Corren días claves para el futuro del país. Sobre todo para el mercado de la vivienda. Pero más especialmente para el de los inmuebles de alquiler, ya que los decretos que pretende aprobar el Gobierno van a generar un impacto que pueden cambiar las reglas del juego. O que puede pintar, directamente, un tablero nuevo.Decretos que pretenden poner de su lado a los protestantes que durante días acampan en la Puerta del Sol más que intentar poner solución a los múltiples problemas que registra el mercado de la vivienda. Así lo juzgan la mayoría de los expertos económicos e inmobiliarios que han analizado las propuestas elevadas por el Sindicato de Inquilinas, quienes han impulsado desde el primer momento tanto la concentración como las protestas en favor de Maricarmen Abascal, la jubilada desahuciada hace unos días.Uno de esos expertos que condenan las principales medidas de los nuevos decretos es Gonzalo Bernardos. El economista señala que «estas reformas añaden más inseguridad jurídica a los caseros alargando los contratos de alquiler, amenazando con la llegada de un contrato indefinido que viene a ser un usufructo encubierto y prohibiendo desahuciar al vulnerable, que es la medida que ha generado más escasez en el mercado de la vivienda desde 2020».El duro análisis de Gonzalo Bernardos sobre la crisis de viviendaEn contra de lo que se supone que se busca, las medidas de los decretos en estudio van camino de dibujar un panorama en el que los propietarios no se atrevan a poner en alquiler sus viviendas, reduciendo aún más la oferta y provocando que suban los precios. Y todo por la inseguridad en la que el Gobierno va a sumir a los arrendadores respecto a los arrendatarios.Los datos ya son preocupantes. «El mercado de alquiler tiene un problema gravísimo de oferta y estas medidas lo van a empeorar, es una salvajada. En Barcelona, por ejemplo, entre el 2022 y el 2025 se ha hundido un 56%. Y estas medidas la van a reducir aún más. Puede caer más de un 20%, según recogía recientemente una encuesta de Fotocasa».Este profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona reconoce encontrarse muy preocupado por el panorama que dibujan en el horizonte las conclusiones que se extraen del acuerdo. «Ahora, el casero sólo puede subir un 2% las rentas (mientras el IPC sube casi un 5%), es decir, se reduce la rentabilidad y pierde poder adquisitivo».«Tampoco puede cambiar de inquilino, se tiene que quedar con él dos años más, teniendo menos dominio sobre su propiedad. Y puede alquilar por habitaciones, pero cobrando lo mismo que si lo alquilas entero. Esto va a generar que muchos estudiantes se queden sin piso donde vivir porque los propietarios van a preferir otros perfiles si no hay una compensación económica».Además, el hecho de que ahora el precio tenga que ser el mismo se alquile el inmueble por habitaciones o de manera individual hará que muchos propietarios prefieran alquilarlo a una única persona para evitar situaciones negativas en su vivienda, complicando la distribución habitacional del resto de personas que podrían residir en el inmueble.Para Bernardos, en resumen, «estas fórmulas protegen a los inquilinos que ya están viviendo de alquiler, pero dificulta el acceso a nuevos arrendatarios». El economista tiene claro cuáles serán los mayores afectados con las nuevas medidas. «Cuando le pones todas las trabas al que quiere encontrar una vivienda de alquiler, ¿quién es el perjudicado? El inmigrante recién llegado y el español con menos ingresos».«Son medidas que agravan el problema y, por supuesto, nos olvidamos de la oferta. La construcción de nuevas viviendas no importa porque el relato oficial es que tenemos muchísimas vacías y lo que hay que hacer es poner esas viviendas vacías en el mercado, pero eso no es cierto».Las nuevas medidas van a atraer consigo una subida de precios considerable. «Indiscutiblemente si se reduce la oferta porque la gente vende sus viviendas y huye del arrendamiento por la inseguridad, le da mecha al alquiler para que sigan subiendo los precios. El alquiler ya tenía serios problemas para aumentar las rentas, seguían al alza pero bastante menos. Bueno, pues ahora, con la escasez, se van a provocar más aumentos en los nuevos contratos».¿Qué futuro pronostica Gonzalo Bernardos tras la aprobación de los nuevos decretos?Bernardos explica que la situación del mercado para el futuro es bastante incierta e inestable. «Hay quien piensa que si salen inmuebles al mercado, habrá más vivienda para comprar, pero la diferencia entre demanda y oferta en este segmento también es abismal». «Con las subidas de tipos de interés y con la incertidumbre habrá menos gente que quiera comprar, pero es una ensoñación pensar que los precios de compra van a bajar. Sólo pueden verse caídas en las principales zonas de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga, que están muy infladas».La situación actual ha provocado un estallido social que ha derivado en casos mediáticos, protestas, concentraciones y nuevas leyes aprobadas bajo presión y casi coacción. Por ello, Bernardos tiene claro de quién es la culpa de todo lo acontecido y de los problemas del mercado. «El gran generador de las subidas de precios de la vivienda de propiedad y de alquiler en los últimos años es el Gobierno. Ningún Ejecutivo ha hecho tanto porque los precios de la vivienda vayan al cielo como éste y estas medidas que van a poner en práctica son una continuidad a esa loca actuación».«Cuando llegó Pedro Sánchez al Gobierno, la vivienda era un problema para el 2,4% de la población y era el problema número 15, según el CIS; ahora, ha pasado a ser el principal problema y lo que más preocupa al 37,5% de los ciudadanos. Es el resultado del tener un partido populista en el Gobierno y de pensar que el relato mata el dato». Corren días claves para el futuro del país. Sobre todo para el mercado de la vivienda. Pero más especialmente para el de los inmuebles de alquiler, ya que los decretos que pretende aprobar el Gobierno van a generar un impacto que pueden cambiar las reglas del juego. O que puede pintar, directamente, un tablero nuevo.Decretos que pretenden poner de su lado a los protestantes que durante días acampan en la Puerta del Sol más que intentar poner solución a los múltiples problemas que registra el mercado de la vivienda. Así lo juzgan la mayoría de los expertos económicos e inmobiliarios que han analizado las propuestas elevadas por el Sindicato de Inquilinas, quienes han impulsado desde el primer momento tanto la concentración como las protestas en favor de Maricarmen Abascal, la jubilada desahuciada hace unos días.Uno de esos expertos que condenan las principales medidas de los nuevos decretos es Gonzalo Bernardos. El economista señala que «estas reformas añaden más inseguridad jurídica a los caseros alargando los contratos de alquiler, amenazando con la llegada de un contrato indefinido que viene a ser un usufructo encubierto y prohibiendo desahuciar al vulnerable, que es la medida que ha generado más escasez en el mercado de la vivienda desde 2020».El duro análisis de Gonzalo Bernardos sobre la crisis de viviendaEn contra de lo que se supone que se busca, las medidas de los decretos en estudio van camino de dibujar un panorama en el que los propietarios no se atrevan a poner en alquiler sus viviendas, reduciendo aún más la oferta y provocando que suban los precios. Y todo por la inseguridad en la que el Gobierno va a sumir a los arrendadores respecto a los arrendatarios.Los datos ya son preocupantes. «El mercado de alquiler tiene un problema gravísimo de oferta y estas medidas lo van a empeorar, es una salvajada. En Barcelona, por ejemplo, entre el 2022 y el 2025 se ha hundido un 56%. Y estas medidas la van a reducir aún más. Puede caer más de un 20%, según recogía recientemente una encuesta de Fotocasa».Este profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona reconoce encontrarse muy preocupado por el panorama que dibujan en el horizonte las conclusiones que se extraen del acuerdo. «Ahora, el casero sólo puede subir un 2% las rentas (mientras el IPC sube casi un 5%), es decir, se reduce la rentabilidad y pierde poder adquisitivo».«Tampoco puede cambiar de inquilino, se tiene que quedar con él dos años más, teniendo menos dominio sobre su propiedad. Y puede alquilar por habitaciones, pero cobrando lo mismo que si lo alquilas entero. Esto va a generar que muchos estudiantes se queden sin piso donde vivir porque los propietarios van a preferir otros perfiles si no hay una compensación económica».Además, el hecho de que ahora el precio tenga que ser el mismo se alquile el inmueble por habitaciones o de manera individual hará que muchos propietarios prefieran alquilarlo a una única persona para evitar situaciones negativas en su vivienda, complicando la distribución habitacional del resto de personas que podrían residir en el inmueble.Para Bernardos, en resumen, «estas fórmulas protegen a los inquilinos que ya están viviendo de alquiler, pero dificulta el acceso a nuevos arrendatarios». El economista tiene claro cuáles serán los mayores afectados con las nuevas medidas. «Cuando le pones todas las trabas al que quiere encontrar una vivienda de alquiler, ¿quién es el perjudicado? El inmigrante recién llegado y el español con menos ingresos».«Son medidas que agravan el problema y, por supuesto, nos olvidamos de la oferta. La construcción de nuevas viviendas no importa porque el relato oficial es que tenemos muchísimas vacías y lo que hay que hacer es poner esas viviendas vacías en el mercado, pero eso no es cierto».Las nuevas medidas van a atraer consigo una subida de precios considerable. «Indiscutiblemente si se reduce la oferta porque la gente vende sus viviendas y huye del arrendamiento por la inseguridad, le da mecha al alquiler para que sigan subiendo los precios. El alquiler ya tenía serios problemas para aumentar las rentas, seguían al alza pero bastante menos. Bueno, pues ahora, con la escasez, se van a provocar más aumentos en los nuevos contratos».¿Qué futuro pronostica Gonzalo Bernardos tras la aprobación de los nuevos decretos?Bernardos explica que la situación del mercado para el futuro es bastante incierta e inestable. «Hay quien piensa que si salen inmuebles al mercado, habrá más vivienda para comprar, pero la diferencia entre demanda y oferta en este segmento también es abismal». «Con las subidas de tipos de interés y con la incertidumbre habrá menos gente que quiera comprar, pero es una ensoñación pensar que los precios de compra van a bajar. Sólo pueden verse caídas en las principales zonas de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga, que están muy infladas».La situación actual ha provocado un estallido social que ha derivado en casos mediáticos, protestas, concentraciones y nuevas leyes aprobadas bajo presión y casi coacción. Por ello, Bernardos tiene claro de quién es la culpa de todo lo acontecido y de los problemas del mercado. «El gran generador de las subidas de precios de la vivienda de propiedad y de alquiler en los últimos años es el Gobierno. Ningún Ejecutivo ha hecho tanto porque los precios de la vivienda vayan al cielo como éste y estas medidas que van a poner en práctica son una continuidad a esa loca actuación».«Cuando llegó Pedro Sánchez al Gobierno, la vivienda era un problema para el 2,4% de la población y era el problema número 15, según el CIS; ahora, ha pasado a ser el principal problema y lo que más preocupa al 37,5% de los ciudadanos. Es el resultado del tener un partido populista en el Gobierno y de pensar que el relato mata el dato».
Corren días claves para el futuro del país. Sobre todo para el mercado de la vivienda. Pero más especialmente para el de los inmuebles de alquiler, ya que los decretos que pretende aprobar el Gobierno van a generar un impacto que pueden cambiar las reglas del juego. O que puede pintar, directamente, un tablero nuevo.
Decretos que pretenden poner de su lado a los protestantes que durante días acampan en la Puerta del Sol más que intentar poner solución a los múltiples problemas que registra el mercado de la vivienda. Así lo juzgan la mayoría de los expertos económicos e inmobiliarios que han analizado las propuestas elevadas por el Sindicato de Inquilinas, quienes han impulsado desde el primer momento tanto la concentración como las protestas en favor de Maricarmen Abascal, la jubilada desahuciada hace unos días.
Uno de esos expertos que condenan las principales medidas de los nuevos decretos es Gonzalo Bernardos. El economista señala que «estas reformas añaden más inseguridad jurídica a los caseros alargando los contratos de alquiler, amenazando con la llegada de un contrato indefinido que viene a ser un usufructo encubierto y prohibiendo desahuciar al vulnerable, que es la medida que ha generado más escasez en el mercado de la vivienda desde 2020».
El duro análisis de Gonzalo Bernardos sobre la crisis de vivienda
En contra de lo que se supone que se busca, las medidas de los decretos en estudio van camino de dibujar un panorama en el que los propietarios no se atrevan a poner en alquiler sus viviendas, reduciendo aún más la oferta y provocando que suban los precios. Y todo por la inseguridad en la que el Gobierno va a sumir a los arrendadores respecto a los arrendatarios.
Los datos ya son preocupantes. «El mercado de alquiler tiene un problema gravísimo de oferta y estas medidas lo van a empeorar, es una salvajada. En Barcelona, por ejemplo, entre el 2022 y el 2025 se ha hundido un 56%. Y estas medidas la van a reducir aún más. Puede caer más de un 20%, según recogía recientemente una encuesta de Fotocasa».
Este profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona reconoce encontrarse muy preocupado por el panorama que dibujan en el horizonte las conclusiones que se extraen del acuerdo. «Ahora, el casero sólo puede subir un 2% las rentas (mientras el IPC sube casi un 5%), es decir, se reduce la rentabilidad y pierde poder adquisitivo».
«Tampoco puede cambiar de inquilino, se tiene que quedar con él dos años más, teniendo menos dominio sobre su propiedad. Y puede alquilar por habitaciones, pero cobrando lo mismo que si lo alquilas entero. Esto va a generar que muchos estudiantes se queden sin piso donde vivir porque los propietarios van a preferir otros perfiles si no hay una compensación económica».
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Además, el hecho de que ahora el precio tenga que ser el mismo se alquile el inmueble por habitaciones o de manera individual hará que muchos propietarios prefieran alquilarlo a una única persona para evitar situaciones negativas en su vivienda, complicando la distribución habitacional del resto de personas que podrían residir en el inmueble.
Para Bernardos, en resumen, «estas fórmulas protegen a los inquilinos que ya están viviendo de alquiler, pero dificulta el acceso a nuevos arrendatarios». El economista tiene claro cuáles serán los mayores afectados con las nuevas medidas. «Cuando le pones todas las trabas al que quiere encontrar una vivienda de alquiler, ¿quién es el perjudicado? El inmigrante recién llegado y el español con menos ingresos».
«Son medidas que agravan el problema y, por supuesto, nos olvidamos de la oferta. La construcción de nuevas viviendas no importa porque el relato oficial es que tenemos muchísimas vacías y lo que hay que hacer es poner esas viviendas vacías en el mercado, pero eso no es cierto».
Las nuevas medidas van a atraer consigo una subida de precios considerable. «Indiscutiblemente si se reduce la oferta porque la gente vende sus viviendas y huye del arrendamiento por la inseguridad, le da mecha al alquiler para que sigan subiendo los precios. El alquiler ya tenía serios problemas para aumentar las rentas, seguían al alza pero bastante menos. Bueno, pues ahora, con la escasez, se van a provocar más aumentos en los nuevos contratos».
¿Qué futuro pronostica Gonzalo Bernardos tras la aprobación de los nuevos decretos?
Bernardos explica que la situación del mercado para el futuro es bastante incierta e inestable. «Hay quien piensa que si salen inmuebles al mercado, habrá más vivienda para comprar, pero la diferencia entre demanda y oferta en este segmento también es abismal».
«Con las subidas de tipos de interés y con la incertidumbre habrá menos gente que quiera comprar, pero es una ensoñación pensar que los precios de compra van a bajar. Sólo pueden verse caídas en las principales zonas de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga, que están muy infladas».
La situación actual ha provocado un estallido social que ha derivado en casos mediáticos, protestas, concentraciones y nuevas leyes aprobadas bajo presión y casi coacción. Por ello, Bernardos tiene claro de quién es la culpa de todo lo acontecido y de los problemas del mercado.
«El gran generador de las subidas de precios de la vivienda de propiedad y de alquiler en los últimos años es el Gobierno. Ningún Ejecutivo ha hecho tanto porque los precios de la vivienda vayan al cielo como éste y estas medidas que van a poner en práctica son una continuidad a esa loca actuación».
«Cuando llegó Pedro Sánchez al Gobierno, la vivienda era un problema para el 2,4% de la población y era el problema número 15, según el CIS; ahora, ha pasado a ser el principal problema y lo que más preocupa al 37,5% de los ciudadanos. Es el resultado del tener un partido populista en el Gobierno y de pensar que el relato mata el dato».
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