mejora del aislamiento en cubiertas para reducir la carga térmica y contratación de electricidad de origen renovable. Además, se instalaron 2.400 m² de láminas impermeables Renolit Alkorplan Bright en la cubierta. Estas láminas se caracterizan por su capacidad para reducir significativamente la demanda de energía necesaria para la climatización de los edificios. Además, el centro cuenta con cerca de 400 paneles fotovoltaicos que permiten generar una parte significativa de su consumo energético de forma autónoma».
En su política también está integrada la gestión eficiente del agua en su estrategia Act4Good, explican: «Monitoriza y analiza el consumo de forma continua para reducir su uso, centrándose en los principales sistemas como climatización/torres de refrigeración, baños y limpieza, e instala equipos más eficientes».
Para la gestión de residuos, «el grupo promueve una recogida selectiva y separación en origen, tanto de los espacios comunes como de los comercios y restauración, con contenedores específicos para papel, cartón, plástico, vidrio, residuos orgánicos y aparatos eléctricos».
En 2024, el 100% de los residuos del centro fueron recuperados, con casi la mitad mediante reciclaje de materiales. También impulsa iniciativas con visitantes (como puntos de reciclaje de pilas, textiles o electrónicos en algunos centros) y con operadores para aumentar la participación en el reciclaje y reutilización de materiales.
La reciente reforma del centro, detallan desde Klépierre, fue concebida como una oportunidad para reducir el impacto ambiental del activo: «La colaboración con Construcía garantizó criterios de construcción circular, reutilización de materiales y reducción drástica de residuos». Un ejemplo de cómo la sostenibilidad también se traslada al diseño y la decoración es el uso de redes de pesca recicladas para fabricar mobiliario.
Reutilizar agua de lluvia
Situado en A Coruña, Marineda City, el centro comercial más grande Galicia, es propiedad de Merlin Properties. Fue inaugurado en 2011 y cuenta con cerca de 250 establecimientos y marcas. El ahorro energético es uno de los pilares de su estrategia integral de sostenibilidad. En estos dos últimos años, se ha invertido un millón de euros en medidas orientadas a mejorar su eficiencia. «Entre las actuaciones más relevantes,―señala su gerente, Purificación Berdejo, destaca la renovación de su planta fotovoltaica, situada en la cubierta del edificio, que ha permitido duplicar la producción anual destinada a autoconsumo hasta alcanzar los 1.088 MWh/año, cubriendo más del 13% de la demanda eléctrica de las zonas comunes».
El centro ha acometido también la renovación de más de 3.800 luminarias del aparcamiento a tecnología LED y la instalación de puertas automáticas en los muelles de carga para mejorar la climatización interior.
En materia hídrica, su sistema de reutilización de aguas pluviales, a la vanguardia en el sector, favorece la reutilización de 10.000 m³ de agua de lluvia al año. «Recogida en las cubiertas del complejo, esta agua se destina al riego de zonas verdes, labores de limpieza y descargas de sanitarios», comenta Berdejo. «Este proceso permite reducir hasta un 40% el consumo anual de agua potable en su actividad habitual», dice.
La política de residuos del centro está orientada a la economía circular y la valorización máxima. Cuenta con la certificación Residuo Cero de AENOR desde 2020, que acredita la valorización de prácticamente el 100% de los residuos generados. «El centro gestiona anualmente más de 1.275 toneladas de residuos no peligrosos y 866 kilos de residuos peligrosos, todos valorizados en más de un 99,8%», afirma.
El cliente aprecia estos esfuerzos en sostenibilidad, según Berdejo, «en aspectos tangibles como instalaciones más eficientes, espacios mejor climatizados, iluminación LED o zonas verdes mantenidas con agua reutilizada». «Las certificaciones, además, refuerzan la confianza», apunta la gerente.
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