Dentro de la isla de San Simón, en la ría de Vigo, se calcula que fueron hacinados en condiciones infrahumanas unos 5.600 presos republicanos. El franquismo montó allí una cárcel de los horrores entre 1936 y 1943 y usó el hambre, la insalubridad y las enfermedades como potro de tortura. Se han documentado medio millar de muertes provocadas por esas penurias, además de los muchos cautivos que fueron sacados en barcos para ser fusilados. Era tan alta la mortalidad que un alcalde franquista se quejó de que no tenía dónde meter los cadáveres. Quienes lograron sobrevivir lo hicieron con la ayuda de una red de vecinas de Redondela (Pontevedra), el municipio al que pertenece San Simón, a las que ellos ni siquiera conocían.
El Gobierno homenajea, con la ausencia de la Xunta, a los 5.600 presos políticos torturados en esta isla de la ría de Vigo y a las mujeres que les pasaban comida y medicinas clandestinamente
El Gobierno homenajea, con la ausencia de la Xunta, a los 5.600 presos políticos torturados en esta isla de la ría de Vigo y a las mujeres que les pasaban comida y medicinas clandestinamente
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Dentro de la isla de San Simón, en la ría de Vigo, se calcula que fueron hacinados en condiciones infrahumanas unos 5.600 presos republicanos. El franquismo montó allí una cárcel de los horrores entre 1936 y 1943 y usó el hambre, la insalubridad y las enfermedades como potro de tortura. Se han documentado medio millar de muertes provocadas por esas penurias, además de los muchos cautivos que fueron sacados en barcos para ser fusilados. Era tan alta la mortalidad que un alcalde franquista se quejó de que no tenía dónde meter los cadáveres. Quienes lograron sobrevivir lo hicieron con la ayuda de una red de vecinas de Redondela (Pontevedra), el municipio al que pertenece San Simón, a las que ellos ni siquiera conocían.
Aquellas mujeres han pasado a la Historia como las Madrinas de San Simón. Eran en su mayoría lavanderas que, sin tener relación con los presos, se organizaron para burlar a los guardias y pasarles alimentos, medicinas y cartas de sus familias. Lo ocultaban todo entre la ropa limpia que transportaban en barco a la isla. El Gobierno central, que ha declarado este enclave Lugar de Memoria junto al pazo de Meirás, ha celebrado este jueves un homenaje a estas mujeres y a los hombres que fueron encerrados en el presidio. Descendientes de 28 presos han recibido suDeclaración de Reconocimiento y Reparación Personal, algunos entre sollozos y con el puño en alto.

Al acto han asistido familiares de madrinas y presos, pero no representantes de la Xunta que, aseguran fuentes de la Delegación del Gobierno, sí fueron invitados. Los escritores Manuel Rivas y Olga Novo han declamado poemas y entre el público se encontraba el expresidente de la Xunta Emilio Pérez Touriño (PSOE) y quien fue su vicepresidente entre 2005 y 2009, Anxo Quintana (BNG). Ambos encabezaron el bipartito que impulsó el primer proyecto de recuperación de memoria democrática en este enclave.
El abuelo de Manuel Carbia, que durante la sublevación fascista era alcalde de Valga (Pontevedra), fue encerrado en San Simón con su yerno Arturo y luego, paseado. “Con mi padre no se podía hablar de esto”, recuerda. “Cada vez que lo hacías, se metía tres días en cama”. Román Santalla tuvo a tres parientes presos, uno de ellos su abuelo: “Contaba sus vivencias día y noche y nosotros también criamos así a nuestros hijos, con memoria”. “El homenaje llega con 50 años de retraso, pero bienvenido sea”, apunta Ana Belén Moreda. Su bisabuelo fue trasladado de San Simón a Burgos y no fue hasta hace siete años que sus restos mortales fueron hallados en una fosa común.

A las Madrinas de San Simón les cayeron multas, palizas y humillaciones públicas. Algunas fueron rapadas. Había una boticaria y pedagoga, Ernestina Otero, que preparaba medicinas. Con ella estaban mujeres como Vicenta Fernández, A Bichiña; las hermanas Agustina y Encarnación Alonso; y Peregrina López. En el homenaje habló María Barros, cuyo abuelo fue encarcelado en San Simón con solo 15 años. Las hijas de Carmen Fernández, Manuela Crespo y Martina Soto, presentes en el acto de este lunes, crecieron escuchando hablar del arrojo de sus madres en un tiempo en el que las cunetas amanecían llenas de cadáveres. “Aquellos hombres les daban pena”, dice María Martínez. “Tiempo después, un asturiano que sobrevivió vino a traerle a mi madre un tarrito de perfume y un ramo de flores”.
El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, considera estos testimonios “uno de los principales antídotos para combatir tantos bulos y mentiras que esparcen los herederos del fascismo y de la dictadura”. La alcaldesa de Redondela, la socialista Digna Rivas, ha reclamado a la Xunta, titular de las competencias sobre la isla, un plan de usos que la proteja como Lugar de Memoria. Hoy en día acoge “actividades lúdicas que suponen un claro menoscabo a las víctimas”, opina el activista por la memoria histórica Guillerme Pérez. “Velaremos para que los actos que aquí se celebren no destruyan su espíritu”, advierte Rivas.
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