
Con las vacaciones escolares y unas olas de calor cada vez más frecuentes, Ayla Tribu, madre de dos gemelos de cinco años, no pasa las tardes en casa. Vecina de la calle Joaquín Costa, en el Raval, la peluquera sale cada día con sus hijos en busca de un lugar donde refrescarse y su destino habitual es la plaza de les Caramelles. “Es uno de los pocos sitios donde podemos estar. Dejo que los niños jueguen y se refresquen un rato en las duchas”, comenta. El Raval reúne varios de los factores que hacen que un barrio sea especialmente vulnerable al calor: una de las mayores densidades de población de Barcelona, calles estrechas que dificultan la disipación de las altas temperaturas, pocas zonas verdes y viviendas con escasa ventilación natural. La arquitecta Helena Coch Roura, catedrática e investigadora de la Universidad Politécnica de Cataluña(UPC), explica que para analizar la vulnerabilidad de un hogar a las olas de calor es necesario evaluar aspectos como la densidad urbana, el potencial de ventilación cruzada de las viviendas y la proximidad a refugios climáticos. En todos ellos, asegura, el Raval obtiene malos resultados. “Le queda fatal”, resume.
La alta densidad poblacional, las calles estrechas y la falta de refugios climáticos hacen del barrio uno de los más calurosos de la capital catalana 
Con las vacaciones escolares y unas olas de calor cada vez más frecuentes, Ayla Tribu, madre de dos gemelos de cinco años, no pasa las tardes en casa. Vecina de la calle Joaquín Costa, en el Raval, la peluquera sale cada día con sus hijos en busca de un lugar donde refrescarse y su destino habitual es la plaza de les Caramelles. “Es uno de los pocos sitios donde podemos estar. Dejo que los niños jueguen y se refresquen un rato en las duchas”, comenta. El Raval reúne varios de los factores que hacen que un barrio sea especialmente vulnerable al calor: una de las mayores densidades de población de Barcelona, calles estrechas que dificultan la disipación de las altas temperaturas, pocas zonas verdes y viviendas con escasa ventilación natural. La arquitecta Helena Coch Roura, catedrática e investigadora de la Universidad Politécnica de Cataluña(UPC), explica que para analizar la vulnerabilidad de un hogar a las olas de calor es necesario evaluar aspectos como la densidad urbana, el potencial de ventilación cruzada de las viviendas y la proximidad a refugios climáticos. En todos ellos, asegura, el Raval obtiene malos resultados. “Le queda fatal”, resume.
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