El Ministerio de Comercio de China ha confirmado este lunes que el gigante asiático acordó con Estados Unidos prolongar hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial que debía expirar el próximo 10 de noviembre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había adelantado la prórroga el miércoles pasado, antes del encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrado en Washington; pero Pekín aún no se había pronunciado oficialmente al respecto. Desde la cartera de comercio sostienen en un comunicado publicado esta mañana que los dos meses adicionales dan a ambos países “margen para hacer balance y evaluar la aplicación de lo acordado” y para seguir negociando “una solución aceptable para ambas partes”.
Pekín y Washington acuerdan qué productos incluir en una futura rebaja de aranceles, mientras el acceso chino a los chips estadounidenses sigue sin resolverse
El Ministerio de Comercio de China ha confirmado este lunes que el gigante asiático acordó con Estados Unidos prolongar hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial que debía expirar el próximo 10 de noviembre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había adelantado la prórroga el miércoles pasado, antes del encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrado en Washington; pero Pekín aún no se había pronunciado oficialmente al respecto. Desde la cartera de comercio sostienen en un comunicado publicado esta mañana que los dos meses adicionales dan a ambos países “margen para hacer balance y evaluar la aplicación de lo acordado” y para seguir negociando “una solución aceptable para ambas partes”.
La confirmación china llega tres días después de que finalizara el primer viaje de Estado de Xi a Estados Unidos en 11 años. Los dos gobiernos han acordado una futura reducción recíproca de aranceles para productos del otro país valorados en 30.000 millones de dólares (unos 26.400 millones de euros). Pekín ha asegurado este lunes que las rebajas entrarán en vigor de forma simultánea una vez concluidos los trámites legales de ambas naciones.
Las dos listas son el primer resultado concreto del Consejo de Comercio cuya creación acordaron Xi y Trump en mayo, durante la visita del republicano a Pekín. Pekín y Washington han definido ahora las reglas de funcionamiento del organismo y han constituido en su seno un grupo de trabajo específico para abordar las barreras al comercio agrícola. La apertura del mercado chino a los productos estadounidenses del campo es una prioridad para Trump a poco más de un mes de las elecciones de mitad de mandato, en las que el Partido Republicano se juega su mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Washington podría rebajar los gravámenes sobre juguetes, pequeños electrodomésticos y otros bienes de consumo chinos y Pekín haría lo propio con productos agrícolas, madera, cosméticos y dispositivos médicos estadounidenses, según los documentos difundidos por ambos gobiernos. El Ministerio de Comercio chino sostiene que más del 90% de los productos incluidos en las listas dejarán de pagar los aranceles adicionales impuestos mutuamente y quedarán sujetos al tipo aplicable a la nación más favorecida. La parte estadounidense no ha confirmado ese porcentaje ni ha precisado los tipos que aplicará.
La disputa comercial desatada tras el regreso de Trump a la Casa Blanca alcanzó su punto álgido en abril de 2025: los gravámenes estadounidenses a los productos chinos llegaron al 145% y, en respuesta, China elevó al 125% las tasas sobre los bienes importados desde Estados Unidos.
En octubre del año pasado, la primera y la segunda economía del planeta se emplazaron a suspender parte de esas cargas así como otras medidas adoptadas durante la escalada comercial, pero esta expiraba el próximo 10 de noviembre. La prórroga ahora anunciada traslada ese vencimiento al 10 de enero de 2027, pero no constituye un acuerdo definitivo.
China confía en que los contactos de alto nivel previstos antes de final de año permitan pactar otra extensión. Por ahora, enfatiza el Ministerio, la prórroga ofrece a las empresas un entorno “relativamente estable y previsible”. Las dos potencias han avanzado asimismo en la puesta en marcha de un Consejo de Inversión para tratar las oportunidades de inversión y abordar las dificultades que encuentran sus empresas al invertir en el mercado de la otra parte. Xi y Trump volverán a verse cara a cara en noviembre, en Shenzhen (China), durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y en diciembre, en Miami (Estados Unidos), durante la cumbre del G20.
Pekín ha presentado la visita de Xi a Washington como un avance hacia lo que ambos gobiernos denominan una “relación constructiva de estabilidad estratégica”. El Diario del pueblo, órgano del Partido Comunista, destacó el sábado que había enviado al mundo una “señal de certidumbre”, aunque reclamó “convertir esa imagen en acciones”. El editorial publicado este lunes por el rotativo nacionalista Global Times subraya el límite de lo acordado: “Queda por ver si Estados Unidos transforma sus compromisos en medidas concretas”, advierte al referirse a los aranceles y los controles tecnológicos.
El encuentro de Xi y Trump ha puesto de relieve otro asunto que continúa sin resolverse: el acceso de las empresas chinas a los chips estadounidenses que necesitan para desarrollar la inteligencia artificial (IA). La IA, no obstante, fue uno de los temas centrales de las reuniones y los dos gobiernos han acordado abrir un diálogo sobre sus riesgos y beneficios y un canal de comunicación sobre incidentes relacionados con ella.
Pero los acuerdos sobre IA no incluyen cambios en las restricciones a la venta de semiconductores. Nvidia, la compañía mejor valorada en bolsa del mundo, intenta vender sus procesadores en un mercado condicionado tanto por los controles de exportación de Washington como por el empeño de Pekín en impulsar los chips nacionales. Su consejero delegado, Jensen Huang, acudió a la cena de gala que Trump ofreció a Xi y formó parte de la comitiva que viajó a Pekín junto al mandatario estadounidense en mayo.
Según el digital estadounidense The Information, antes del viaje de Xi a Washington, el Ministerio de Industria chino preguntó a Alibaba y ByteDance cuántas unidades del modelo RTX Pro 5500 de Nvidia querrían comprar y para qué los utilizarían. De acuerdo con ese medio, Pekín estudia permitir esas adquisiciones. El Gobierno chino no ha anunciado por ahora que las haya autorizado.
Feed MRSS-S Noticias
