Una de las novedades del Informe PISA, que el rendimiento educativo del alumnado más favorecido se hundía mucho más que el de los chavales más vulnerables, era un espejismo. O más bien el resultado de un cambio metodológico introducido por la OCDE a la hora de calcular el nivel socioeconómico y cultural de los estudiantes, según muestra un artículo que publican este miércoles investigadores del Innovamat Research Lab y de EsadeEcPol. Si la diferencia entre ricos y pobres se mide con criterios comparables a lo largo del tiempo, la conclusión es que la distancia entre ambos grupos no se ha reducido, sino que crece, aunque de forma moderada, tanto en España como en la gran mayoría de países desarrollados y en el promedio de la OCDE. Este periódico pidió este martes a la organización internacional, responsable de la prueba, su opinión al respecto, pero no ha recibido de momento respuesta.
Investigadores españoles muestran que al asignar el nivel socioeconómico y cultural de los estudiantes, la prueba ha reducido el peso de los libros en el hogar y ha añadido tener piscina o suscripción televisiva
Una de las novedades del Informe PISA, que el rendimiento educativo del alumnado más favorecido se hundía mucho más que el de los chavales más vulnerables, era un espejismo. O más bien el resultado de un cambio metodológico introducido por la OCDE a la hora de calcular el nivel socioeconómico y cultural de los estudiantes, según muestra un artículo que publican este miércoles investigadores del Innovamat Research Lab y de EsadeEcPol. Si la diferencia entre ricos y pobres se mide con criterios comparables a lo largo del tiempo, la conclusión es que la distancia entre ambos grupos no se ha reducido, sino que crece, aunque de forma moderada, tanto en España como en la gran mayoría de países desarrollados y en el promedio de la OCDE. Este periódico pidió este martes a la organización internacional, responsable de la prueba, su opinión al respecto, pero no ha recibido de momento respuesta.
El principal cambio metodológico consiste en que en los cuestionarios que rellenan los alumnos se han eliminado preguntas sobre el tipo de libros en el hogar y se han agregado otras, como si su casa dispone de habitación de invitados, sistema de seguridad o una suscripción televisiva como Netflix, que correlacionan menos con el rendimiento educativo.
El Informe PISA, que evalúa a 760.000 estudiantes en 91 países, mide el nivel socioeconómico y cultural del alumnado a través de un índice, el ISEC, que se calcula con la media de tres componentes: la educación de los padres, su estatus laboral y una serie de bienes presentes en el hogar. Ese instrumento permite a los autores realizar múltiples comparaciones. Una de ellas consiste en dividir al conjunto de los estudiantes en cuartiles y comparar el escalón más bajo con el más alto. En la última edición de PISA, las gráficas mostraban un inesperado desplome del cuartil superior, el más favorecido, que en matemáticas bajaba 13,6 puntos en el promedio de 35 países de la OCDE, y 24,2 en España. Mientras, los chavales de nivel social más vulnerable bajaban de forma mucho más moderada: 2,8 puntos en la media de 35 países de la OCDE y 10,5 en España. Lo mismo sucedía en lectura y ciencias, las otras dos competencias que evalúa PISA.
Los investigadores españoles Lucía Cobreros, Marc Colomer, Eudald Correig-Fraga, Lucas Gortazar e Isaac Sayol muestran que entre la edición publicada ahora y la de hace tres años el componente de las posesiones del hogar cambió de forma significativa: se mantuvieron 16 ítems, se eliminaron 11 y se añadieron 20 (cada Estado elige posteriormente una parte de ellos para sus cuestionarios).
De los 11 ítems eliminados, ocho se corresponden con los tipos de libros que hay en su casa: literatura clásica, literatura contemporánea, libros de ciencias, libros religiosos, libros de arte, música o diseño, libros técnicos, diccionarios y libros de apoyo para las tareas escolares.
Entre los ítems nuevos en esta edición, además de los mencionados más arriba, figuran, entre otros, disponer de piscina o jacuzzi, tableta propia, personal doméstico, lavavajillas o aparcamiento propio, junto a otros más elementales como tener cocina, mesa para comer y conexión al alcantarillado.
Los investigadores de Innovamat Research Lab y EsadeEcPol han creado su propio índice ISEC utilizando las preguntas que continúan siendo comunes entre las ediciones. Entre ellas, si el alumno tiene una habitación propia, un ordenador para hacer los deberes, cuántos libros hay en su casa o si hay en ella algún instrumento musical. Y al compararlo así, el resultado es muy distinto: “La brecha no se reduce. La diferencia entre el cuartil superior e inferior, en el promedio de36países de la OCDE, es 1,6 puntos mayor en matemáticas, frente a la reducción de 11,2 puntos publicada” en el informe.
Si se utiliza esta metodología comparable, en España los cambios también son muy significativos. En matemáticas, la distancia en el rendimiento entre los más ricos y los más pobres pasa de reducirse 13,7 puntos a no variar. En lectura, en lugar de acortarse 18 puntos, lo hace solo 3,2. Y en ciencias, en vez de disminuir 8 puntos, se amplía otros tantos.
“Los recursos culturales y los recursos materiales de las familias están relacionados, pero son conceptualmente distintos desde el punto de vista analítico”, apuntan los investigadores en su artículo. Y añaden que la evidencia de informes anteriores de PISA refleja que la disponibilidad de libros en el hogar sigue estando asociada a un mejor rendimiento en lectura, incluso si se descuenta el nivel educativo de los padres, su estatus laboral y la presencia de otro tipo de bienes en el hogar.
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