
Iván Berruezo (46 años) es, desde hace dos años, el técnico que repara el piano de cola solar que la asociación Maria Canals mantiene instalado en la plaza Catalunya de Barcelona de forma permanente para fomentar la práctica musical. Rara es la semana que Berruezo no cambia alguna tecla, repinta partes afectadas por grafitis u otros arreglos. “Lo de esta semana ha sido devastador. No solo han arrancado teclas, han tirado salfumán encima y han reventado el piano”, protesta Berruezo. No recuerda un acto vandálico de semejante calado en los años que lleva cuidando el piano.
“Lo que más me molesta es que el que creo que ha roto el piano es un tipo que solo sabe tocar ‘Soy rebelde’ de Jeanette”, explica Berruezo mientras repara el instrumento de la asociación Maria Canals
“Lo que más me molesta es que el que creo que ha roto el piano es un tipo que solo sabe tocar ‘Soy rebelde’ de Jeanette”, explica Berruezo mientras repara el instrumento de la asociación Maria Canals
El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.


Iván Berruezo (46 años) es, desde hace dos años, el técnico que repara el piano de cola solar que la asociación Maria Canals mantiene instalado en la plaza Catalunya de Barcelona de forma permanente para fomentar la práctica musical. Rara es la semana que Berruezo no cambia alguna tecla, repinta partes afectadas por grafitis u otros arreglos. “Lo de esta semana ha sido devastador. No solo han arrancado teclas, han tirado salfumán encima y han reventado el piano”, protesta Berruezo. No recuerda un acto vandálico de semejante calado en los años que lleva cuidando el piano.
El ácido ha acabado corrompiendo el teclado y haciendo imposible tocar el instrumento esta semana. Berruezo estaba este vienes dispuesto a revertir esa situación. “Creo que sé quién ha sido el gamberro. Hay veces que algunos pícaros se sientan aquí y tocan, lo poco que saben, exigiendo a los turistas que les den dinero a cambio. Vi a uno y le llamé la atención. Creo que ha sido este el que ha provocado semejante estropicio”, ha asegurado.
Berruezo trabajó durante muchos años como panadero, otros tantos en una gasolinera y varios años como técnico de mantenimiento de un banco. Compaginaba esa última labor con la de la reparación del piano. De hecho, aprendió -“casi de forma autodidáctica”- a tocarlo cuando era muy joven. No solo eso, interiorizó el funcionamiento interno y se ha convertido en uno de los pocos técnicos capaces de reparar estos instrumentos. “Aquí, en plaza Cataluña, es un trabajo que te puede llegar a desanimar. Conseguí que las teclas fueran estancas conservando el tacto y la movilidad. Intentas mantenerlo en perfecto estado y luego llegan incívicos y en un segundo te lo revientan”, denuncia después de haber abierto las tripas del piano para sustituir el teclado entero.

El operario admite que su debilidad es la música neoclásica y se confiesa fan del pianista mexicano Gibran Alcocer. Le llena de orgullo cada vez que comprueba que algún artista se ha sentado en el piano que repara en plaza Cataluña. “He visto en videos que aquí se ha sentado y tocado el pianista brasileño Lord Vinheteiro o a la japonesa Haramichan. Han tocado estas teclas que reparo y coloco yo. Eso te llena de orgullo”, recuerda.
Reparar un piano en plena calle y mientras circulan a pocos metros autobuses, vehículos de barrenderos y policía no despista al técnico. “Lo que más me molesta es que el que creo que ha roto el piano es un tipo que solo sabe tocar Soy rebelde de Jeanette. Solo toca eso buscando la sensibilidad fácil y alguna propina. Había personas sin hogar como Drago que tocaba a las mil maravillas y no pedía nada. Cuando esa persona tocaba disfrutabas”, asegura. “Lo normal es que te roben alguna tecla pero lo de esta vez no tiene nombre”, continúa renegando.
El piano es solar tiene una placa encima para proporcionarle energía. El operario este viernes ha sacado todo el teclado y ha comenzado repintando de negro todo el instrumento. “Ya les he pillado el truco a los grafiteros. Son gente muy rara. Se dedican a firmar. Yo tapo las firmas cada día y, entonces, como tienen tanto ego, al final se cansan de no poder ver su firmita y buscan ensuciar otros lugares”, admite.
El piano de plaza Cataluña se ha convertido en un punto donde además de mucho intruso, de vez en cuando, aparecen aficionados y pianistas de renombre dispuestos a amenizar unos segundos al público. Berruezo continúa intentado reparar los daños provocados por una botella de salfumán que ha conseguido apagar la música, durante casi una semana, del centro de la capital catalana. “Si pudiera aislar esta parte ni siquiera le afectaría el ácido”, piensa en voz alta mientras continúa reparando.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
