El Banco Central Europeo (BCE) tiene ante sí la ardua tarea de dar a conocer lo que será el nuevo euro digital y la de convencer de que el sistema de pagos será mejor con él. Una parte importante de ese trabajo de lobby para lograr la mayor aceptación posible de esta innovación está en convencer a las empresas de que su operativa de pagos y cobros será más barata. En la actualidad, cuando un comercio recibe un pago con tarjeta esa transacción no llega íntegra a la caja de la empresa sino que por el camino se queda una media del 0,51% en el sector financiero, al menos en Europa, que se reparte de la siguiente manera: el 25% va al banco del comerciante, otro 25% al banco del consumidor y otro 50% a los esquemas de pagos internacionales, es decir, Visa y Mastercard . En total, esa pequeña comisión supone un negocio de 3.750 millones de euros anuales. El principal objetivo que tiene el euro digital es crear una moneda virtual que sirva para realizar pagos y hacer transacciones en la zona del euro sin necesidad de que intervengan Visa, Mastercard, Google y Apple. Un ejercicio de soberanía, el de crear un sistema de pagos de los europeos para los europeos, sin participación americana.Noticia relacionada No No Finanzas Digitalización acelerada La banca europea mueve ficha en las criptomonedas ‘con red’ Adrián EspallargasFuentes del BCE y del Banco de España destacan que uno de los elementos clave del nuevo euro digital, cuya emisión está prevista para 2029, está en que los pequeños comercios soportarán menos comisiones bancarias. «Pagarán la mitad», apuntan . Estos pequeños comercios, con escasa capacidad para negociar las comisiones que abonan por cada pago que reciben con tarjeta, soportan tasas medias de hasta el 1%. Con el euro digital, eso se reduciría a la mitad, ya que se sacaría de la ecuación a los operadores estadounidenses y la regulación fijará la cantidad máxima de comisión (tasa de descuento, que se llama) que pueden cobrar los bancos a los comercios por cada operación con tarjeta.Para las grandes compañías, el panorama sería algo distinto. Los grandes grupos ya disfrutan de una tasa de descuento media del 0,25% ya que van a volumen y tienen más capacidad de negociar las tarifas de cada pago con tarjeta tanto con la banca como con Visa y Mastercard. En su caso, tendrán que negociar con las entidades financieras a ver si logran mantener una tasa igualmente baja.Desde Bizum, en cambio, dudan de estas afirmaciones del BCE sobre que el euro digital será más barato para las pequeñas compañías: «El modelo económico del euro digital sigue negociándose hasta que el reglamento no se cierre en los trílogos, por tanto, es difícil afirmar cuál será el coste para el comercio. Mientras tanto, Bizum ya ha demostrado ser competitivo a nivel comercial». Bizum duda de la afirmación del BCE de que usar el euro digital será más barato para los comercios a la hora de aceptar pagos con tarjeta Fuentes del BCE afirman que están creando un esquema de pagos europeo para no depender del internacional que manejan prácticamente de manera oligopolística Visa y Mastercard. «Cobran lo que cobran porque pueden. Es un claro abuso de poder de mercado. En EE.UU. tienen abiertos casos por ello», señalan fuentes del Banco de España, al tiempo que denuncian la «falta de transparencia» de ambas compañías a la hora de desvelar sus tarifas. Este nuevo esquema de pagos lo tendrán que aceptar todos los bancos y comercios ya que el euro digital será moneda pública de curso legal, aunque virtual. Sin embargo, su uso en ningún caso será obligatorio sino que será una opción de pago más para los consumidores, que serán los que decidan cómo quieren operar con su dinero. Una opción másY en ese marco de que será una opción más que estará disponible, el BCE tiende la mano a las soluciones privadas, como el anunciado Bizum europeo por parte de las entidades financieras. Este es un proyecto para interconectar las soluciones tipo Bizum de cada país para hacer pagos entre personas y en comercios de todo el continente mediante una solución privada. Esto se prevé que esté listo en 2027. Ante esta situación, el BCE busca animar a Bizum y sus homólogos a colaborar para que utilicen el estándar del sistema de pagos del euro digital. Llegado el momento, el usuario podrá decidir pagar en efectivo, con las tarjetas tradicionales de Visa y Mastercard, con Bizum o con el euro digital. El plan es a medio plazo. El efectivo y las tarjetas tradicionales están ya disponibles; el Bizum europeo empezará a funcionar en 2027 para pagos en comercios de toda Europa; y el euro digital funcionará, previsiblemente, a partir de 2029. Por su parte, Bizum ha contestado a las palabras del BCE afirmando que llevan «años colaborando en los grupos de trabajo del euro digital aportando su conocimiento y experiencia real de adopción en el mercado, tanto de pago entre particulares como en comercios». La plataforma española ha respondido que tanto ellos como sus homólogos europeos siguen trabajando en su proyecto de interconexión, «que estamos seguros podrá ser un canal eficaz a disposición de las entidades para distribuir el euro digital cuando esté disponible». «Nuestro objetivo no es otro de ofrecer a los europeos, a corto plazo, una experiencia de pago sencilla, rápida y segura a partir de las infraestructuras ya existentes (y basadas en estándares europeos) y en las que ya confían y utilizan a diario millones de ciudadanos del continente», han añadido.Asimismo, Bizum ha replicado que ya están usando desde hace años estándares europeos, «concretamente el SEPA Instant Credit Transfer (SCT Inst) que es el esquema de transferencias inmediatas SEPA. Los pagos con Bizum entre bancos se liquidan, en esencia, como transferencias instantáneas bajo este estándar europeo», y que el BCE todavía no ha dado a conocer la plataforma tecnológica que servirá de base al euro digital. Fuentes del BCE aseguran que si la legislación completa del euro digital se aprueba este año, lo más razonable sería pensar en su emisión para 2029. «2028 sería ambicioso» , apuntan. De esta manera, el supervisor de la zona de la moneda única responde a las peticiones de algunos Estados miembros, como España. El presidente español, Pedro Sánchez, había pedido hace escasos días que se acelerara la implantación del euro digital un año, pero desde el BCE no creen que eso vaya a ocurrir. El Banco Central Europeo (BCE) tiene ante sí la ardua tarea de dar a conocer lo que será el nuevo euro digital y la de convencer de que el sistema de pagos será mejor con él. Una parte importante de ese trabajo de lobby para lograr la mayor aceptación posible de esta innovación está en convencer a las empresas de que su operativa de pagos y cobros será más barata. En la actualidad, cuando un comercio recibe un pago con tarjeta esa transacción no llega íntegra a la caja de la empresa sino que por el camino se queda una media del 0,51% en el sector financiero, al menos en Europa, que se reparte de la siguiente manera: el 25% va al banco del comerciante, otro 25% al banco del consumidor y otro 50% a los esquemas de pagos internacionales, es decir, Visa y Mastercard . En total, esa pequeña comisión supone un negocio de 3.750 millones de euros anuales. El principal objetivo que tiene el euro digital es crear una moneda virtual que sirva para realizar pagos y hacer transacciones en la zona del euro sin necesidad de que intervengan Visa, Mastercard, Google y Apple. Un ejercicio de soberanía, el de crear un sistema de pagos de los europeos para los europeos, sin participación americana.Noticia relacionada No No Finanzas Digitalización acelerada La banca europea mueve ficha en las criptomonedas ‘con red’ Adrián EspallargasFuentes del BCE y del Banco de España destacan que uno de los elementos clave del nuevo euro digital, cuya emisión está prevista para 2029, está en que los pequeños comercios soportarán menos comisiones bancarias. «Pagarán la mitad», apuntan . Estos pequeños comercios, con escasa capacidad para negociar las comisiones que abonan por cada pago que reciben con tarjeta, soportan tasas medias de hasta el 1%. Con el euro digital, eso se reduciría a la mitad, ya que se sacaría de la ecuación a los operadores estadounidenses y la regulación fijará la cantidad máxima de comisión (tasa de descuento, que se llama) que pueden cobrar los bancos a los comercios por cada operación con tarjeta.Para las grandes compañías, el panorama sería algo distinto. Los grandes grupos ya disfrutan de una tasa de descuento media del 0,25% ya que van a volumen y tienen más capacidad de negociar las tarifas de cada pago con tarjeta tanto con la banca como con Visa y Mastercard. En su caso, tendrán que negociar con las entidades financieras a ver si logran mantener una tasa igualmente baja.Desde Bizum, en cambio, dudan de estas afirmaciones del BCE sobre que el euro digital será más barato para las pequeñas compañías: «El modelo económico del euro digital sigue negociándose hasta que el reglamento no se cierre en los trílogos, por tanto, es difícil afirmar cuál será el coste para el comercio. Mientras tanto, Bizum ya ha demostrado ser competitivo a nivel comercial». Bizum duda de la afirmación del BCE de que usar el euro digital será más barato para los comercios a la hora de aceptar pagos con tarjeta Fuentes del BCE afirman que están creando un esquema de pagos europeo para no depender del internacional que manejan prácticamente de manera oligopolística Visa y Mastercard. «Cobran lo que cobran porque pueden. Es un claro abuso de poder de mercado. En EE.UU. tienen abiertos casos por ello», señalan fuentes del Banco de España, al tiempo que denuncian la «falta de transparencia» de ambas compañías a la hora de desvelar sus tarifas. Este nuevo esquema de pagos lo tendrán que aceptar todos los bancos y comercios ya que el euro digital será moneda pública de curso legal, aunque virtual. Sin embargo, su uso en ningún caso será obligatorio sino que será una opción de pago más para los consumidores, que serán los que decidan cómo quieren operar con su dinero. Una opción másY en ese marco de que será una opción más que estará disponible, el BCE tiende la mano a las soluciones privadas, como el anunciado Bizum europeo por parte de las entidades financieras. Este es un proyecto para interconectar las soluciones tipo Bizum de cada país para hacer pagos entre personas y en comercios de todo el continente mediante una solución privada. Esto se prevé que esté listo en 2027. Ante esta situación, el BCE busca animar a Bizum y sus homólogos a colaborar para que utilicen el estándar del sistema de pagos del euro digital. Llegado el momento, el usuario podrá decidir pagar en efectivo, con las tarjetas tradicionales de Visa y Mastercard, con Bizum o con el euro digital. El plan es a medio plazo. El efectivo y las tarjetas tradicionales están ya disponibles; el Bizum europeo empezará a funcionar en 2027 para pagos en comercios de toda Europa; y el euro digital funcionará, previsiblemente, a partir de 2029. Por su parte, Bizum ha contestado a las palabras del BCE afirmando que llevan «años colaborando en los grupos de trabajo del euro digital aportando su conocimiento y experiencia real de adopción en el mercado, tanto de pago entre particulares como en comercios». La plataforma española ha respondido que tanto ellos como sus homólogos europeos siguen trabajando en su proyecto de interconexión, «que estamos seguros podrá ser un canal eficaz a disposición de las entidades para distribuir el euro digital cuando esté disponible». «Nuestro objetivo no es otro de ofrecer a los europeos, a corto plazo, una experiencia de pago sencilla, rápida y segura a partir de las infraestructuras ya existentes (y basadas en estándares europeos) y en las que ya confían y utilizan a diario millones de ciudadanos del continente», han añadido.Asimismo, Bizum ha replicado que ya están usando desde hace años estándares europeos, «concretamente el SEPA Instant Credit Transfer (SCT Inst) que es el esquema de transferencias inmediatas SEPA. Los pagos con Bizum entre bancos se liquidan, en esencia, como transferencias instantáneas bajo este estándar europeo», y que el BCE todavía no ha dado a conocer la plataforma tecnológica que servirá de base al euro digital. Fuentes del BCE aseguran que si la legislación completa del euro digital se aprueba este año, lo más razonable sería pensar en su emisión para 2029. «2028 sería ambicioso» , apuntan. De esta manera, el supervisor de la zona de la moneda única responde a las peticiones de algunos Estados miembros, como España. El presidente español, Pedro Sánchez, había pedido hace escasos días que se acelerara la implantación del euro digital un año, pero desde el BCE no creen que eso vaya a ocurrir.
El Banco Central Europeo (BCE) tiene ante sí la ardua tarea de dar a conocer lo que será el nuevo euro digital y la de convencer de que el sistema de pagos será mejor con él. Una parte importante de ese trabajo de lobby … para lograr la mayor aceptación posible de esta innovación está en convencer a las empresas de que su operativa de pagos y cobros será más barata.
En la actualidad, cuando un comercio recibe un pago con tarjeta esa transacción no llega íntegra a la caja de la empresa sino que por el camino se queda una media del 0,51% en el sector financiero, al menos en Europa, que se reparte de la siguiente manera: el 25% va al banco del comerciante, otro 25% al banco del consumidor y otro 50% a los esquemas de pagos internacionales, es decir, Visa y Mastercard. En total, esa pequeña comisión supone un negocio de 3.750 millones de euros anuales.
El principal objetivo que tiene el euro digital es crear una moneda virtual que sirva para realizar pagos y hacer transacciones en la zona del euro sin necesidad de que intervengan Visa, Mastercard, Google y Apple. Un ejercicio de soberanía, el de crear un sistema de pagos de los europeos para los europeos, sin participación americana.
Fuentes del BCE y del Banco de España destacan que uno de los elementos clave del nuevo euro digital, cuya emisión está prevista para 2029, está en que los pequeños comercios soportarán menos comisiones bancarias. «Pagarán la mitad», apuntan. Estos pequeños comercios, con escasa capacidad para negociar las comisiones que abonan por cada pago que reciben con tarjeta, soportan tasas medias de hasta el 1%. Con el euro digital, eso se reduciría a la mitad, ya que se sacaría de la ecuación a los operadores estadounidenses y la regulación fijará la cantidad máxima de comisión (tasa de descuento, que se llama) que pueden cobrar los bancos a los comercios por cada operación con tarjeta.
Para las grandes compañías, el panorama sería algo distinto. Los grandes grupos ya disfrutan de una tasa de descuento media del 0,25% ya que van a volumen y tienen más capacidad de negociar las tarifas de cada pago con tarjeta tanto con la banca como con Visa y Mastercard. En su caso, tendrán que negociar con las entidades financieras a ver si logran mantener una tasa igualmente baja.
Desde Bizum, en cambio, dudan de estas afirmaciones del BCE sobre que el euro digital será más barato para las pequeñas compañías: «El modelo económico del euro digital sigue negociándose hasta que el reglamento no se cierre en los trílogos, por tanto, es difícil afirmar cuál será el coste para el comercio. Mientras tanto, Bizum ya ha demostrado ser competitivo a nivel comercial».
Bizum duda de la afirmación del BCE de que usar el euro digital será más barato para los comercios a la hora de aceptar pagos con tarjeta
Fuentes del BCE afirman que están creando un esquema de pagos europeo para no depender del internacional que manejan prácticamente de manera oligopolística Visa y Mastercard. «Cobran lo que cobran porque pueden. Es un claro abuso de poder de mercado. En EE.UU. tienen abiertos casos por ello», señalan fuentes del Banco de España, al tiempo que denuncian la «falta de transparencia» de ambas compañías a la hora de desvelar sus tarifas.
Este nuevo esquema de pagos lo tendrán que aceptar todos los bancos y comercios ya que el euro digital será moneda pública de curso legal, aunque virtual. Sin embargo, su uso en ningún caso será obligatorio sino que será una opción de pago más para los consumidores, que serán los que decidan cómo quieren operar con su dinero.
Una opción más
Y en ese marco de que será una opción más que estará disponible, el BCE tiende la mano a las soluciones privadas, como el anunciado Bizum europeo por parte de las entidades financieras. Este es un proyecto para interconectar las soluciones tipo Bizum de cada país para hacer pagos entre personas y en comercios de todo el continente mediante una solución privada. Esto se prevé que esté listo en 2027. Ante esta situación, el BCE busca animar a Bizum y sus homólogos a colaborar para que utilicen el estándar del sistema de pagos del euro digital.
Llegado el momento, el usuario podrá decidir pagar en efectivo, con las tarjetas tradicionales de Visa y Mastercard, con Bizum o con el euro digital. El plan es a medio plazo. El efectivo y las tarjetas tradicionales están ya disponibles; el Bizum europeo empezará a funcionar en 2027 para pagos en comercios de toda Europa; y el euro digital funcionará, previsiblemente, a partir de 2029.
Por su parte, Bizum ha contestado a las palabras del BCE afirmando que llevan «años colaborando en los grupos de trabajo del euro digital aportando su conocimiento y experiencia real de adopción en el mercado, tanto de pago entre particulares como en comercios». La plataforma española ha respondido que tanto ellos como sus homólogos europeos siguen trabajando en su proyecto de interconexión, «que estamos seguros podrá ser un canal eficaz a disposición de las entidades para distribuir el euro digital cuando esté disponible». «Nuestro objetivo no es otro de ofrecer a los europeos, a corto plazo, una experiencia de pago sencilla, rápida y segura a partir de las infraestructuras ya existentes (y basadas en estándares europeos) y en las que ya confían y utilizan a diario millones de ciudadanos del continente», han añadido.
Asimismo, Bizum ha replicado que ya están usando desde hace años estándares europeos, «concretamente el SEPA Instant Credit Transfer (SCT Inst) que es el esquema de transferencias inmediatas SEPA. Los pagos con Bizum entre bancos se liquidan, en esencia, como transferencias instantáneas bajo este estándar europeo», y que el BCE todavía no ha dado a conocer la plataforma tecnológica que servirá de base al euro digital.
Fuentes del BCE aseguran que si la legislación completa del euro digital se aprueba este año, lo más razonable sería pensar en su emisión para 2029. «2028 sería ambicioso», apuntan. De esta manera, el supervisor de la zona de la moneda única responde a las peticiones de algunos Estados miembros, como España. El presidente español, Pedro Sánchez, había pedido hace escasos días que se acelerara la implantación del euro digital un año, pero desde el BCE no creen que eso vaya a ocurrir.
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