La presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Esther Esteban, ha presentado la conferencia de la novelista celebrada en Toledo.Más información: Isabel San Sebastián y Urraca, la temeraria, reina y emperatriz en la España medieval La presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Esther Esteban, ha presentado la conferencia de la novelista celebrada en Toledo.Más información: Isabel San Sebastián y Urraca, la temeraria, reina y emperatriz en la España medieval
La periodista y escritora Isabel San Sebastián ha presentado en la toledana sinagoga de Santa María la Blanca su última novela, La venganza del Apóstol, una obra que recorre el triunfo de las tropas cristianas en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa.
La conferencia, celebrada en el marco del tercer ciclo de novela histórica Toledo. Luz de Europa, ha ensalzado la relevancia de la actual capital de Castilla-La Mancha en un evento que resultó fundamental para el devenir político de la península ibérica durante la Baja Edad Media.
La ponente ha sido presentada por la presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Esther Esteban. La toledana ha valorado a San Sebastián como «la mejor autora de novela histórica de este momento en nuestro país», una labor literaria que ejecuta de forma «precisa y muy bien ahormada».
Por su parte, la novelista ha definido a Esteban como «la mejor embajadora de Toledo», y a ella le ha atribuido la presencia de esta urbe en todas sus novelas, incluidas las de ficción.
Ante los más de 200 asistentes que han abarrotado Santa María la Blanca, la escritora ha desgranado el «papel fundamental» de la ciudad de las tres culturas, «no solo en este episodio, sino en la historia medieval de España y, desde luego, en la Reconquista«.
A los toledanos les ha agradecido su ejercicio de «resistencia enconada a través de la historia» y un esfuerzo, el de la Reconquista, que «permitió a España recuperar su identidad». La victoria frente al islam «nos sitúa hoy en el mundo libre y democrático«.
Desde «un lugar mágico, especial», la escritora de ascendencia vasca ha aludido al inicio de su intervención al intento de asalto a la judería toledana que los cruzados francos trataron de perpetrar. Frente a este asalto, «la cristiandad hispana dio lo mejor de sí misma: un testimonio de coraje y honor en defensa de los judíos de Toledo que eran súbditos castellanos».
El relato de San Sebastián ha proseguido con el recuerdo de la «derrota clamorosa» que el ejército del rey Alfonso VIII, soberano de Castilla, sufrió en Alarcos —cerca de Ciudad Real— en 1195. Aquel descalabro «desmanteló toda la frontera sur». La justificación popular apuntó hacia Raquel, la conocida como judía de Toledo.
«Aunque ahora nos dicen que Raquel, la judía que tenía amores con el rey Alfonso, no existió», ha añadido la ponente. Entretanto, el monarca recién derrotado concibió las Navas de Tolosa como «la única forma de lavar la deshonra de esa derrota y el pecado de ese amorío«.
La bondad de la «unión»
Hasta 1212, las tropas cristianas «jamás habían buscado enfrentamiento a campo abierto con los musulmanes», ha comentado. Frente a la visión dulcificada del islam que, según la escritora se tiende a proyectar, los almohades eran «berberiscos brutales» que incluso atacaban a otros hermanos de fe.
«Eran los más parecidos al Estado Islámico actual: a eso se enfrentaron los reinos cristianos en las Navas de Tolosa», ha subrayado. En la misma línea, ha remarcado que los ejércitos de la cristiandad hispana «siempre lucharon solos» y, pese a la falta de alianzas en el resto de Europa, obraron por sí mismos la desislamización de la península.
El triunfo de aquellos 12.000 cristianos, casi la mitad que musulmanes, fue un éxito colectivo de los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y León —representado por voluntarios—. La gesta evidencia cómo «la unión hace la fuerza y la división debilita», una idea que San Sebastián critica que no se aplique en un momento, el actual, en el que «seguimos dividiendo, separando y confrontando».
La venganza del Apóstol desempolva la arenga del rey antes aquel combate, un alegato transcrito por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada: «Amigos, todos somos españoles. Los moros entraron en nuestra tierra por la fuerza y nos la conquistaron, y fueron muy pocos cristianos a los que no se desarraigó y expulsó de ella». El titular de la sede primada «tuvo un papel heroico».
Además de los detalles de la batalla y de los guiños al protagonismo de Toledo y los toledanos, San Sebastián ha glosado a la reina Berenguela, a quien ha tomado como ejemplo frente a la narrativa que promueven «quienes piensan que las mujeres estaban en la Edad Media con la pata quebrada».
Según ha precisado la autora, hubo mujeres «de armas tomar» que se convirtieron en «decisivas y determinantes». Al respecto, fue «Berenguela, la primera de ellas».
Una escritora «valiente»
Esteban se ha referido a la también autora de La dueña como «una mujer valiente, de firmes, profundas e inquebrantables convicciones democráticas que rara vez tira la toalla». Al tiempo, ha elogiado «su beligerante defensa de la libertad de expresión y ha enarbolado como pocos la bandera del ‘no pasarán’ frente a los nuevos inquisidores de la censura y la mordaza».
San Sebastián, para la presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, una de esas «personas que han nacido con el estigma del elegido, con ese punto de insolente genialidad que se escribe —en muchas ocasiones— con renglones torcidos y atraviesa un camino plagado de dificultades, lleno de luces, también de algunas sombras, que tiene como destino el ejercicio del periodismo como contrapoder«.
La autora de La venganza del Apóstol «ha hecho de su profesión una forma de vida, que la ha convertido en una especie de sacerdocio —laico en lo social y escrupulosamente liberal en lo político— al que se entrega a diario con pasión y vehemencia, cuyo nivel de autoexigencia y dedicación no conoce límites», ha indicado Esteban.
Como estandarte de la lucha contra ETA, «he sido testigo de su valentía, entereza y su coraje cívico», ha dicho la toledana de su amiga de ascendencia vasca.
Por su parte, el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha recordado que San Sebastián «repite» en el ciclo cultural y en el espacio escogido para su intervención, un enclave donde «las 32 columnas que nos acompañan» trascienden como icono de la ciudad imperial.
El director del ciclo de novela histórica, Antonio Pérez Henares, también ha glosado la calidad personal y profesional de San Sebastián y se ha referido a Esteban como una «magnífica compañera» de profesión y una «extraordinaria amiga».
El Español – Cultura
