El sistema eléctrico es un jeroglífico, muy difícil de descifrar para los que no somos expertos, que depende de múltiples factores y actores, y quizás por eso, casi un año después del apagón , todavía no sepamos exactamente de quién fue la culpa. No tenemos claro si las responsables fueron las empresas que desconectaron sus centrales sin tener que hacerlo, o si Red Eléctrica no hizo bien el mix, si hubo una concatenación de fallos, si la responsabilidad es de todos… Ni lo sabemos ni sé si finalmente serán los tribunales los que tengan que dirimirlo porque hay mucho dinero en juego. Tenemos más o menos claro lo que pasó: faltó energía estable para compensar el exceso de renovable… De hecho, solo hay que ver cómo es el mix de energía desde ese momento: se recurre mucho más al gas, lo que, por cierto se ha traducido en un aumento de los precios de la luz. Hay quien dice que hace ya varios años advirtió al Ministerio de Transición Ecológica, cuando Teresa Ribera estaba al frente, de que había que cambiar el mix, y no meter tanta renovable, pero claro por un lado al Gobierno le encantaba presumir del uso de esta energía y, por otro, permitía abaratar el recibo de la luz. Solo hemos aprendido la lección cuando España entera estuvo doce horas a oscuras. Pero el apagón no es el único problema al que se enfrenta el sistema eléctrico y una red ya casi saturada. La inversión en redes es otra pelea que enfrenta desde hace años a las empresas eléctricas, al Gobierno y al operador del sistema, Red Eléctrica. Estamos apostando por las energías verdes, lo que está muy bien, pero hay que facilitar que estas energías verdes se lleven a aquellos puntos donde la electricidad es necesaria, y para ello hay que invertir en redes. Sin embargo, el límite de inversión lo fija cada año el Gobierno y REE, denuncian las empresas, ni siquiera ha apurado ese límite. Y en medio entra la participación de la CNMC que debe fijar cuánto se retribuye la inversión en redes, ya que después seremos los consumidores quienes en nuestras facturas tengamos que pagar esa inversión.La ecuación no es fácil, ya que hay que buscar el equilibrio entre la necesaria inversión en esas redes para que en el futuro nuevas industrias, especialmente centros de datos , que consumen mucha energía, pero son necesarios si queremos no perder el tren del futuro, y nuevas promociones inmobiliarias puedan también conectarse a la red. En teoría estos nuevos negocios, o los miles de clientes de las nuevas viviendas pagarán en el futuro con su consumo esa inversión pero, de momento, lo tendremos que asumir los clientes actuales. No sé muy bien cómo se puede conseguir casar todos estos intereses, pero lo cierto es que las compañías eléctricas, Competencia, Red Eléctrica y el Gobierno deben buscar la fórmula que haga compatible que no se dispare el recibo de la luz, con el poder dar puntos de acceso a nuevas industrias y promociones inmobiliarias. Hay quien denuncia que los centros de datos están acaparando la red eléctrica con decenas de peticiones de puntos de conexión irreales, ya que piden muy poca energía, para luego, una vez que se les conceden incrementar este consumo, lo que puede llevar a saturar la ya casi bloqueada red.La Comisión Nacional de Competencia, según publicaba Expansión el pasado viernes, va a abrir una auditoría para mapear toda la red y detectar si hay peticiones duplicadas, lo que consideran fraudulento. Confía Competencia en que si se detectan esas peticiones, se podrán tomar medidas contra la especulación y, lo que es más importante, liberar espacio en la red para los proyectos industriales o inmobiliarios sólidos. No sé si con eso será suficiente, pero lo que está claro es que no podemos permitirnos frenar la industria ni los desarrollos inmobiliarios porque no puedan conectarse a la red. El sistema eléctrico es un jeroglífico, muy difícil de descifrar para los que no somos expertos, que depende de múltiples factores y actores, y quizás por eso, casi un año después del apagón , todavía no sepamos exactamente de quién fue la culpa. No tenemos claro si las responsables fueron las empresas que desconectaron sus centrales sin tener que hacerlo, o si Red Eléctrica no hizo bien el mix, si hubo una concatenación de fallos, si la responsabilidad es de todos… Ni lo sabemos ni sé si finalmente serán los tribunales los que tengan que dirimirlo porque hay mucho dinero en juego. Tenemos más o menos claro lo que pasó: faltó energía estable para compensar el exceso de renovable… De hecho, solo hay que ver cómo es el mix de energía desde ese momento: se recurre mucho más al gas, lo que, por cierto se ha traducido en un aumento de los precios de la luz. Hay quien dice que hace ya varios años advirtió al Ministerio de Transición Ecológica, cuando Teresa Ribera estaba al frente, de que había que cambiar el mix, y no meter tanta renovable, pero claro por un lado al Gobierno le encantaba presumir del uso de esta energía y, por otro, permitía abaratar el recibo de la luz. Solo hemos aprendido la lección cuando España entera estuvo doce horas a oscuras. Pero el apagón no es el único problema al que se enfrenta el sistema eléctrico y una red ya casi saturada. La inversión en redes es otra pelea que enfrenta desde hace años a las empresas eléctricas, al Gobierno y al operador del sistema, Red Eléctrica. Estamos apostando por las energías verdes, lo que está muy bien, pero hay que facilitar que estas energías verdes se lleven a aquellos puntos donde la electricidad es necesaria, y para ello hay que invertir en redes. Sin embargo, el límite de inversión lo fija cada año el Gobierno y REE, denuncian las empresas, ni siquiera ha apurado ese límite. Y en medio entra la participación de la CNMC que debe fijar cuánto se retribuye la inversión en redes, ya que después seremos los consumidores quienes en nuestras facturas tengamos que pagar esa inversión.La ecuación no es fácil, ya que hay que buscar el equilibrio entre la necesaria inversión en esas redes para que en el futuro nuevas industrias, especialmente centros de datos , que consumen mucha energía, pero son necesarios si queremos no perder el tren del futuro, y nuevas promociones inmobiliarias puedan también conectarse a la red. En teoría estos nuevos negocios, o los miles de clientes de las nuevas viviendas pagarán en el futuro con su consumo esa inversión pero, de momento, lo tendremos que asumir los clientes actuales. No sé muy bien cómo se puede conseguir casar todos estos intereses, pero lo cierto es que las compañías eléctricas, Competencia, Red Eléctrica y el Gobierno deben buscar la fórmula que haga compatible que no se dispare el recibo de la luz, con el poder dar puntos de acceso a nuevas industrias y promociones inmobiliarias. Hay quien denuncia que los centros de datos están acaparando la red eléctrica con decenas de peticiones de puntos de conexión irreales, ya que piden muy poca energía, para luego, una vez que se les conceden incrementar este consumo, lo que puede llevar a saturar la ya casi bloqueada red.La Comisión Nacional de Competencia, según publicaba Expansión el pasado viernes, va a abrir una auditoría para mapear toda la red y detectar si hay peticiones duplicadas, lo que consideran fraudulento. Confía Competencia en que si se detectan esas peticiones, se podrán tomar medidas contra la especulación y, lo que es más importante, liberar espacio en la red para los proyectos industriales o inmobiliarios sólidos. No sé si con eso será suficiente, pero lo que está claro es que no podemos permitirnos frenar la industria ni los desarrollos inmobiliarios porque no puedan conectarse a la red.
El sistema eléctrico es un jeroglífico, muy difícil de descifrar para los que no somos expertos, que depende de múltiples factores y actores, y quizás por eso, casi un año después del apagón, todavía no sepamos exactamente de quién fue la culpa. No tenemos … claro si las responsables fueron las empresas que desconectaron sus centrales sin tener que hacerlo, o si Red Eléctrica no hizo bien el mix, si hubo una concatenación de fallos, si la responsabilidad es de todos… Ni lo sabemos ni sé si finalmente serán los tribunales los que tengan que dirimirlo porque hay mucho dinero en juego. Tenemos más o menos claro lo que pasó: faltó energía estable para compensar el exceso de renovable… De hecho, solo hay que ver cómo es el mix de energía desde ese momento: se recurre mucho más al gas, lo que, por cierto se ha traducido en un aumento de los precios de la luz. Hay quien dice que hace ya varios años advirtió al Ministerio de Transición Ecológica, cuando Teresa Ribera estaba al frente, de que había que cambiar el mix, y no meter tanta renovable, pero claro por un lado al Gobierno le encantaba presumir del uso de esta energía y, por otro, permitía abaratar el recibo de la luz. Solo hemos aprendido la lección cuando España entera estuvo doce horas a oscuras.
Pero el apagón no es el único problema al que se enfrenta el sistema eléctrico y una red ya casi saturada. La inversión en redes es otra pelea que enfrenta desde hace años a las empresas eléctricas, al Gobierno y al operador del sistema, Red Eléctrica. Estamos apostando por las energías verdes, lo que está muy bien, pero hay que facilitar que estas energías verdes se lleven a aquellos puntos donde la electricidad es necesaria, y para ello hay que invertir en redes. Sin embargo, el límite de inversión lo fija cada año el Gobierno y REE, denuncian las empresas, ni siquiera ha apurado ese límite. Y en medio entra la participación de la CNMC que debe fijar cuánto se retribuye la inversión en redes, ya que después seremos los consumidores quienes en nuestras facturas tengamos que pagar esa inversión.
La ecuación no es fácil, ya que hay que buscar el equilibrio entre la necesaria inversión en esas redes para que en el futuro nuevas industrias, especialmente centros de datos, que consumen mucha energía, pero son necesarios si queremos no perder el tren del futuro, y nuevas promociones inmobiliarias puedan también conectarse a la red. En teoría estos nuevos negocios, o los miles de clientes de las nuevas viviendas pagarán en el futuro con su consumo esa inversión pero, de momento, lo tendremos que asumir los clientes actuales.
No sé muy bien cómo se puede conseguir casar todos estos intereses, pero lo cierto es que las compañías eléctricas, Competencia, Red Eléctrica y el Gobierno deben buscar la fórmula que haga compatible que no se dispare el recibo de la luz, con el poder dar puntos de acceso a nuevas industrias y promociones inmobiliarias.
Hay quien denuncia que los centros de datos están acaparando la red eléctrica con decenas de peticiones de puntos de conexión irreales, ya que piden muy poca energía, para luego, una vez que se les conceden incrementar este consumo, lo que puede llevar a saturar la ya casi bloqueada red.
La Comisión Nacional de Competencia, según publicaba Expansión el pasado viernes, va a abrir una auditoría para mapear toda la red y detectar si hay peticiones duplicadas, lo que consideran fraudulento. Confía Competencia en que si se detectan esas peticiones, se podrán tomar medidas contra la especulación y, lo que es más importante, liberar espacio en la red para los proyectos industriales o inmobiliarios sólidos. No sé si con eso será suficiente, pero lo que está claro es que no podemos permitirnos frenar la industria ni los desarrollos inmobiliarios porque no puedan conectarse a la red.
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