El aniversario del gran apagón que sufrió España el 28 de abril de 2025 ha puesto encima de la mesa el recordatorio que las autoridades monetarias ya lanzaron en su momento: es bueno tener algo de dinero en efectivo en casa por si fallan todos los sistemas eléctricos y no podemos pagar en ningún comercio ni abastecernos de los productos más básicos en nuestro día a día. Pero más allá de este consejo, que el Banco de España ha recordado con la cuantía de hasta 100 euros en nuestro poder, varios países europeos ya trabajan en una posibilidad aparentemente imposible, pero disruptiva: que los cajeros automáticos y los terminales de pago sigan funcionando aunque se vaya la luz o no haya conexión a internet. La primera recomendación que han realizado las instituciones monetarias pasa por tener reservado algo de dinero en billetes. Para sortear el primer ‘shock’ que pueda llegar por una interrupción generalizada de los suministros energéticos, en su caso. Por eso, bancos centrales, autoridades económicas y de protección civil de varios países sugieren disponer de entre 70 y 100 euros en efectivo por cada miembro de la familia. O, en su caso, la cuantía suficiente como para realizar compras esenciales durante 72 horas , esto es, a lo largo de tres días. Cómo funciona un cajero sin luzCada vez hay más medios de pago están incorporando soluciones para que puedan ser usados de forma transitoria sin conexión a internet e incluso sin electricidad. La sucesión de conflictos bélicos, unida a los temores de un ciberataque general o apagones como el que sufrió España el año pasado han activado este tipo de alternativas. Y los cajeros automáticos son fiel reflejo de esta nueva realidad. En algunos países, como Finlandia , tienen bastante desarrollada la posibilidad de instalar cajeros automáticos «a prueba de interrupciones» para garantizar el acceso durante este tipo de fallos digitales inesperados. Estas acciones «concuerdan con la idea de que el dinero físico no solo sirve para satisfacer las necesidades individuales, sino que también contribuye a una resiliencia sistémica más amplia», destaca el Banco Central Europeo (BCE).Cada vez más países trabajan en sistemas con cajeros automáticos que tiran de baterías o tienen varias acometidas para evitar un gran ‘shock’Este tipo de cajeros pueden contar con un suministro eléctrico redundante. Es decir, que utilice diferentes fuentes de energía o componentes para garantizar que un equipo funcione continuamente, incluso si la fuente primera falla. Entre otras alternativas se valen de servidores con dos fuentes, generadores de respaldo o una doble acometida eléctrica, entre otras soluciones. También se está estudiando el uso de baterías. Y, de esta forma, se permitirá el uso de tarjetas en puntos de suministro que se encuentren transitoriamente sin conexión de datos y sin electricidad. Se trataría de fijarse en la futura estructura del euro digital que, si finalmente se adopta, será un complemento al efectivo y con una experiencia de uso similar, tendrá una modalidad de monedero offline que permitirá pagos en tales situaciones.El uso de tarjetas sin redOtra de las alternativas en las que están trabajando algunos países europeos va a derivar posiblemente en la posibilidad de utilizar una tarjeta de pago (crédito, débito, etc.) aunque no haya red en ese momento para poder pasarla en el terminal de punto de venta (TPV), el aparato que tienen la mayor parte de los establecimientos comerciales para este tipo de transacciones. Los países nórdicos van adelantados en las tarjetas que sirvan para pagar aunque no haya red, guardando los datos, y volcándolos cuando se restablezca la normalidadEs Suecia el territorio más avanzado en este sentido. El banco central del país nórdico ha impulsado una alternativa junto a las entidades financieras del país para que, en caso de interrupción de la red eléctrica o de telecomunicaciones, los datos de las transacciones comerciales (los pagos que se realicen) queden encriptados y sean procesados directamente cuando vuelva la red. En el momento en el que la situación se estabilice. El Riksbank, como se llama el Banco Central de Suecia, prevé implantar este sistema a mediados de año , lo que permitiría el pago ‘offline’ hasta siete días en negro. Otros territorios cercanos, como Dinamarca o Noruega, también han puesto en marcha soluciones similares. Los nórdicos no son solo las economías donde mayor uso del pago con tarjeta utilizan sino que, además, son los más frágiles ante cualquier disrupción que pueda llegar desde Rusia, sobre todo tras la intervención de Ucrania, en 2022. El aniversario del gran apagón que sufrió España el 28 de abril de 2025 ha puesto encima de la mesa el recordatorio que las autoridades monetarias ya lanzaron en su momento: es bueno tener algo de dinero en efectivo en casa por si fallan todos los sistemas eléctricos y no podemos pagar en ningún comercio ni abastecernos de los productos más básicos en nuestro día a día. Pero más allá de este consejo, que el Banco de España ha recordado con la cuantía de hasta 100 euros en nuestro poder, varios países europeos ya trabajan en una posibilidad aparentemente imposible, pero disruptiva: que los cajeros automáticos y los terminales de pago sigan funcionando aunque se vaya la luz o no haya conexión a internet. La primera recomendación que han realizado las instituciones monetarias pasa por tener reservado algo de dinero en billetes. Para sortear el primer ‘shock’ que pueda llegar por una interrupción generalizada de los suministros energéticos, en su caso. Por eso, bancos centrales, autoridades económicas y de protección civil de varios países sugieren disponer de entre 70 y 100 euros en efectivo por cada miembro de la familia. O, en su caso, la cuantía suficiente como para realizar compras esenciales durante 72 horas , esto es, a lo largo de tres días. Cómo funciona un cajero sin luzCada vez hay más medios de pago están incorporando soluciones para que puedan ser usados de forma transitoria sin conexión a internet e incluso sin electricidad. La sucesión de conflictos bélicos, unida a los temores de un ciberataque general o apagones como el que sufrió España el año pasado han activado este tipo de alternativas. Y los cajeros automáticos son fiel reflejo de esta nueva realidad. En algunos países, como Finlandia , tienen bastante desarrollada la posibilidad de instalar cajeros automáticos «a prueba de interrupciones» para garantizar el acceso durante este tipo de fallos digitales inesperados. Estas acciones «concuerdan con la idea de que el dinero físico no solo sirve para satisfacer las necesidades individuales, sino que también contribuye a una resiliencia sistémica más amplia», destaca el Banco Central Europeo (BCE).Cada vez más países trabajan en sistemas con cajeros automáticos que tiran de baterías o tienen varias acometidas para evitar un gran ‘shock’Este tipo de cajeros pueden contar con un suministro eléctrico redundante. Es decir, que utilice diferentes fuentes de energía o componentes para garantizar que un equipo funcione continuamente, incluso si la fuente primera falla. Entre otras alternativas se valen de servidores con dos fuentes, generadores de respaldo o una doble acometida eléctrica, entre otras soluciones. También se está estudiando el uso de baterías. Y, de esta forma, se permitirá el uso de tarjetas en puntos de suministro que se encuentren transitoriamente sin conexión de datos y sin electricidad. Se trataría de fijarse en la futura estructura del euro digital que, si finalmente se adopta, será un complemento al efectivo y con una experiencia de uso similar, tendrá una modalidad de monedero offline que permitirá pagos en tales situaciones.El uso de tarjetas sin redOtra de las alternativas en las que están trabajando algunos países europeos va a derivar posiblemente en la posibilidad de utilizar una tarjeta de pago (crédito, débito, etc.) aunque no haya red en ese momento para poder pasarla en el terminal de punto de venta (TPV), el aparato que tienen la mayor parte de los establecimientos comerciales para este tipo de transacciones. Los países nórdicos van adelantados en las tarjetas que sirvan para pagar aunque no haya red, guardando los datos, y volcándolos cuando se restablezca la normalidadEs Suecia el territorio más avanzado en este sentido. El banco central del país nórdico ha impulsado una alternativa junto a las entidades financieras del país para que, en caso de interrupción de la red eléctrica o de telecomunicaciones, los datos de las transacciones comerciales (los pagos que se realicen) queden encriptados y sean procesados directamente cuando vuelva la red. En el momento en el que la situación se estabilice. El Riksbank, como se llama el Banco Central de Suecia, prevé implantar este sistema a mediados de año , lo que permitiría el pago ‘offline’ hasta siete días en negro. Otros territorios cercanos, como Dinamarca o Noruega, también han puesto en marcha soluciones similares. Los nórdicos no son solo las economías donde mayor uso del pago con tarjeta utilizan sino que, además, son los más frágiles ante cualquier disrupción que pueda llegar desde Rusia, sobre todo tras la intervención de Ucrania, en 2022.
El aniversario del gran apagón que sufrió España el 28 de abril de 2025 ha puesto encima de la mesa el recordatorio que las autoridades monetarias ya lanzaron en su momento: es bueno tener algo de dinero en efectivo en casa por si fallan … todos los sistemas eléctricos y no podemos pagar en ningún comercio ni abastecernos de los productos más básicos en nuestro día a día. Pero más allá de este consejo, que el Banco de España ha recordado con la cuantía de hasta 100 euros en nuestro poder, varios países europeos ya trabajan en una posibilidad aparentemente imposible, pero disruptiva: que los cajeros automáticos y los terminales de pago sigan funcionando aunque se vaya la luz o no haya conexión a internet.
La primera recomendación que han realizado las instituciones monetarias pasa por tener reservado algo de dinero en billetes. Para sortear el primer ‘shock’ que pueda llegar por una interrupción generalizada de los suministros energéticos, en su caso. Por eso, bancos centrales, autoridades económicas y de protección civil de varios países sugieren disponer de entre 70 y 100 euros en efectivo por cada miembro de la familia. O, en su caso, la cuantía suficiente como para realizar compras esenciales durante 72 horas, esto es, a lo largo de tres días.
Cómo funciona un cajero sin luz
Cada vez hay más medios de pago están incorporando soluciones para que puedan ser usados de forma transitoria sin conexión a internet e incluso sin electricidad. La sucesión de conflictos bélicos, unida a los temores de un ciberataque general o apagones como el que sufrió España el año pasado han activado este tipo de alternativas. Y los cajeros automáticos son fiel reflejo de esta nueva realidad.
En algunos países, como Finlandia, tienen bastante desarrollada la posibilidad de instalar cajeros automáticos «a prueba de interrupciones» para garantizar el acceso durante este tipo de fallos digitales inesperados. Estas acciones «concuerdan con la idea de que el dinero físico no solo sirve para satisfacer las necesidades individuales, sino que también contribuye a una resiliencia sistémica más amplia», destaca el Banco Central Europeo (BCE).
Cada vez más países trabajan en sistemas con cajeros automáticos que tiran de baterías o tienen varias acometidas para evitar un gran ‘shock’
Este tipo de cajeros pueden contar con un suministro eléctrico redundante. Es decir, que utilice diferentes fuentes de energía o componentes para garantizar que un equipo funcione continuamente, incluso si la fuente primera falla. Entre otras alternativas se valen de servidores con dos fuentes, generadores de respaldo o una doble acometida eléctrica, entre otras soluciones. También se está estudiando el uso de baterías. Y, de esta forma, se permitirá el uso de tarjetas en puntos de suministro que se encuentren transitoriamente sin conexión de datos y sin electricidad. Se trataría de fijarse en la futura estructura del euro digital que, si finalmente se adopta, será un complemento al efectivo y con una experiencia de uso similar, tendrá una modalidad de monedero offline que permitirá pagos en tales situaciones.
El uso de tarjetas sin red
Otra de las alternativas en las que están trabajando algunos países europeos va a derivar posiblemente en la posibilidad de utilizar una tarjeta de pago (crédito, débito, etc.) aunque no haya red en ese momento para poder pasarla en el terminal de punto de venta (TPV), el aparato que tienen la mayor parte de los establecimientos comerciales para este tipo de transacciones.
Los países nórdicos van adelantados en las tarjetas que sirvan para pagar aunque no haya red, guardando los datos, y volcándolos cuando se restablezca la normalidad
Es Suecia el territorio más avanzado en este sentido. El banco central del país nórdico ha impulsado una alternativa junto a las entidades financieras del país para que, en caso de interrupción de la red eléctrica o de telecomunicaciones, los datos de las transacciones comerciales (los pagos que se realicen) queden encriptados y sean procesados directamente cuando vuelva la red. En el momento en el que la situación se estabilice.
El Riksbank, como se llama el Banco Central de Suecia, prevé implantar este sistema a mediados de año, lo que permitiría el pago ‘offline’ hasta siete días en negro. Otros territorios cercanos, como Dinamarca o Noruega, también han puesto en marcha soluciones similares. Los nórdicos no son solo las economías donde mayor uso del pago con tarjeta utilizan sino que, además, son los más frágiles ante cualquier disrupción que pueda llegar desde Rusia, sobre todo tras la intervención de Ucrania, en 2022.
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