Una manifestación insólita de unos 200 sacerdotes, monjas y miembros de órdenes religiosas recorrió el martes por la tarde las calles cercanas al Vaticano, se detuvo en la plaza de San Pedro y llegó hasta la sede de Leonardo, la gran compañía de armamento italiana, que tiene participación pública y es la segunda del sector en la UE. Llevaban ramos de olivo en la mano, algunos pañuelos palestinos y un gran sudario donde estaban escritos los nombres de 330 niños muertos en ataques israelíes en Gaza y Líbano después de las treguas que entraron en vigor en ambos lugares. Forman parte de un colectivo con un nombre muy explícito: Curas contra el Genocidio. Nació hace un año con la publicación de un manifiesto que pedía el fin de la violencia en los territorios palestinos y desde entonces ha conseguido la adhesión de 2.600 sacerdotes, 27 obispos y tres cardenales de 67 países, entre ellos España.
El movimiento, apoyado por 2.600 prelados de 67 países, se manifestó el martes en el Vaticano llevando un sudario con los nombres de 330 niños muertos en ataques israelíes
Una manifestación insólita de unos 200 sacerdotes, monjas y miembros de órdenes religiosas recorrió el martes por la tarde las calles cercanas al Vaticano, se detuvo en la plaza de San Pedro y llegó hasta la sede de Leonardo, la gran compañía de armamento italiana, que tiene participación pública y es la segunda del sector en la UE. Llevaban ramos de olivo en la mano, algunos pañuelos palestinos y un gran sudario donde estaban escritos los nombres de 330 niños muertos en ataques israelíes en Gaza y Líbano después de las treguas que entraron en vigor en ambos lugares. Forman parte de un colectivo con un nombre muy explícito: “Curas contra el genocidio”. Nació hace un año con la publicación de un manifiesto que pedía el fin de la violencia en los territorios palestinos y desde entonces ha conseguido la adhesión de 2.600 sacerdotes, 27 obispos y tres cardenales de 67 países, entre ellos España.
El texto del manifiesto dice en sus primeras líneas que la red “no nace para fomentar el odio o la división, sino para dar voz unitaria a las numerosas iniciativas personales que ya expresan denuncia y llamamiento a la justicia”. Subraya su “profundo aprecio por la tradición judía” y por ello rechaza “cualquier posible acusación de antisemitismo”. Declara cuatro objetivos: rezar por “una paz desarmada y desarmante”; “denunciar el genocidio que se está cometiendo en Gaza, la violencia injustificada contra la población civil palestina y el estado de apartheid que impera desde hace más de 70 años en todos los Territorios Palestinos Ocupados”; exigir el respeto del derecho internacional y promover una cultura de reconciliación, “que pase por el reconocimiento de las responsabilidades personales, políticas y militares, a través de investigaciones independientes y justas sobre el 7 de octubre de 2023 y sobre lo ocurrido antes y después de esa fecha”.
“Nuestro objetivo es sensibilizar a las comunidades cristianas, desde abajo, y a los pastores ante un Evangelio que no puede no dar la cara. La neutralidad no puede convertirse en equidistancia”, explicó a los medios el sacerdote italiano Rito Maresca, uno de los promotores de la iniciativa. “León XIV y el secretario de Estado, Pietro Parolin, no se han expuesto públicamente, pero apoyan esta marcha”, aseguró Pietro Rossini, misionero javeriano.
Los participantes llevaban insignias con la bandera palestina y carteles con una imagen de la Virgen con un niño desnutrido en brazos y la frase “Cristo ha muerto en Gaza”. En la comitiva estaban presentes, entre otros, varios obispos italianos, como el arzobispo de Manfredonia, Franco Moscone; el de Bentiu, en Sudán del Sur, Christian Carlassare; y el emérito de Altamura-Gravina, Giovanni Ricchiuti. También acudió la monja francesa Geneviève Jeanningros, amiga del papa Francisco y cuya imagen, llorando ante su ataúd, fue una de las escenas más emotivas tras la muerte del Pontífice argentino. Los tres cardenales que apoyan esta plataforma son el sudafricano Stephen Brislin; el guatemalteco Álvaro Ramazzini; y el español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat. Tanto Pierbattista Pizzaballa, patriarca de Jerusalén, máxima autoridad católica en Tierra Santa, como uno de sus antecesores, Michel Sabbah, patriarca emérito, enviaron cartas de apoyo.

Otro de los presentes era el sacerdote catalán Xavier Morlans, que compuso una canción para la ocasión cantada durante la marcha, dedicada a Taybeh, el único pueblo de Cisjordania donde prácticamente todos sus habitantes son cristianos. La localidad, situada al este de Ramallah, es constante objetivo de ataques de colonos israelíes. El párroco del lugar, Bashar Fawadleh, denuncia periódicamente la situación y en julio señaló al menos 12 incidentes, que al inicio se limitaban a zonas agrícolas, pero ya afectan al casco urbano.
El movimiento se gestó en septiembre de 2025, según ha relatado Maresca. “Nos encontramos, como sacerdotes, con la llamada de atención de una monja de Jordania, sor Giovanna, que preguntaba a los curas por qué se mantenían en silencio ante lo que estaba ocurriendo, así que nos preguntamos qué podíamos hacer”, ha detallado. “Mientras la jerarquía, el Papa y los obispos, juegan sus cartas en el plano diplomático, las comunidades de base no podían guardar silencio”. De ahí nació la idea de escribir un manifiesto y colgarlo en un portal de internet. Hace un año se realizó el primer acto público, un encuentro de oración en la iglesia Sant’Andrea al Quirinale de Roma.
El uso del término “genocidio” para definir la situación en Gaza va más allá de lo que ha hecho la Iglesia oficialmente, y el propio patriarca de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, nunca lo ha usado. En noviembre de 2024, cinco meses antes de morir, el papa Francisco declaró en el libro La esperanza no defrauda nunca: “Lo que está sucediendo en Gaza, que según algunos expertos parecería tener las características de un genocidio, debería ser investigado con atención”.
Después, su sucesor León XIV ha seguido la misma línea de prudencia. En el primer y hasta ahora único libro-entrevista que ha autorizado, León XIV: ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI, de la periodista estadounidense Elise Ann Allen, dijo lo siguiente en una conversación que tuvo lugar en julio de 2025: “La palabra genocidio se está usando cada vez más. Oficialmente, la Santa Sede no cree que podamos hacer ninguna declaración al respecto en este momento. Hay una definición muy técnica de lo que podría ser un genocidio, pero cada vez más personas están planteando la cuestión”.
Eso no quiere decir que el actual Pontífice no se haya manifestado en varias ocasiones con dureza sobre la situación en Gaza y por eso las relaciones de la Santa Sede con Israel son tensas, algo que viene desde el pontificado de Francisco. Tras la llegada de León XIV, en mayo 2025, ocurrió un hecho grave: en julio de 2025, un ataque israelí a la parroquia católica de Gaza causó tres muertos y nueve heridos, entre ellos el párroco, el argentino Gabriel Romanelli. El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin dijo entonces que se podía “legítimamente dudar” de que hubiera sido “verdaderamente un error”.
De nuevo Parolin dio una polémica entrevista en octubre en la que avaló las protestas en la calle contra Israel y calificó la ofensiva en Gaza como “una carnicería”. Ante la inmediata polémica que se originó, el Papa le respaldó de forma explícita. Israel protestó con su embajador ante la Santa Sede por lo que consideró una “equivalencia moral” de Parolin al usar el término “masacre” para definir tanto el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 como la ofensiva israelí en Gaza.
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