La centenaria bodega Juvé&Camps, uno de los emblemas del cava, abandona la Denominación de Origen (DO) Cava para incorporarse a Corpinnat , la marca colectiva de elaboradores de espumoso que, nacida en 2018 y ahora formada por una veintena de bodegas, levanta la bandera de la calidad como bandera en su apuesta por el producto 100% ecológico y las largas crianzas. Corpinnat, que agrupa bajo su paraguas grandes etiquetas siempre asociadas a la más alta calidad (Gramona, Llopart, Recaredo, Torelló…), suma ahora una referencia histórica , Juvé&Camps, fundada en 1921 pero con raíces vinícolas en 1796, y que, bajo la presidencia de Joan Juvé y la dirección de Meritxell Juvé como CEO —tercera y cuarta generación de la familia—, elabora en 252 hectáreas de viñedo cultivado de forma ecológica.El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cava. Aunque la DO Cava lleva años apostando por una estrategia de avanzar hacia un producto de mayor valor añadido , primando la calidad al volumen, para Corpinnat esto no es suficiente, de ahí la escisión, convencidos de que la única manera de distinguirse es la excelencia. Para ello, el sello colectivo exige estándares muy elevados: cosecha manual 100% ecológica, compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente -cosechas manuales de uva certificada ecológica, basado fundamentalmente en las variedades históricas del Penedès-, 100% de la vinificación en la propiedad, precio mínimo pagado al agricultor y largas crianzas, con un mínimo de crianza en botella de 18 meses y al menos una referencia superior a 30 meses y otro de 60. Las cifras hablan por sí solas, y mientras las marcas agrupadas en Corpinnat despacharon sobre los tres millones de botellas en 2025, las que lo hacen con el sello de la DO alcanzaron los 190 millones. Con la incorporación ahora de Juvé&Camps, Corpinnat suma una marca que, aunque muy lejos de los gigantes Freixenet o Codorniu, tiene un tamaño importante , lo que permitirá al sello colectivo prácticamente doblar el número de botellas vendidas.Noticia relacionada No No Enoturismo Visita a dos bodegas clave para entender el Penedés, Mastinell y Celler Kripta Laura Pintos«Esta nueva etapa representa una evolución natural de nuestra historia y una reafirmación de los valores que nos han definido desde hace más de 100 años: el respeto por la tierra, la búsqueda de la excelencia y la voluntad de comunicar con claridad quiénes somos y de dónde venimos», apunta el presidente de la nueva incorporación, Joan Juvé . «Queremos seguir elaborando vinos que nazcan del viñedo y reflejen fielmente su identidad, y al mismo tiempo contribuir a que los espumosos de alta calidad se consoliden como una categoría premium reconocida y competitiva en el mundo», añade Meritxell Juvé.La bodega considera este paso coherente con su proyecto y su visión de futuro para los vinos espumosos, «basada en el viñedo y el territorio». La adhesión a Corpinnat, añaden, refuerza así su compromiso con un modelo centrado en el «origen, la exigencia en viticultura y vinificación y la sostenibilidad», principios que, insisten, «Juvé&Camps aplica desde hace años mediante prácticas como la vendimia manual, la viticultura 100% ecológica, los bajos rendimientos y la elaboración integral en la propiedad».El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cavaAunque el divorcio se ha producido en términos amistoso -«Juvé&Camps agradece a la DO Cava el camino recorrido y su contribución a la historia del espumoso, así como el trabajo realizado para impulsar su prestigio», apunta la marca-, la ruptura es de fondo. El paso dado se produce, añade la compañía, en un «momento de fortaleza para la compañía», participada mayoritariamente por Scranton Enterprises -el vehículo inversor de la familia Grífols- y por la familia Juvé. En el ejercicio 2025 se mantivo una evolución positiva con 27 millones de euros en ingresos y un Ebitda de 3,1 millones, lo que consolida un modelo basado en la «creación de valor y la eficiencia operativa. Estos resultados reflejan la madurez de una estrategia orientada a un crecimiento internacional estable en los próximos años».Ante la decisión anunciada por Juvé&Camps, la DO ha emitido un comunicado, también en términos amistoso, pero reafirmándose en un modelo donde la «diversidad de bodegas, modelos y estilos es una de las grandes fortalezas del Cava». A la vez, defiende precisamente la apuesta «por las largas crianzas con los Cavas de Guarda Superior , la segmentación cualitativa, la valorización del origen y la zonificación, y el impulso a la sostenibilidad del viñedo y del territorio su historia». La apuesta por el valor añadido es compartida, aunque el perfil de las marcas integradas en Corpinnat permite una apuesta mucho mayor decidida por ello. FLa DO defiende su fortalezaDesde la D.O. se recuerda que su sello es una «denominación consolidada, con más de 150 años de historia, que integra a más de 300 bodegas y da soporte a 6.200 familias de viticultores», además de una marca con fuerte presencia internacional, presente en más de 130 países, y con una capacidad contrastada para adaptarse y evolucionar.El dinamismo —con incorporaciones y salidas— forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa. En este contexto, la D.O. Cava «reafirma su vocación integradora y su compromiso con el trabajo colectivo. El sector cuenta con activos muy sólidos como la fortaleza de sus marcas, su capacidad comercial internacional, la conexión con la gastronomía y una clara alineación con las tendencias de consumo que favorecen a los vinos espumosos». La centenaria bodega Juvé&Camps, uno de los emblemas del cava, abandona la Denominación de Origen (DO) Cava para incorporarse a Corpinnat , la marca colectiva de elaboradores de espumoso que, nacida en 2018 y ahora formada por una veintena de bodegas, levanta la bandera de la calidad como bandera en su apuesta por el producto 100% ecológico y las largas crianzas. Corpinnat, que agrupa bajo su paraguas grandes etiquetas siempre asociadas a la más alta calidad (Gramona, Llopart, Recaredo, Torelló…), suma ahora una referencia histórica , Juvé&Camps, fundada en 1921 pero con raíces vinícolas en 1796, y que, bajo la presidencia de Joan Juvé y la dirección de Meritxell Juvé como CEO —tercera y cuarta generación de la familia—, elabora en 252 hectáreas de viñedo cultivado de forma ecológica.El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cava. Aunque la DO Cava lleva años apostando por una estrategia de avanzar hacia un producto de mayor valor añadido , primando la calidad al volumen, para Corpinnat esto no es suficiente, de ahí la escisión, convencidos de que la única manera de distinguirse es la excelencia. Para ello, el sello colectivo exige estándares muy elevados: cosecha manual 100% ecológica, compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente -cosechas manuales de uva certificada ecológica, basado fundamentalmente en las variedades históricas del Penedès-, 100% de la vinificación en la propiedad, precio mínimo pagado al agricultor y largas crianzas, con un mínimo de crianza en botella de 18 meses y al menos una referencia superior a 30 meses y otro de 60. Las cifras hablan por sí solas, y mientras las marcas agrupadas en Corpinnat despacharon sobre los tres millones de botellas en 2025, las que lo hacen con el sello de la DO alcanzaron los 190 millones. Con la incorporación ahora de Juvé&Camps, Corpinnat suma una marca que, aunque muy lejos de los gigantes Freixenet o Codorniu, tiene un tamaño importante , lo que permitirá al sello colectivo prácticamente doblar el número de botellas vendidas.Noticia relacionada No No Enoturismo Visita a dos bodegas clave para entender el Penedés, Mastinell y Celler Kripta Laura Pintos«Esta nueva etapa representa una evolución natural de nuestra historia y una reafirmación de los valores que nos han definido desde hace más de 100 años: el respeto por la tierra, la búsqueda de la excelencia y la voluntad de comunicar con claridad quiénes somos y de dónde venimos», apunta el presidente de la nueva incorporación, Joan Juvé . «Queremos seguir elaborando vinos que nazcan del viñedo y reflejen fielmente su identidad, y al mismo tiempo contribuir a que los espumosos de alta calidad se consoliden como una categoría premium reconocida y competitiva en el mundo», añade Meritxell Juvé.La bodega considera este paso coherente con su proyecto y su visión de futuro para los vinos espumosos, «basada en el viñedo y el territorio». La adhesión a Corpinnat, añaden, refuerza así su compromiso con un modelo centrado en el «origen, la exigencia en viticultura y vinificación y la sostenibilidad», principios que, insisten, «Juvé&Camps aplica desde hace años mediante prácticas como la vendimia manual, la viticultura 100% ecológica, los bajos rendimientos y la elaboración integral en la propiedad».El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cavaAunque el divorcio se ha producido en términos amistoso -«Juvé&Camps agradece a la DO Cava el camino recorrido y su contribución a la historia del espumoso, así como el trabajo realizado para impulsar su prestigio», apunta la marca-, la ruptura es de fondo. El paso dado se produce, añade la compañía, en un «momento de fortaleza para la compañía», participada mayoritariamente por Scranton Enterprises -el vehículo inversor de la familia Grífols- y por la familia Juvé. En el ejercicio 2025 se mantivo una evolución positiva con 27 millones de euros en ingresos y un Ebitda de 3,1 millones, lo que consolida un modelo basado en la «creación de valor y la eficiencia operativa. Estos resultados reflejan la madurez de una estrategia orientada a un crecimiento internacional estable en los próximos años».Ante la decisión anunciada por Juvé&Camps, la DO ha emitido un comunicado, también en términos amistoso, pero reafirmándose en un modelo donde la «diversidad de bodegas, modelos y estilos es una de las grandes fortalezas del Cava». A la vez, defiende precisamente la apuesta «por las largas crianzas con los Cavas de Guarda Superior , la segmentación cualitativa, la valorización del origen y la zonificación, y el impulso a la sostenibilidad del viñedo y del territorio su historia». La apuesta por el valor añadido es compartida, aunque el perfil de las marcas integradas en Corpinnat permite una apuesta mucho mayor decidida por ello. FLa DO defiende su fortalezaDesde la D.O. se recuerda que su sello es una «denominación consolidada, con más de 150 años de historia, que integra a más de 300 bodegas y da soporte a 6.200 familias de viticultores», además de una marca con fuerte presencia internacional, presente en más de 130 países, y con una capacidad contrastada para adaptarse y evolucionar.El dinamismo —con incorporaciones y salidas— forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa. En este contexto, la D.O. Cava «reafirma su vocación integradora y su compromiso con el trabajo colectivo. El sector cuenta con activos muy sólidos como la fortaleza de sus marcas, su capacidad comercial internacional, la conexión con la gastronomía y una clara alineación con las tendencias de consumo que favorecen a los vinos espumosos».
La centenaria bodega Juvé&Camps, uno de los emblemas del cava, abandona la Denominación de Origen (DO) Cava para incorporarse a Corpinnat, la marca colectiva de elaboradores de espumoso que, nacida en 2018 y ahora formada por una veintena de bodegas, levanta la … bandera de la calidad como bandera en su apuesta por el producto 100% ecológico y las largas crianzas.
Corpinnat, que agrupa bajo su paraguas grandes etiquetas siempre asociadas a la más alta calidad (Gramona, Llopart, Recaredo, Torelló…), suma ahora una referencia histórica, Juvé&Camps, fundada en 1921 pero con raíces vinícolas en 1796, y que, bajo la presidencia de Joan Juvé y la dirección de Meritxell Juvé como CEO —tercera y cuarta generación de la familia—, elabora en 252 hectáreas de viñedo cultivado de forma ecológica.
El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cava. Aunque la DO Cava lleva años apostando por una estrategia de avanzar hacia un producto de mayor valor añadido, primando la calidad al volumen, para Corpinnat esto no es suficiente, de ahí la escisión, convencidos de que la única manera de distinguirse es la excelencia.
Para ello, hay exigentes estándares: cosecha manual 100% ecológica, compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente -cosechas manuales de uva certificada ecológica, basado fundamentalmente en las variedades históricas del Penedès-, 100% de la vinificación en la propiedad, precio mínimo pagado al agricultor y largas crianzas, con un mínimo de crianza en botella de 18 meses y al menos una referencia superior a 30 meses y otro de 60. Las cifras hablan por sí solas, y mientras las marcas agrupadas en Corpinnat despacharon sobre los tres millones de botellas en 2025, las que lo hacen con el sello de la DO alcanzaron los 190 millones.
«Esta nueva etapa representa una evolución natural de nuestra historia y una reafirmación de los valores que nos han definido desde hace más de 100 años: el respeto por la tierra, la búsqueda de la excelencia y la voluntad de comunicar con claridad quiénes somos y de dónde venimos», apunta el presidente de la nueva incorporación, Joan Juvé. «Queremos seguir elaborando vinos que nazcan del viñedo y reflejen fielmente su identidad, y al mismo tiempo contribuir a que los espumosos de alta calidad se consoliden como una categoría premium reconocida y competitiva en el mundo», añade Meritxell Juvé.
La bodega considera este paso coherente con su proyecto y su visión de futuro para los vinos espumosos, «basada en el viñedo y el territorio». La adhesión a Corpinnat, añaden, refuerza así su compromiso con un modelo centrado en el «origen, la exigencia en viticultura y vinificación y la sostenibilidad», principios que, insisten, «Juvé&Camps aplica desde hace años mediante prácticas como la vendimia manual, la viticultura 100% ecológica, los bajos rendimientos y la elaboración integral en la propiedad».
El paso dado por Juvé&Camps representa un impulso importante para Corpinnat, cuya escisión de la DO Cava ejemplificó dos maneras de entender la producción de cava
Aunque el divorcio se ha producido en términos amistoso -«Juvé&Camps agradece a la DO Cava el camino recorrido y su contribución a la historia del espumoso, así como el trabajo realizado para impulsar su prestigio», apunta la marca-, la ruptura es de fondo. El paso dado se produce, añade la compañía, en un «momento de fortaleza para la compañía», participada mayoritariamente por Scranton Enterprises -el vehículo inversor de la familia Grífols- y por la familia Juvé. En el ejercicio 2025 se mantivo una evolución positiva con 27 millones de euros en ingresos y un Ebitda de 3,1 millones, lo que consolida un modelo basado en la «creación de valor y la eficiencia operativa. Estos resultados reflejan la madurez de una estrategia orientada a un crecimiento internacional estable en los próximos años».
Ante la decisión anunciada por Juvé&Camps, la DO ha emitido un comunicado, también en términos amistoso, pero reafirmándose en un modelo donde la «diversidad de bodegas, modelos y estilos es una de las grandes fortalezas del Cava». A la vez, defiende precisamente la apuesta «por las largas crianzas con los Cavas de Guarda Superior, la segmentación cualitativa, la valorización del origen y la zonificación, y el impulso a la sostenibilidad del viñedo y del territorio su historia». La apuesta por el valor añadido es compartida, aunque el perfil de las marcas integradas en Corpinnat permite una apuesta mucho mayor decidida por ello. F
La DO defiende su fortaleza
Desde la D.O. se recuerda que su sello es una «denominación consolidada, con más de 150 años de historia, que integra a más de 300 bodegas y da soporte a 6.200 familias de viticultores», además de una marca con fuerte presencia internacional, presente en más de 130 países, y con una capacidad contrastada para adaptarse y evolucionar.
El dinamismo —con incorporaciones y salidas— forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa. En este contexto, la D.O. Cava «reafirma su vocación integradora y su compromiso con el trabajo colectivo. El sector cuenta con activos muy sólidos como la fortaleza de sus marcas, su capacidad comercial internacional, la conexión con la gastronomía y una clara alineación con las tendencias de consumo que favorecen a los vinos espumosos».
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