La imagen es un horror. Tirados en el suelo, en un rincón chorreando líquidos y sangre, cientos de kilos de huesos y espinazos de cerdo. A su alrededor, cajas con más género almacenado sin refrigeración. Es la estampa que encontraron efectivos del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil durante una inspección a una empresa cárnica del municipio de Benaoján (Málaga, 1.427 habitantes). Los agentes también detectaron la utilización de agua oxigenada industrial, tratamiento prohibido, para adulterar los productos que luego eran introducidos en el mercado. Dos personas han resultado investigadas en una operación que ha servido para intervenir 30,5 toneladas de carne.
La Guardia Civil investiga a dos personas como presuntas autoras de delitos contra la salud pública y falsedad en documento privado
La imagen es un horror. Tirados en el suelo, en un rincón chorreando líquidos y sangre, cientos de kilos de huesos y espinazos de cerdo. A su alrededor, cajas con más género almacenado sin refrigeración. Es la estampa que encontraron efectivos del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil durante una inspección a una empresa cárnica del municipio de Benaoján (Málaga, 1.427 habitantes). Los agentes también detectaron la utilización de agua oxigenada industrial, tratamiento prohibido, para adulterar los productos que luego eran introducidos en el mercado. Dos personas han resultado investigadas en una operación que ha servido para intervenir 30,5 toneladas de carne.
La investigación arrancó en diciembre de 2025, cuando el equipo del Seprona inspeccionó una empresa de Benaoján. Los agentes comprobaron que, junto a una nave con autorización oficial, había otra que operaba sin licencia. En ella, los agentes detectaron “graves deficiencias de salubridad, hallándose carne almacenada sin refrigeración y géneros depositados en el suelo entre fluidos y suciedad”, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado, en el que se adjunta un vídeo donde se comprueba que los productos cárnicos estaban directamente tirados en el suelo.
Más tarde, los análisis realizados a la mercancía encontrada determinaron que los responsables de la empresa sumergían huesos y espinazos de cerdo en soluciones de peróxido de hidrógeno al 50%, es decir, agua oxigenada de uso industrial “cuya aplicación en el sector alimentario se encuentra expresamente prohibida”, detalla el Seprona. De hecho, tanto la Guardia Civil como la Junta de Andalucía advierten de que los huesos absorben el químico debido a su alta porosidad, lo que supone “un riesgo alto de quemaduras severas y daños corrosivos en el tracto digestivo”. Los resultados de los exámenes también detectaron contaminación microbiológica debido a la falta de refrigeración en el almacenaje.

La carne era adulterada en la nave clandestina y luego trasladada a la legal para enmascarar dicha mercancía antes de su reintroducción en el mercado. “Como respuesta a esta amenaza para la salud pública”, según relata la Guardia Civil, la Delegación Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía en Málaga decretó el cierre inmediato de las instalaciones. Además, ordenó la intervención y destrucción total de 30,5 toneladas de carne y huesos contaminados.
La dueña de la empresa y el encargado de la planta cárnica figuran como investigados en la operación policial, bautizada Redox, acusados de presuntos delitos de falsedad en documento privado y contra la salud pública. El caso y las diligencias están en manos de los Servicios Generales de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ronda.
Benaoján, ubicado en la Serranía rondeña, es una localidad cuya economía está fuertemente ligada a los productos cárnicos. Existen una decena de empresas que dan empleo a unas 400 personas de forma directa e indirecta, la mayoría residentes de la comarca. En 2019, el municipio fue golpeado por la crisis de la listeriosis después de que la Junta de Andalucía activara una alerta sanitaria que se extendía a todos los productos de la marca La Montanera del Sur, de Incarybe SL, una de las compañías domiciliadas en Benaoján.
El origen se encontró en una partida de chicharrón especial consumido en un restaurante de Ronda durante la feria de la ciudad por siete personas, de las que una fue hospitalizada. Fue la tercera alerta sanitaria en pocas semanas después de otra en la provincia de Cádiz y una más, la primera, detectada en la carne mechada de La Mechá, producida por Magrudis, causante del mayor brote de listeria en España y cuyos responsables están siendo juzgados estos días en Sevilla.
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