La Global Sumud Flotilla vuelve a zarpar. Menos de una semana después de que Israel interceptara 22 embarcaciones y detuviera a 180 activistas en aguas internacionales frente a Creta, parte del convoy ha retomado la navegación por el mar Mediterráneo oriental rumbo a Marmaris, Turquía, donde prevé reagruparse antes de continuar su misión hacia Gaza. “Nosotros nos quedamos, como los palestinos en su tierra, no como los israelíes que huyen a la primera oportunidad”, dice Yassine Benjelloun, canadiense de origen marroquí que participa por segunda vez en la flotilla y colabora en la organización. Dos de los activistas detenidos, el hispano-palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila, siguen presos en Israel, donde fueron trasladados a la fuerza por los militares israelíes.
La Global Sumud Flotilla reúne a unas 57 embarcaciones a las que se han reincorporado activistas detenidos y luego liberados hace una semana durante el abordaje israelí
La Global Sumud Flotilla vuelve a zarpar. Menos de una semana después de que Israel interceptara 22 embarcaciones y detuviera a 180 activistas en aguas internacionales frente a Creta, parte del convoy ha retomado la navegación por el mar Mediterráneo oriental rumbo a Marmaris, Turquía, donde prevé reagruparse antes de continuar su misión hacia Gaza. “Nosotros nos quedamos, como los palestinos en su tierra, no como los israelíes que huyen a la primera oportunidad”, dice Yassine Benjelloun, canadiense de origen marroquí que participa por segunda vez en la flotilla y colabora en la organización. Dos de los activistas detenidos, el hispano-palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila, siguen presos en Israel, donde fueron trasladados a la fuerza por los militares israelíes.
La coalición planea realizar una escala al sur del país euroasiático desde donde espera reunir al menos 57 embarcaciones que transportan ayuda para Gaza. Algunos participantes ya habían viajado en avión hasta Turquía para incorporarse a la misión, mientras que otros activistas interceptados por Israel también han decidido reincorporarse a la flotilla y hacerse de nuevo a la mar tras ser liberados.
Los últimos días frente a la costa de la isla griega han estado marcados por reuniones internas, revisión de protocolos de seguridad y atención médica a los participantes que sufrieron violencia durante la interceptación israelí. La coordinación de la flotilla organizó una asamblea entre activistas detenidos y miembros que lograron evitar el abordaje para compartir experiencias de lo ocurrido y redefinir la ruta.
En ella se ha explicado el nuevo diseño de un trayecto diurno por aguas nacionales de Grecia y Turquía que evite, en la medida de lo posible, otra interceptación temprana y posibles ataques con drones incendiarios o explosivos, como los denunciados el año pasado. En la misma reunión, se presentó un informe de seguridad interno realizado después del abordaje que concluye que las fuerzas israelíes actuaron con más violencia en la interceptación del pasado 30 de abril que en la del año pasado, especialmente contra quienes se opusieron de manera pasiva durante los abordajes.
Una veintena de detenidos denunciaron golpes en la cara, disparos de balas de goma en los muslos y agresiones durante la detención. Uno de ellos tuvo que ser hospitalizado en la capital de Creta, Heraclión, con ocho costillas rotas. “Ni siquiera hubo resistencia, solo hubo no colaboración. En todo momento pensaba que lo que hacía era por los compañeros que nos faltaban”, cuenta Alberto Andrés desde el hospital, donde fue llevado tras recibir dentro de un contenedor israelí una paliza por negarse a abandonar la cárcel flotante sin los detenidos que luego fueron llevados a Israel.
Al menos cuatro activistas también han denunciado de forma anónima haber sufrido violencia sexual a manos de soldados israelíes. Dos personas aseguran haber sido penetradas analmente con un dedo, mientras que otras dos afirmaron que les agarraron de los genitales al mismo tiempo que eran sometidas a agresiones verbales.
La flotilla aspiraba inicialmente a movilizar 73 embarcaciones hacia Gaza, el mayor intento hasta la fecha de desafiar el bloqueo israelí por vía marítima. De ellas, 55 habían iniciado la travesía cuando Israel interceptó 22 barcos frente a Creta el 30 de abril.
A Yerápetra, donde estaban las 33 embarcaciones que evitaron el abordaje, se ha sumado una nave recuperada. La Holy Blue, que llegó con el motor reparado, las velas desplegadas y repintadas, al son de una gaita gallega tocada por uno de sus tripulantes.
La organización ha denunciado que varias de las otras embarcaciones abordadas por Israel quedaron inutilizadas y a la deriva tras la operación militar. Según la coalición, efectivos israelíes sabotearon motores, velas y sistemas de navegación antes de abandonar los barcos en alta mar. Uno de los casos más graves fue el de la embarcación Tam Tam, que quedó averiada y sin timón por el Mediterráneo con parte de su tripulación todavía a bordo, hasta ser posteriormente auxiliada por otras naves de la flotilla y por Open Arms. Fuentes de la organización aseguran que la nave nodriza utilizada para apoyo logístico terminó hundiéndose junto a la que prestaba apoyo mecánico.
Durante el trayecto de la Flotilla se sumarán seis veleros de Grecia, una docena de naves en Turquía y cuatro embarcaciones vinculadas a otra flotilla hermanada, la Freedom Flotilla Coalition. Esta organización ha intentado llevar ayuda a Gaza en 37 ocasiones diferentes y había decidido continuar navegando después de conocer la noticia de la operación israelí de la semana pasada.
Otra nave, el Arctic Sunrise de la organización Greenpeace, que había participado como observadora en la misión actual, no continuará acompañando la misión por cuestiones de agenda. Ese barco despidió a la flotilla durante su salida la mañana del viernes con la típica apertura triple del protocolo de comunicación náutica: “All fleet, all fleet, all fleet [A toda la flotilla], buena suerte en esta misión pacífica a Gaza, les deseamos un paso seguro y que rompan el bloqueo”. El buque español Open Arms continuará acompañando y prestando apoyo logístico a la flotilla.
Los activistas de la Freedom Flotilla estaban rezagados y estuvieron a punto de no llegar. Durante la pausa frente a las costas de Creta, sus compañeros siguieron el lunes pasado en tiempo real lo que describen como una “casi interceptación” a la parte rezagada. “Pensamos en todos los palestinos asediados. Hay esperanza en la compasión y en la comunidad”, dijo uno de los capitanes de la coalición en conversación con EL PAÍS poco antes de perder contacto parcial con parte del convoy.
Las cuatro embarcaciones denunciaron haber sido rodeadas al anochecer por un helicóptero militar, drones y un buque de guerra. Los veleros perdieron también la comunicación por radio, al igual que ha sucedido durante los abordajes israelíes reales. Los barcos militares los alumbraban mientras ellos huían hacia las aguas continentales del Peloponeso para evitar un posible abordaje. Estas cuatro naves ya se encuentran en el mar de Creta para unirse al resto de la flotilla en los siguientes días.
El Gobierno turco ha proporcionado asistencia a la flotilla en esta fase del viaje. Turquía ha facilitado vuelos a Estambul para que parte de los activistas interceptados pudieran regresar a sus países o reincorporarse a la misión. En los últimos días se ha especulado también con un posible acompañamiento de la Armada turca en aguas internacionales. Los activistas, que insisten en definirse como parte de un movimiento pacífico, han rechazado tajantemente cualquier tipo de escolta militar. El diario israelí The Jerusalem Post aseguró este miércoles que los responsables diplomáticos israelíes están utilizando canales diplomáticos para intentar impedir que nuevas embarcaciones zarpen desde Turquía.

Mientras, Israel mantiene detenidos al activista hispano-palestino Saif Abukeshek (que también tiene nacionalidad sueca) y al brasileño Thiago Ávila, cuyo encarcelamiento ha sido prorrogado dos veces por un tribunal de la ciudad israelí de Ashkelon. Sus abogados denuncian que están siendo sometidos a aislamiento, privación del sueño y exposición continua a luz artificial, además de a restricciones en el acceso al agua potable. Ambos mantienen una huelga de hambre desde hace varios días. La organización asegura que Abukeshek inició además una huelga de sed el pasado miércoles. Según la embajada sueca, sufre de hipertensión y de niveles bajos de glucosa en sangre.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español convocó el pasado jueves por segunda vez en una semana a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en España, Dana Erlich, para protestar por la prolongación de la detención de Abukeshek. El ministro José Manuel Albares calificó además de “ilegal” la interceptación de la flotilla en aguas internacionales, a unas 600 millas náuticas de Israel, y rechazó las acusaciones israelíes que vinculan a los activistas con Hamás, algo de lo que, según el Gobierno español, no se han presentado pruebas.
Mientras Thiago Ávila permanece detenido, su madre ha muerto. Teresa Regina de Ávila e Silva falleció el pasado martes en Brasilia mientras su hijo permanece incomunicado en una prisión israelí. Según la organización, el activista todavía no ha sido informado oficialmente de la noticia y probablemente la reciba de parte de los propios soldados israelíes que lo custodian.
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