El barril Brent de petróleo llegó ayer a rozar los 120 dólares. Mientras que el gas natural referenciado al índice TTF sobrevoló por encima de los 70 €/MWh. El detonante de este calentón ha sido el fuego cruzado en el golfo Pérsico entre Irán y las otras potencias energéticas de la zona. A lo largo de la jornada ambas materias primas se relajaron, pero esta situación refleja que el peor de los escenarios puede convertirse en realidad.Esta situación, según los expertos de la consultora BIP Iberia , podría llevar al barril de petróleo a los 170 dólares . Se trata del peor escenario sobre el que trabajan en el que habría una afectación de las infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico. Para ello, estiman que se debería causar daños en varios países de la región. Lógicamente, con el crudo a esos niveles, el ‘shock’ en la economía sería de dimensiones que no se pueden calcular.El problema derivado de este escenario es que se necesitarían más de seis meses para empezar a recobrar la normalidad una vez que acabase el conflicto. Y esa normalidad, no obstante, sería una relajación del barril de Brent por debajo de los 100 dólares.Noticia relacionada general No No La guerra de Irán provoca retrasos en las rutas de comercio marítimo y presiona los precios Raúl MasaDesde BIP Iberia también ofrecen un escenario intermedio, que sería el actual con restricciones para pasar por el estrecho de Ormuz, y que podría llevar al barril de petróleo hasta los 130 dólares . En este caso, sin daños severos a ningún tipo de infraestructura, todo depende de la duración del conflicto. Así lo ven muchos expertos.El global chief investment officer de Columbia Threadneedle Investments, William Davies, explica que «la economía global puede tolerar un elevado grado de tensión geopolítica siempre que el petróleo continúe llegando a los mercados internacionales. Si así ocurre, podríamos experimentar precios más altos y cierta volatilidad, pero el impacto general podría seguir siendo manejable».En el peor escenario, el gran problema es que se tardaría más de seis meses en empezar a recobrar la normalidadEl problema, señala el experto, es que «si los flujos de petróleo se contienen o restringen, la situación sería muy distinta. En ese escenario, el impacto económico sería mucho más acusado. En términos macroeconómicos, el entorno resultante probablemente se asemejaría a la estanflación: niveles de precios más altos impulsados por los costes energéticos, combinados con una actividad económica más débil».Esta combinación complica la labor de los bancos centrales y podría presionar los precios . En última instancia, podría llevar a las autoridades monetarias a adoptar un enfoque más cauteloso, esperando evaluar si los aumentos de los precios de la energía son temporales o persistentes antes de realizar ajustes significativos de política.Problema de preciosEl impacto de esta crisis bélica está teniendo su efecto en la economía doméstica y profesional. En el caso español, la gasolina y el diésel ya está en la barrera de los dos euros el litro. Además, se acerca la Semana Santa, una fecha donde aumentan los desplazamiento e históricamente hay subidas en el precio de los carburantes.La perspectiva es que, aunque el conflicto acabase hoy mismo, los precios tardarán en recuperarse varias semanas. Por eso, se abre otro frente al que hoy mismo meterá mano el Gobierno.Se prevén una serie de medias focalizadas en los sectores más afectados por los precios de los carburantes –como el transporte profesional– y, a su vez, que tengan un posterior impacto en la cadena de valor. Es decir, conteniendo los costes del negocio transportista se puede amortiguar el posterior golpe, por ejemplo, al precio de los alimentos.En cuanto a los servicios puramente energéticos, mientras que el gas natural está teniendo ese impacto directo ya mencionado, el mercado mayorista de la electricidad se mantiene contenido a precios relativamente bajo. Por tanto, no se espera una intervención directa.Medidas de guerraEn cuanto a los movimientos de EE.UU., que serán clave para determinar la duración del conflicto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent , ha sostenido que el Ejecutivo norteamericano baraja la opción de acabar con las sanciones al petróleo procedente de Irán que ya está cargado en buques, una cantidad que rondaría los 140 millones de barriles, para hacer frente a la crisis de los mercados energéticos.«En los próximos días podríamos levantar las sanciones al petróleo iraní que se encuentra en el alta mar. Son unos 140 millones de barriles, así que, dependiendo de cómo se calcule, eso representa entre diez días y dos semanas de suministro que los iraníes habían estado extrayendo», ha declarado Bessent en un entrevista concedida a la cadena Fox Business. El barril Brent de petróleo llegó ayer a rozar los 120 dólares. Mientras que el gas natural referenciado al índice TTF sobrevoló por encima de los 70 €/MWh. El detonante de este calentón ha sido el fuego cruzado en el golfo Pérsico entre Irán y las otras potencias energéticas de la zona. A lo largo de la jornada ambas materias primas se relajaron, pero esta situación refleja que el peor de los escenarios puede convertirse en realidad.Esta situación, según los expertos de la consultora BIP Iberia , podría llevar al barril de petróleo a los 170 dólares . Se trata del peor escenario sobre el que trabajan en el que habría una afectación de las infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico. Para ello, estiman que se debería causar daños en varios países de la región. Lógicamente, con el crudo a esos niveles, el ‘shock’ en la economía sería de dimensiones que no se pueden calcular.El problema derivado de este escenario es que se necesitarían más de seis meses para empezar a recobrar la normalidad una vez que acabase el conflicto. Y esa normalidad, no obstante, sería una relajación del barril de Brent por debajo de los 100 dólares.Noticia relacionada general No No La guerra de Irán provoca retrasos en las rutas de comercio marítimo y presiona los precios Raúl MasaDesde BIP Iberia también ofrecen un escenario intermedio, que sería el actual con restricciones para pasar por el estrecho de Ormuz, y que podría llevar al barril de petróleo hasta los 130 dólares . En este caso, sin daños severos a ningún tipo de infraestructura, todo depende de la duración del conflicto. Así lo ven muchos expertos.El global chief investment officer de Columbia Threadneedle Investments, William Davies, explica que «la economía global puede tolerar un elevado grado de tensión geopolítica siempre que el petróleo continúe llegando a los mercados internacionales. Si así ocurre, podríamos experimentar precios más altos y cierta volatilidad, pero el impacto general podría seguir siendo manejable».En el peor escenario, el gran problema es que se tardaría más de seis meses en empezar a recobrar la normalidadEl problema, señala el experto, es que «si los flujos de petróleo se contienen o restringen, la situación sería muy distinta. En ese escenario, el impacto económico sería mucho más acusado. En términos macroeconómicos, el entorno resultante probablemente se asemejaría a la estanflación: niveles de precios más altos impulsados por los costes energéticos, combinados con una actividad económica más débil».Esta combinación complica la labor de los bancos centrales y podría presionar los precios . En última instancia, podría llevar a las autoridades monetarias a adoptar un enfoque más cauteloso, esperando evaluar si los aumentos de los precios de la energía son temporales o persistentes antes de realizar ajustes significativos de política.Problema de preciosEl impacto de esta crisis bélica está teniendo su efecto en la economía doméstica y profesional. En el caso español, la gasolina y el diésel ya está en la barrera de los dos euros el litro. Además, se acerca la Semana Santa, una fecha donde aumentan los desplazamiento e históricamente hay subidas en el precio de los carburantes.La perspectiva es que, aunque el conflicto acabase hoy mismo, los precios tardarán en recuperarse varias semanas. Por eso, se abre otro frente al que hoy mismo meterá mano el Gobierno.Se prevén una serie de medias focalizadas en los sectores más afectados por los precios de los carburantes –como el transporte profesional– y, a su vez, que tengan un posterior impacto en la cadena de valor. Es decir, conteniendo los costes del negocio transportista se puede amortiguar el posterior golpe, por ejemplo, al precio de los alimentos.En cuanto a los servicios puramente energéticos, mientras que el gas natural está teniendo ese impacto directo ya mencionado, el mercado mayorista de la electricidad se mantiene contenido a precios relativamente bajo. Por tanto, no se espera una intervención directa.Medidas de guerraEn cuanto a los movimientos de EE.UU., que serán clave para determinar la duración del conflicto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent , ha sostenido que el Ejecutivo norteamericano baraja la opción de acabar con las sanciones al petróleo procedente de Irán que ya está cargado en buques, una cantidad que rondaría los 140 millones de barriles, para hacer frente a la crisis de los mercados energéticos.«En los próximos días podríamos levantar las sanciones al petróleo iraní que se encuentra en el alta mar. Son unos 140 millones de barriles, así que, dependiendo de cómo se calcule, eso representa entre diez días y dos semanas de suministro que los iraníes habían estado extrayendo», ha declarado Bessent en un entrevista concedida a la cadena Fox Business.
El barril Brent de petróleo llegó ayer a rozar los 120 dólares. Mientras que el gas natural referenciado al índice TTF sobrevoló por encima de los 70 €/MWh. El detonante de este calentón ha sido el fuego cruzado en el golfo Pérsico entre … Irán y las otras potencias energéticas de la zona. A lo largo de la jornada ambas materias primas se relajaron, pero esta situación refleja que el peor de los escenarios puede convertirse en realidad.
Esta situación, según los expertos de la consultora BIP Iberia, podría llevar al barril de petróleo a los 170 dólares. Se trata del peor escenario sobre el que trabajan en el que habría una afectación de las infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico. Para ello, estiman que se debería causar daños en varios países de la región. Lógicamente, con el crudo a esos niveles, el ‘shock’ en la economía sería de dimensiones que no se pueden calcular.
El problema derivado de este escenario es que se necesitarían más de seis meses para empezar a recobrar la normalidad una vez que acabase el conflicto. Y esa normalidad, no obstante, sería una relajación del barril de Brent por debajo de los 100 dólares.
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Desde BIP Iberia también ofrecen un escenario intermedio, que sería el actual con restricciones para pasar por el estrecho de Ormuz, y que podría llevar al barril de petróleo hasta los 130 dólares. En este caso, sin daños severos a ningún tipo de infraestructura, todo depende de la duración del conflicto. Así lo ven muchos expertos.
El global chief investment officer de Columbia Threadneedle Investments, William Davies, explica que «la economía global puede tolerar un elevado grado de tensión geopolítica siempre que el petróleo continúe llegando a los mercados internacionales. Si así ocurre, podríamos experimentar precios más altos y cierta volatilidad, pero el impacto general podría seguir siendo manejable».
En el peor escenario, el gran problema es que se tardaría más de seis meses en empezar a recobrar la normalidad
El problema, señala el experto, es que «si los flujos de petróleo se contienen o restringen, la situación sería muy distinta. En ese escenario, el impacto económico sería mucho más acusado. En términos macroeconómicos, el entorno resultante probablemente se asemejaría a la estanflación: niveles de precios más altos impulsados por los costes energéticos, combinados con una actividad económica más débil».
Esta combinación complica la labor de los bancos centrales y podría presionar los precios. En última instancia, podría llevar a las autoridades monetarias a adoptar un enfoque más cauteloso, esperando evaluar si los aumentos de los precios de la energía son temporales o persistentes antes de realizar ajustes significativos de política.
Problema de precios
El impacto de esta crisis bélica está teniendo su efecto en la economía doméstica y profesional. En el caso español, la gasolina y el diésel ya está en la barrera de los dos euros el litro. Además, se acerca la Semana Santa, una fecha donde aumentan los desplazamiento e históricamente hay subidas en el precio de los carburantes.
La perspectiva es que, aunque el conflicto acabase hoy mismo, los precios tardarán en recuperarse varias semanas. Por eso, se abre otro frente al que hoy mismo meterá mano el Gobierno.
Precios del petróleo y del gas
desde el inicio del conflicto
Datos hasta las 17:30 h
del 19 de marzo
Petróleo
(dólares el barril)
Gas
(€/MWh)
Fuente: Investing / ABC
Precios del petróleo y del gas desde el inicio del conflicto
Datos hasta las 17:30 h del 19 de marzo
Petróleo(dólares el barril)
Gas (€/MWh)
Fuente: Investing / ABC
Se prevén una serie de medias focalizadas en los sectores más afectados por los precios de los carburantes –como el transporte profesional– y, a su vez, que tengan un posterior impacto en la cadena de valor. Es decir, conteniendo los costes del negocio transportista se puede amortiguar el posterior golpe, por ejemplo, al precio de los alimentos.
En cuanto a los servicios puramente energéticos, mientras que el gas natural está teniendo ese impacto directo ya mencionado, el mercado mayorista de la electricidad se mantiene contenido a precios relativamente bajo. Por tanto, no se espera una intervención directa.
Medidas de guerra
En cuanto a los movimientos de EE.UU., que serán clave para determinar la duración del conflicto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha sostenido que el Ejecutivo norteamericano baraja la opción de acabar con las sanciones al petróleo procedente de Irán que ya está cargado en buques, una cantidad que rondaría los 140 millones de barriles, para hacer frente a la crisis de los mercados energéticos.
«En los próximos días podríamos levantar las sanciones al petróleo iraní que se encuentra en el alta mar. Son unos 140 millones de barriles, así que, dependiendo de cómo se calcule, eso representa entre diez días y dos semanas de suministro que los iraníes habían estado extrayendo», ha declarado Bessent en un entrevista concedida a la cadena Fox Business.
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