El absentismo laboral es un problema para las empresas y el conjunto de la economía. No obstante, desde la patronal La Distribución-Anged, lo que no quieren es criminalizar a los trabajadores, ni que en este debate aparezca la palabra «fraude» cuando se trata de una cuestión residual. Todo ello, pese que esta situación genera un sobrecoste de 240 millones de euros en las empresas asociadas a esta patronal.Según un estudio que ha presentado este miércoles la propia asociación junto a The Adecco Group Institute, que lleva por título, ‘Absentismo en retail y gran distribución’, las cifras son alarmantes. En estos momentos se da una pérdida de cerca de 12,6 millones de horas trabajadas. Este sobrecoste equivale a un 21% de la inversión total anual de las empresas, mientras que la pérdida de horas trabajadas serían 7.113 empleos a tiempo completo, según datos del informe.El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales retos para la organización y la productividad de las empresas. En la gran distribución, su impacto es especialmente relevante por la elevada dependencia de la presencialidad: las ausencias afectan directamente a la planificación de turnos, la atención al cliente, la reposición, la logística o la continuidad del servicio.El estudio señala un incremento sostenido del absentismo. El 81% de las empresas encuestadas afirma que el absentismo ha aumentado en los últimos tres años, hasta alcanzar una tasa del entorno del 8%, frente al 7,6% de media nacional.En el conjunto del comercio minorista, en 2025 se registraron 734.522 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes iniciados, con una duración media de 45 días. La equivalencia en trabajadores que no acuden ningún día al año al trabajo asciende a 158.805 personas para el conjunto del comercio minorista y a 19.000 para las empresas asociadas de La Distribución-Anged.RecetasEn la presentación del informe, la salud ha sido clave, tanto para asumir dónde surge el problema, como las soluciones que se pueden dar al mismo.La salud mental (ansiedad, estrés y depresión) es una de las principales causas de las bajas por contingencias comunes. Ha crecido un 111% desde el confinamiento y ya representa el 20% de todas las bajas por contingencia común. Por otro lado, las enfermedades físicas y lesiones crónicas tienen un impacto relevante debido al envejecimiento de la plantilla –con más trabajadores mayores de 45 años– y a las exigencias físicas del puesto.En este contexto están creciendo los cuellos de botella en el servicio público de salud. Así, las demoras en listas de espera, diagnósticos y tratamientos alargan considerablemente las bajas. Por ejemplo, una baja traumatológica gestionada por la sanidad pública dura una media de 80 días, mientras que en una mutua como contingencia profesional dura 45 días.Algunas de las principales soluciones propuestas pasan por reforzar la colaboración público-privada. Se trata de permitir que las mutuas de accidentes de trabajo puedan adelantar pruebas médicas, diagnósticos, tratamientos y rehabilitación en procesos de contingencias comunes para agilizar la recuperación del trabajador.También se debería aumentar la atención en salud mental: incorporar programas de asistencia y atención psicológica 24 horas (presencial, híbrida u online) en las empresas para los empleados y sus familias, cubriendo la falta de especialistas en la atención primaria pública. Y muy importante es la digitalización e interoperabilidad. Se debe impulsar la interconexión y compartición de datos sanitarios entre la sanidad pública, mutuas y servicios privados mediante herramientas digitales e inteligencia artificial. El absentismo laboral es un problema para las empresas y el conjunto de la economía. No obstante, desde la patronal La Distribución-Anged, lo que no quieren es criminalizar a los trabajadores, ni que en este debate aparezca la palabra «fraude» cuando se trata de una cuestión residual. Todo ello, pese que esta situación genera un sobrecoste de 240 millones de euros en las empresas asociadas a esta patronal.Según un estudio que ha presentado este miércoles la propia asociación junto a The Adecco Group Institute, que lleva por título, ‘Absentismo en retail y gran distribución’, las cifras son alarmantes. En estos momentos se da una pérdida de cerca de 12,6 millones de horas trabajadas. Este sobrecoste equivale a un 21% de la inversión total anual de las empresas, mientras que la pérdida de horas trabajadas serían 7.113 empleos a tiempo completo, según datos del informe.El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales retos para la organización y la productividad de las empresas. En la gran distribución, su impacto es especialmente relevante por la elevada dependencia de la presencialidad: las ausencias afectan directamente a la planificación de turnos, la atención al cliente, la reposición, la logística o la continuidad del servicio.El estudio señala un incremento sostenido del absentismo. El 81% de las empresas encuestadas afirma que el absentismo ha aumentado en los últimos tres años, hasta alcanzar una tasa del entorno del 8%, frente al 7,6% de media nacional.En el conjunto del comercio minorista, en 2025 se registraron 734.522 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes iniciados, con una duración media de 45 días. La equivalencia en trabajadores que no acuden ningún día al año al trabajo asciende a 158.805 personas para el conjunto del comercio minorista y a 19.000 para las empresas asociadas de La Distribución-Anged.RecetasEn la presentación del informe, la salud ha sido clave, tanto para asumir dónde surge el problema, como las soluciones que se pueden dar al mismo.La salud mental (ansiedad, estrés y depresión) es una de las principales causas de las bajas por contingencias comunes. Ha crecido un 111% desde el confinamiento y ya representa el 20% de todas las bajas por contingencia común. Por otro lado, las enfermedades físicas y lesiones crónicas tienen un impacto relevante debido al envejecimiento de la plantilla –con más trabajadores mayores de 45 años– y a las exigencias físicas del puesto.En este contexto están creciendo los cuellos de botella en el servicio público de salud. Así, las demoras en listas de espera, diagnósticos y tratamientos alargan considerablemente las bajas. Por ejemplo, una baja traumatológica gestionada por la sanidad pública dura una media de 80 días, mientras que en una mutua como contingencia profesional dura 45 días.Algunas de las principales soluciones propuestas pasan por reforzar la colaboración público-privada. Se trata de permitir que las mutuas de accidentes de trabajo puedan adelantar pruebas médicas, diagnósticos, tratamientos y rehabilitación en procesos de contingencias comunes para agilizar la recuperación del trabajador.También se debería aumentar la atención en salud mental: incorporar programas de asistencia y atención psicológica 24 horas (presencial, híbrida u online) en las empresas para los empleados y sus familias, cubriendo la falta de especialistas en la atención primaria pública. Y muy importante es la digitalización e interoperabilidad. Se debe impulsar la interconexión y compartición de datos sanitarios entre la sanidad pública, mutuas y servicios privados mediante herramientas digitales e inteligencia artificial.
El absentismo laboral es un problema para las empresas y el conjunto de la economía. No obstante, desde la patronal La Distribución-Anged, lo que no quieren es criminalizar a los trabajadores, ni que en este debate aparezca la palabra «fraude» cuando se trata de … una cuestión residual. Todo ello, pese que esta situación genera un sobrecoste de 240 millones de euros en las empresas asociadas a esta patronal.
Según un estudio que ha presentado este miércoles la propia asociación junto a The Adecco Group Institute, que lleva por título, ‘Absentismo en retail y gran distribución’, las cifras son alarmantes. En estos momentos se da una pérdida de cerca de 12,6 millones de horas trabajadas. Este sobrecoste equivale a un 21% de la inversión total anual de las empresas, mientras que la pérdida de horas trabajadas serían 7.113 empleos a tiempo completo, según datos del informe.
El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales retos para la organización y la productividad de las empresas. En la gran distribución, su impacto es especialmente relevante por la elevada dependencia de la presencialidad: las ausencias afectan directamente a la planificación de turnos, la atención al cliente, la reposición, la logística o la continuidad del servicio.
Noticia relacionada
El estudio señala un incremento sostenido del absentismo. El 81% de las empresas encuestadas afirma que el absentismo ha aumentado en los últimos tres años, hasta alcanzar una tasa del entorno del 8%, frente al 7,6% de media nacional.
En el conjunto del comercio minorista, en 2025 se registraron 734.522 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes iniciados, con una duración media de 45 días. La equivalencia en trabajadores que no acuden ningún día al año al trabajo asciende a 158.805 personas para el conjunto del comercio minorista y a 19.000 para las empresas asociadas de La Distribución-Anged.
Recetas
En la presentación del informe, la salud ha sido clave, tanto para asumir dónde surge el problema, como las soluciones que se pueden dar al mismo.
La salud mental (ansiedad, estrés y depresión) es una de las principales causas de las bajas por contingencias comunes. Ha crecido un 111% desde el confinamiento y ya representa el 20% de todas las bajas por contingencia común. Por otro lado, las enfermedades físicas y lesiones crónicas tienen un impacto relevante debido al envejecimiento de la plantilla –con más trabajadores mayores de 45 años– y a las exigencias físicas del puesto.
En este contexto están creciendo los cuellos de botella en el servicio público de salud. Así, las demoras en listas de espera, diagnósticos y tratamientos alargan considerablemente las bajas. Por ejemplo, una baja traumatológica gestionada por la sanidad pública dura una media de 80 días, mientras que en una mutua como contingencia profesional dura 45 días.
Algunas de las principales soluciones propuestas pasan por reforzar la colaboración público-privada. Se trata de permitir que las mutuas de accidentes de trabajo puedan adelantar pruebas médicas, diagnósticos, tratamientos y rehabilitación en procesos de contingencias comunes para agilizar la recuperación del trabajador.
También se debería aumentar la atención en salud mental: incorporar programas de asistencia y atención psicológica 24 horas (presencial, híbrida u online) en las empresas para los empleados y sus familias, cubriendo la falta de especialistas en la atención primaria pública.
Y muy importante es la digitalización e interoperabilidad. Se debe impulsar la interconexión y compartición de datos sanitarios entre la sanidad pública, mutuas y servicios privados mediante herramientas digitales e inteligencia artificial.
RSS de noticias de economia

