La tensión en el estrecho de Ormuz se ha disparado en las últimas 48 horas con constantes ataques y represalias que amenazan con romper el acuerdo de alto el fuego firmado por Estados Unidos e Irán y que había permitido que combustible y otros productos volvieran a fluir por esta vía crucial para el comercio mundial. En la tarde del sábado (de madrugada en España), el ejército de Estados Unidos anunció nuevas operaciones en suelo iraní después de que el régimen de Teherán hubiera golpeado intereses de Washington en Baréin.
Washington responde con operaciones militares en suelo iraní al golpe de Teherán a intereses occidentales en Baréin. Otro buque es alcanzado por un proyectil en la ruta sur de Ormuz
La tensión en el estrecho de Ormuz se ha disparado en las últimas 48 horas con constantes ataques y represalias que amenazan con romper el acuerdo de alto el fuego firmado por Estados Unidos e Irán y que había permitido que combustible y otros productos volvieran a fluir por esta vía crucial para el comercio mundial.
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha avisado al régimen de los ayatolás de que responderá a la violencia con violencia. “Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado. Si tienen discrepancias sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden levantar el teléfono”, escribió en X. “La violencia se responderá con violencia”, añadió. Lo mismo hizo Teherán: culpar a la otra parte y amenazar con responder con contundencia.
El Ministerio de Exteriores de Baréin denunció este sábado que al amanecer su territorio fue “atacado por un número de drones iraníes”, hecho que ha sido condenado por Arabia Saudí, Qatar, Jordania y otros países de la región. “Los continuos ataques del régimen iraní, en un momento en que los esfuerzos regionales e internacionales se encaminan hacia la desescalada, ponen en Teherán la responsabilidad exclusiva de socavar los esfuerzos de paz”, criticó el comunicado bareiní. El ataque se ejecutó con dos drones kamikaze, según un alto cargo estadounidense citado por The New York Times. Uno de los drones fue derribado por un sistema de defensa aérea lanzado desde tierra, indicó esa fuente, mientras que el otro aterrizó sin causar daños en una zona apartada de un aeródromo.
Poco antes, Irán había anunciado que sus Fuerzas Armadas lanzaron ataques “defensivos” contra “objetivos vinculados a EE UU” y advirtió a sus vecinos del sur del golfo Pérsico de que no deben permitir el uso de su territorio para ataques estadounidenses contra Irán. Baréin, por ejemplo, acoge la base principal y el cuartel de mando de la Quinta Flota de EE UU.
El ataque de Irán es una respuesta al bombardeo de sus sistemas de misiles y radares llevado a cabo por EE UU durante la noche del viernes al sábado, un golpe que el Ministerio de Exteriores iraní calificó de “violación” del acuerdo de alto el fuego firmado el pasado 17 de junio. “Si se repite la agresión, nuestra respuesta será mucho mayor que esto”, amenazó la Guardia Revolucionaria iraní, según la televisión estatal del país.
Pero la acción militar de EE UU es, a su vez, una reacción al ataque con drones iraníes a los buques que utilizan la ruta sur del estrecho de Ormuz, uno de los cuales alcanzó a un carguero de bandera de Singapur el pasado jueves, provocando daños de poca gravedad en el puente de mando.
Precisamente este sábado, el UKMTO (siglas de United Kingdom Maritime Trade Operations, un organismo vinculado a la Royal Navy británica que funciona como un centro de emergencias del mar) informó de que un barco cisterna fue alcanzado por la mañana por un “proyectil no identificado”, lo que ocasionó daños en el puente de mando, si bien la tripulación se encuentra a salvo. Según medios especializados, el buque alcanzado es el superpetrolero Kiku, que viajaba cargado de crudo catarí.
Varios analistas consideran que tanto Irán como EE UU están tratando de establecer su control sobre el estrecho de Ormuz. Irán, que sabe que su capacidad de negociación con Washington depende de mantener en sus manos la llave de la espita, sostiene que el artículo 5 del memorando de entendimiento firmado por Donald Trump deja en manos de Teherán la coordinación del tráfico del estrecho (el texto dice que Irán hará “los arreglos necesarios para garantizar el paso seguro” a través de Ormuz).
Para la Administración de Trump lo importante es que salgan cuantos más hidrocarburos mejor para que bajen los precios de los combustibles. Y, hasta el momento, la ruta sur del estrecho, que transcurre por aguas omaníes y cuenta con apoyo militar de la flota estadounidense, estaba siendo un éxito con incrementos diarios del número de buques que la utilizaban. Tanto es así que este mismo sábado, el Centro Conjunto de Información Marítima de EE UU ha anunciado que ensancha las coordenadas de esta ruta sur para “acomodar tráfico simultáneo” en dirección este (hacia el golfo Pérsico) y oeste (hacia el golfo de Omán). Con todo, también ha elevado a “sustantivo” el nivel de riesgo en el estrecho, que a inicios de semana había reducido a “moderado”.
En Estados Unidos, mientras, continúa la polémica en torno a las ventajas que obtiene Irán con un acuerdo que Trump consiguió tras muchos tiras y aflojas. Los más críticos con el pacto ―que aún tiene que convertirse en un acuerdo de paz definitivo en el plazo de 60 días― aseguran que este traerá nuevos fondos para Teherán que permitirán al régimen reconstruir su ejército y renovar el apoyo al llamado Eje de la Resistencia, un conjunto de aliados hoy muy deteriorados que incluye a grupos como la milicia chií libanesa Hezbolá o a los rebeldes hutíes de Yemen.
La Administración de Trump asegura que exigirá a Irán que gaste parte de los activos a los que tendrá acceso en virtud del acuerdo en importar alimentos estadounidenses. Pero los ingresos del petróleo que obtenga Teherán no tendrán los mismos requisitos. El cambio de tono en Washington es, por ahora, evidente. Trump ha pasado de amenazar con exterminar a una civilización milenaria a calificar a los iraníes de “gente fuerte, gente inteligente”.
La Casa Blanca pide paciencia a los críticos. Argumenta que habrá que dar tiempo al acuerdo firmado con el régimen liderado por Mojtaba Jameneí para ver si se cumple, y que los incentivos económicos que reclama Irán son negociables siempre que se cumplan las condiciones que reclama Estados Unidos; la más importante de todas es la operatibilidad total del estrecho de Ormuz. Pero los ataques de las últimas horas ponen en duda este aspecto crucial para la economía global.
“Irán necesita un acuerdo con Estados Unidos para conseguir sus objetivos económicos a largo plazo”, aseguró a The Washington Post un alto cargo de la Administración, que habló bajo la condición del anonimato. “Si Irán no cumple con sus compromisos, simplemente podremos revocar las exenciones y restablecer la presión. La exención no disminuye nuestra capacidad de presión, sino que la refuerza”, aseguró la fuente.
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