«Las perspectivas están marcadas por una profunda incertidumbre. Pero está claro que existe el riesgo de un ‘shock’ de estanflación». Con esas palabras analizó el pasado viernes el comisario de Economía de la UE, Valdis Dombrovskis, la situación que se puede enfrentar en las próximas semanas y en los próximos meses.Desde que comenzó la guerra en Irán, el concepto ‘estanflación’ no ha dejado de repetirse. En paralelo, el precio de los combustibles se ha disparado (ahora mitigado por las medidas aprobadas por el Gobierno ), previsiones de tipos de interés al alza, euríbor encareciendo las hipotecas y un escenario de inflación creciente.Qué es la estanflaciónLa estanflación está relacionada con todos esos conceptos: un menor crecimiento de la economía coincide con la mayor inflación. La guerra prolongada podría tener un impacto significativo en la economía europea.Cuando ese estancamiento económico coincide también con que los salarios no crecen o no lo hacen al mismo ritmo que la inflación se produce una situación de una pérdida de poder adquisitivo. Inevitablemente provoca que ese poder se recupere.Como subrayan desde BBVA, estanflación no es lo mismo que recesión porque el desempleo no es alta ni el consumo o la demanda es débil sino que esos niveles se mantienen al mismo tiempo que los precios aumentan.Así puede afectar a los consumidoresInevitablemente eso impacta también en el bolsillo de los consumidores. Como indican desde Santander, «es uno de los escenarios económicos más anómalos y de compleja corrección, pues las medidas que se toman para salir suelen perjudicar a la inflación».En este contexto, los analistas destacan que la guerra en Irán acabará repercutiendo -si el conflicto se mantiene en el tiempo- en un aumento de precios más allá de los combustibles: en el medio plazo se pueden producir subidas en la cesta de la compra y en el ocio y en el largo -un escenario que se contempla a partir del verano- en una inflación algo más estructural .Cuando la inflación sube, el valor del dinero cae. Además de la reducción del poder adquisitivo, aumenta la dificultad de planificación y aumenta la incertidumbre. En Caixabank destacan en este caso que cuando este escenario se produce las empresas acaban vendiendo menos, se detienen las inversiones y el consumo se acaba enfirando.En el largo plazo, un parón económico si puede tener efectos mñas profundos como mayor desempleo, mayor desigualdado social o dificultades para aplicar políticas que lo solucionen. «Las perspectivas están marcadas por una profunda incertidumbre. Pero está claro que existe el riesgo de un ‘shock’ de estanflación». Con esas palabras analizó el pasado viernes el comisario de Economía de la UE, Valdis Dombrovskis, la situación que se puede enfrentar en las próximas semanas y en los próximos meses.Desde que comenzó la guerra en Irán, el concepto ‘estanflación’ no ha dejado de repetirse. En paralelo, el precio de los combustibles se ha disparado (ahora mitigado por las medidas aprobadas por el Gobierno ), previsiones de tipos de interés al alza, euríbor encareciendo las hipotecas y un escenario de inflación creciente.Qué es la estanflaciónLa estanflación está relacionada con todos esos conceptos: un menor crecimiento de la economía coincide con la mayor inflación. La guerra prolongada podría tener un impacto significativo en la economía europea.Cuando ese estancamiento económico coincide también con que los salarios no crecen o no lo hacen al mismo ritmo que la inflación se produce una situación de una pérdida de poder adquisitivo. Inevitablemente provoca que ese poder se recupere.Como subrayan desde BBVA, estanflación no es lo mismo que recesión porque el desempleo no es alta ni el consumo o la demanda es débil sino que esos niveles se mantienen al mismo tiempo que los precios aumentan.Así puede afectar a los consumidoresInevitablemente eso impacta también en el bolsillo de los consumidores. Como indican desde Santander, «es uno de los escenarios económicos más anómalos y de compleja corrección, pues las medidas que se toman para salir suelen perjudicar a la inflación».En este contexto, los analistas destacan que la guerra en Irán acabará repercutiendo -si el conflicto se mantiene en el tiempo- en un aumento de precios más allá de los combustibles: en el medio plazo se pueden producir subidas en la cesta de la compra y en el ocio y en el largo -un escenario que se contempla a partir del verano- en una inflación algo más estructural .Cuando la inflación sube, el valor del dinero cae. Además de la reducción del poder adquisitivo, aumenta la dificultad de planificación y aumenta la incertidumbre. En Caixabank destacan en este caso que cuando este escenario se produce las empresas acaban vendiendo menos, se detienen las inversiones y el consumo se acaba enfirando.En el largo plazo, un parón económico si puede tener efectos mñas profundos como mayor desempleo, mayor desigualdado social o dificultades para aplicar políticas que lo solucionen.
«Las perspectivas están marcadas por una profunda incertidumbre. Pero está claro que existe el riesgo de un ‘shock’ de estanflación». Con esas palabras analizó el pasado viernes el comisario de Economía de la UE, Valdis Dombrovskis, la situación que se puede enfrentar en las … próximas semanas y en los próximos meses.
Desde que comenzó la guerra en Irán, el concepto ‘estanflación’ no ha dejado de repetirse. En paralelo, el precio de los combustibles se ha disparado (ahora mitigado por las medidas aprobadas por el Gobierno), previsiones de tipos de interés al alza, euríbor encareciendo las hipotecas y un escenario de inflación creciente.
Qué es la estanflación
La estanflación está relacionada con todos esos conceptos: un menor crecimiento de la economía coincide con la mayor inflación. La guerra prolongada podría tener un impacto significativo en la economía europea.
Cuando ese estancamiento económico coincide también con que los salarios no crecen o no lo hacen al mismo ritmo que la inflación se produce una situación de una pérdida de poder adquisitivo. Inevitablemente provoca que ese poder se recupere.
Como subrayan desde BBVA, estanflación no es lo mismo que recesión porque el desempleo no es alta ni el consumo o la demanda es débil sino que esos niveles se mantienen al mismo tiempo que los precios aumentan.
Así puede afectar a los consumidores
Inevitablemente eso impacta también en el bolsillo de los consumidores. Como indican desde Santander, «es uno de los escenarios económicos más anómalos y de compleja corrección, pues las medidas que se toman para salir suelen perjudicar a la inflación».
En este contexto, los analistas destacan que la guerra en Irán acabará repercutiendo -si el conflicto se mantiene en el tiempo- en un aumento de precios más allá de los combustibles: en el medio plazo se pueden producir subidas en la cesta de la compra y en el ocio y en el largo -un escenario que se contempla a partir del verano- en una inflación algo más estructural.
Cuando la inflación sube, el valor del dinero cae. Además de la reducción del poder adquisitivo, aumenta la dificultad de planificación y aumenta la incertidumbre. En Caixabank destacan en este caso que cuando este escenario se produce las empresas acaban vendiendo menos, se detienen las inversiones y el consumo se acaba enfirando.
En el largo plazo, un parón económico si puede tener efectos mñas profundos como mayor desempleo, mayor desigualdado social o dificultades para aplicar políticas que lo solucionen.
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