El futuro de la que fue mayor colonia africana de España, abandonada a su suerte hace medio siglo, se decide de nuevo este mes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Respaldado por EE UU, Francia y Reino Unido, miembros permanentes con derecho a veto, Marruecos aspira a revalidar sus tesis en la votación de renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), prevista el día 31. Espera consolidar entonces el éxito diplomático logrado hace un año, cuando vio avalado su plan de autonomía como base para una solución política al conflicto.
Guterres plantea someter a consulta popular el plan de autonomía de Rabat en su despedida como secretario general de Naciones Unidas
El futuro de la que fue mayor colonia africana de España, abandonada a su suerte hace medio siglo, se decide de nuevo este mes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Respaldado por EE UU, Francia y Reino Unido, miembros permanentes con derecho a veto, Marruecos aspira a revalidar sus tesis en la votación de renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), prevista el día 31. Espera consolidar entonces el éxito diplomático logrado hace un año, cuando vio avalado su plan de autonomía como base para una solución política al conflicto.
Estas expectativas pueden verse ensombrecidos a la luz del avance del informe al Consejo presentado este mismo mes por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien plantea someter el futuro estatuto de autogobierno a “un verdadero proceso de consulta del pueblo del Sáhara Occidental” para que pueda “aceptarlo o rechazarlo” sin verse privado de su derecho a la autodeterminación, según citan medios marroquíes. Se trata de la última recomendación oficial del portugués Guterres sobre la que fue provincia española número 53, antes de que su segundo mandato concluya el 31 de diciembre.
El diplomático Staffan de Mistura, enviado del secretario general y actual mediador efectivo en el contencioso que enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario, que defiende desde el exilio en Argelia la independencia del territorio mediante un referéndum de autodeterminación, presentó el jueves ante el Consejo un informe detallado sobre el Sáhara. En su intervención, advirtió de que la autonomía “no se puede imponer sin más en ningún caso”, y que “el futuro del Sáhara depende de que se alcance una solución al conflicto, mediante el libre ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui”. Marruecos controla el 80% del desértico territorio, al oeste del terraplén de piedras y arena que lo divide, y el Frente Polisario opera en el 20% restante desde sus bases en el exilio en Argelia.
Algunos medios de comunicación marroquíes se han apresurado a señalar durante el fin de semana que De Mistura ha adoptado una postura favorable a las tesis del Frente Polisario. En realidad, la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada hace un año exhortaba al diálogo entre las partes “tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos, con miras a lograr una solución política definitiva y aceptable para todas ellas que contemple la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”. Al mismo tiempo, se alentaba a las partes a que “presenten ideas para contribuir a una solución definitiva que sea aceptable para todas ellas” en un calculado ejercicio de ambigüedad destinado a reunir el más amplio consenso para desbloquear el contencioso. Fue aprobada sin votos en contra: Rusia, China y Pakistán se abstuvieron y Argelia se ausentó de la sala como muestra de disconformidad.
Estados Unidos, estrecho aliado de Rabat que reconoció su soberanía sobre el Sáhara en 2020, al término de la primera presidencia de Donald Trump, será de nuevo el país responsable de redactar los términos concretos de la propuesta de resolución que será sometida a final de mes a votación del Consejo de Seguridad. Por ahora, Washington se ha limitado públicamente a consultar opiniones expertas, como la de International Crisis Group (ICG), según ha informado el digital Africa Intelligence, ante de formular una propuesta.
Riccardo Fabiani, director para el Norte de África de esta ONG con sede en Bruselas, recuerda que tras un inicio prometedor de las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, emprendidas de forma visible en Madrid el pasado mes de febrero y proseguidas en Washington, el nuevo proceso de diálogo directo surgido después de siete años de bloqueo permanece estancado. “El plan de autonomía de Marruecos ha chocado con una firme resistencia del Polisario, que insiste en un voto de autodeterminación”, precisa Fabini en un análisis publicado el viernes.
EE UU ha respondido, según este experto, mediante la apertura de contactos con interlocutores saharauis alternativos al Polisario. El pasado 30 de junio, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, se reunió con una delegación del Movimiento Saharauis por la Paz (MSP), grupo fundado en 2020 y partidario del plan de autonomía marroquí. Parlamentarios estadounidenses han presentado en los últimos meses iniciativas en el Congreso para declarar al Frente Polisario como grupo terrorista extranjero, un estigma que le arrojaría al ostracismo diplomático.
International Crisis Group también observa que la Administración de Trump parece dispuesta a introducir cambios en el marco diplomático del Sáhara en la ONU, en particular sobre el futuro de la Minurso. Junto con Marruecos, aspira a sacar adelante una “revisión estratégica” de su funciones, que puede concretarse en la próxima votación del Consejo de Seguridad de renovación de su mandato, un año después de que fuera aprobada la resolución que marcó un giro favorable a las tesis de autonomía marroquí.
Según han precisado fuentes de El Aaiún en contacto con la misión de Naciones Unidas, Washington y Rabat pretenden recortar sensiblemente los efectivos de la Minurso y rebajar los costes de su mantenimiento, que en 2025 rondaron los 60 millones de euros, marcando un mínimo 35 años después de su despliegue. Nacida con la función de organizar un referéndum de autodeterminación, un proceso que quedó paralizado hace más dos décadas, y de supervisar un alto el fuego roto desde hace seis años, la Minurso se limita en la actualidad a ejercer como mero observador militar sin derecho a intervenir entre las partes.
Una fuente conocedora de la realidad sobre el terreno en el Sáhara Occidental considera que el último informe sobre el Sáhara supone el “canto del cisne de Guterres”, que no hace referencia a un referéndum, “sino a una consulta, sin especificar, a la población saharaui sobre un estatuto de autonomía con garantías”. “Representa un cierto revés para Marruecos respecto a las expectativas generadas el año pasado con la resolución 2797”, puntualiza, “pero también garantiza que la consulta se centre en un plan de autonomía que no sea impuesto a la población”.
Marruecos presentó a principios de este año una nueva propuesta de estatuto de autonomía, tras la inicial de 2007, que establece un Gobierno y un Parlamento autónomo, incluso una policía autonómica, para el Sáhara. Deberá ser aprobado mediante referéndum, pero Marruecos entiende que tiene que ser votado por todos los marroquíes, y no solo por los habitantes del territorio saharaui, lo que cierra el paso a que se interprete como una consulta de autodeterminación, en contraposición a las tesis del Frente Polisario, que reclama negociar la opción de votar sobre la independencia del territorio en una consulta popular.
También descarta la citada fuente que se pueda excluir al Polisario de la mesa de diálogo, pues ha sido declarado por la ONU como parte en el conflicto. “Aunque tal vez ya no vaya a seguir siendo la única parte”, matiza la misma fuente, “y tenga que hacer sitio al MSP o a otros grupos promarroquíes”. Para este mismo observador cercano al conflicto, la Minurso tampoco parece que vaya a ser desmantelada por ahora. “Pero la presión llega por la vía del dinero”, argumenta. “Hace 15 años, la Minurso contaba con más de 500 efectivos desplegados en el Sáhara, frente a los 300 con los que cuenta ahora”.
“Guterres y De Mistura recomiendan no recortar los medios de la Minurso ni alterar sus funciones sin acompasarlo con avances en la negociación, como garantía para la estabilidad regional”, apostilla. Si como ha advertido, Marruecos ocupa militarmente el 20% de territorio saharaui que escapa hoy a su control, el Polisario solo podrá proseguir sus ataques desde Argelia y Mauritania, con evidente riesgo de respuesta armada de Argel y Nuakhot en caso de represalias marroquíes trasfronterizas.
En una las escaladas bélicas recientes más graves, Marruecos quebró en junio la línea sucesoria del Frente Polisario al abatir en un ataque con drones al jefe militar y político Lahbib M. Abdelaziz, hijo de uno de los fundadores de la organización independentista. La desaparición de una figura que era vista como líder de futuro impactó de lleno en el exilio saharaui en los campamentos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de Argelia. Con esta operación que llevaba el sello de la inteligencia militar, Marruecos eliminó a un dirigente clave para relevar a Brahim Gali, quien ejerce a los 80 años un tercer mandato consecutivo al frente de la organización. Rabat mostró así su superioridad aérea incontestable tras 50 años de conflicto en el Sáhara, reforzada por la adquisición de más de 230 vehículos aéreos no tripulados en las últimas cuatro décadas. La inició importando en 1980 drones de observación turcos e israelíes y, a partir de 2000, aparatos artillados y drones suicidas con carga explosiva.
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