
La frase retumba con la intención de convertirse en titular: “El bulo del culo de la semana viene (…)”. Su autora es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Y no está improvisando. Todo lo contrario. Lanza un anzuelo, a ver si pica el pez. Pone un capote, por si embiste el toro. Porque lo que hace la baronesa conservadora este jueves en la Asamblea de Madrid ya lo ha hecho muchas veces antes: pronunciar una frase de esas que incendian las redes y que sus adversarios interpretan como un intento de desplazar la conversación pública, bien centrada ahora mismo en la crisis del ático que compró su gobierno sin un fin claro, y en el maquillaje de las listas de espera del hospital Ramón y Cajal. Que se hable de eso y no de lo otro. Una táctica que conoce una variante tan vieja como la guerra y el deporte: la mejor defensa es un buen ataque.
Frente a la crisis del ático y del Ramón y Cajal, Ayuso vuelve a emplear la estrategia de intentar cambiar el foco con intervenciones de las que incendian las redes
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Frente a la crisis del ático y del Ramón y Cajal, Ayuso vuelve a emplear la estrategia de intentar cambiar el foco con intervenciones de las que incendian las redes
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La frase retumba con la intención de convertirse en titular: “El bulo del culo de la semana viene (…)”. Su autora es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Y no está improvisando. Todo lo contrario. Lanza un anzuelo, a ver si pica el pez. Pone un capote, por si embiste el toro. Porque lo que hace la baronesa conservadora este jueves en la Asamblea de Madrid ya lo ha hecho muchas veces antes: pronunciar una frase de esas que incendian las redes y que sus adversarios interpretan como un intento de desplazar la conversación pública, bien centrada ahora mismo en la crisis del ático que compró su gobierno sin un fin claro, y en el maquillaje de las listas de espera del hospital Ramón y Cajal. Que se hable de eso y no de lo otro. Una táctica que conoce una variante tan vieja como la guerra y el deporte: la mejor defensa es un buen ataque.
La hemeroteca está llena de frases de Ayuso que han actuado como la chispa que precede al incendio. “Dios no me hizo perfecta y por eso no soy de Vox”, dijo cuando los ultras, allá por 2019, tenían la llave de su gobierno. “No se salvaban en ningún sitio”, lanzó para explicar las miles de muertes de ancianos en las residencias regionales durante lo peor de la pandemia del coronavirus, cuando mayoritariamente no fueron trasladados a hospitales. “Mientras esté legal, soy libre de subirme en ese coche o de meterme en esa cama”, se explayó cuando se supo que su pareja estaba siendo investigada por la presunta comisión de un delito de fraude fiscal. “México no existió hasta que llegaron los españoles”, justo antes de su polémico viaje a este país. “Chao pescao”, intentó cerrar en agosto la crisis del ático, que sigue bien viva.
Es difícil pensar que esas frases sean fruto de la improvisación. Díaz Ayuso dio sus primeros pasos en la política orgánica especializándose en comunicación y redes dentro del PP de Madrid. Llegó a coordinar un curso de Estrategias de Comunicación para equipos políticos en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) que costaba 950 euros allá por 2014. Cuenta en su equipo con Miguel Ángel Rodríguez, ex secretario de Estado de Comunicación, y una de las personas que más capacidad demostrada tiene para cambiar la agenda comunicativa en España. Y además de tener asesores especializados, tiene en sus filas a Rafael Núñez, que se inventó la marca Vox, la asesoró en sus primeros discursos presidenciales y hoy ejerce como diputado en la Asamblea de Madrid.
Con dos crisis considerables de por medio, este jueves Ayuso vuelve a llenar sus intervenciones de frases resultonas. “Game over, lo siento”, le dice a Mar Espinar, la portavoz del PSOE. “Prefiero atender y tratar como a uno más a un rumano, por muy rumano que sea, porque lleva años trabajando y contribuyendo en Madrid, que a un español delincuente, okupa y que no respeta a los demás”, a Isabel Pérez Moñino, de Vox. “Sánchez recomendaba hace poco en Tik-Tok un disco de un grupo con un nombre muy oportuno: Interpol. Es premonitorio”, a Manuela Bergerot, de Más Madrid. Ya hace una semana, en el debate del estado de la región, Ayuso se despidió con un “Agur ben-hur”.
Ninguna de esas frases, sin embargo, tapa ya los problemas que se le empiezan a acumular al Gobierno autonómico a menos de un año de las elecciones municipales y regionales de 2027.
Está el ático de Chamberí, comprado por más de seis millones de euros y justo frente a la casa familiar de la presidenta. Está la polémica por las listas de espera en el Ramón y Cajal. Y para intentar emborronar todo eso no sirve, por ahora, la colección de frases lanzadas. Tampoco recordar al joven que denunció que varios encapuchados le habían grabado con un cuchillo la palabra “maricón” en el trasero, para luego admitir que se lo había inventado. El bulo del culo no lo tapa todo.
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