En los próximos años la inmigración va a reforzar su papel como motor de la creación de empleo en España, pues la regularización extraordinaria de más de medio millón de extranjeros anunciada el pasado enero por el Gobierno llega cuando la contribución de este grupo en el mercado laboral está en máximos. Así se desprende de los últimos datos de afiliación publicados por el Ministerio de Seguridad Social -relativos a febrero-, que indican que el 42% de los nuevos puestos de trabajo creados a lo largo del último año fueron ocupados por inmigrantes; concretamente, estos últimos sumaron 202.439 altas , sobre un total de 474.482 trabajadores que ganó el sistema. Tras un enero desastroso en el que nuestro país destruyó 270.782 empleos -por el final de la campaña navideña-, en lo que supuso el peor registro desde 2012, en febrero el tejido laboral recuperó el pulso con 97.004 altas a la Seguridad Social, una cifra que es un tanto inferior a las del mismo mes en 2025 (100.340) y 2024 (103.621), pero que en todo caso ha llevado el total de ocupados al récord de 21,6 millones. Como ya se ha avanzado, buena parte de esta evolución descansa sobre la inmigración . En mayo del año pasado el número de extranjeros afiliados alcanzó un hito al superar por primera vez en la historia los tres millones de personas, y el mes pasado la cifra ya estaba en los 3.076.837. De estos, además, 500.038 eran autónomos, hecho que también supone un hito ya que nunca antes el número de extranjeros ocupados por cuenta propia había rebasado el medio millón. Noticia relacionada No No Los sindicatos ya no convencen: solo el 12,5% está afiliado Xavier VilaltellaCon todo, los no-españoles ya suponen el 14,2% de la fuerza laboral, una tendencia que se acentuará a partir del próximo mes de abril, cuando se abra el plazo para la regularización extraordinaria pactada entre el Ejecutivo y Podemos. Para contextualizar lo que esto supone, baste recordar que desde julio de 2018, cuando Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa, nuestro país ha sumado más de un millón de afiliados extranjeros -según datos de la Seguridad Social-, un 40% de todas las nuevas altas en el período. Y si se toma como referencia febrero de 2019 -para eliminar el efecto de la estacionalidad dado que en verano hay mayor contratación-, la cifra queda en un 33%. Esto contrasta con los años en que Mariano Rajoy fue presidente. Entre febrero de 2012 -dos meses después de que este inaugurara su mandato- y febrero de 2018 -Rajoy dejó la Moncloa en junio-, los inmigrantes coparon apenas un 14% de los nuevos puestos creados, aunque hay que recordar que en el arranque del primer mandato popular nuestro país destruía empleo, mientras que ahora es un creador neto, con el consiguiente efecto llamada sobre la inmigración. La mayoría ocupan puestos precariosEn cuanto al tipo de trabajos que está alumbrando esta oleada de contratación de extranjeros, los datos del Ministerio de Trabajo -también publicados hoy- son claros al revelar que se trata principalmente de puestos relacionados con la hostelería y el sector primario. Concretamente, de los 315.854 contratos que firmaron los no-españoles en febrero, 186.750 correspondieron al sector servicios; 67.793, a agricultura; 32.538, a industria; y 28.773, a construcción. Es decir, que el 80% de las ocupaciones que encontraron estas personas estaban relacionadas con sectores altamente estacionales y más precarios.Y entre los que encontraron un puesto fijo, hay que distinguir a los indefinidos reales de los fijos-discontinuos, ese trampantojo creado por el Gobierno con la última reforma laboral que esconde un importante volumen de precariedad. Una trampa estadística El 67% de los nuevos contratos firmados en febrero eran temporales o fijos-discontinuosEsto último no es un fenómeno exclusivo de los inmigrantes, aunque les afecte más. Sumados los de nacionales y extranjeros, en el segundo mes de 2026 se firmaron 1.118.996 contratos, de los que 494.001 fueron indefinidos (44,15% del total) y 133.764, fijos-discontinuos ; es decir, que en el mes se firmaron 758.759 contratos que podrían considerarse precarios (fijos-discontinuos + temporales), un 67% del total. Esto matiza el optimismo del Gobierno, que en un comunicado hoy ha reivindicado que desde febrero de 2021 (tras la reforma laboral) hay 4,7 millones de españoles más con un empleo indefinido y 1,9 millones menos con uno temporal, hecho que ha llevado el peso de los temporales al 11,5% sobre el total, frente al 29,5% que suponían en febrero de 2019. Oficialmente, esto último es así, pero a estos datos habría que añadir los 801.632 fijos-discontinuos que estaban en alta el mes pasado y que el Gobierno cuenta como indefinidos, sin importar si en el momento de tomar los datos estaban trabajando o no. A todo esto se suma un ligero aumento del paro en febrero, de 3.584 altas nuevas en las oficinas del Sepe, un dato que sin embargo no empaña el hecho de que en cifras totales el desempleo se encuentra en su nivel más bajo desde 2008 para un mes de febrero. En la comparativa interanual, a su vez, la cifra descendió en 150.803 personas (-5,81%). En los próximos años la inmigración va a reforzar su papel como motor de la creación de empleo en España, pues la regularización extraordinaria de más de medio millón de extranjeros anunciada el pasado enero por el Gobierno llega cuando la contribución de este grupo en el mercado laboral está en máximos. Así se desprende de los últimos datos de afiliación publicados por el Ministerio de Seguridad Social -relativos a febrero-, que indican que el 42% de los nuevos puestos de trabajo creados a lo largo del último año fueron ocupados por inmigrantes; concretamente, estos últimos sumaron 202.439 altas , sobre un total de 474.482 trabajadores que ganó el sistema. Tras un enero desastroso en el que nuestro país destruyó 270.782 empleos -por el final de la campaña navideña-, en lo que supuso el peor registro desde 2012, en febrero el tejido laboral recuperó el pulso con 97.004 altas a la Seguridad Social, una cifra que es un tanto inferior a las del mismo mes en 2025 (100.340) y 2024 (103.621), pero que en todo caso ha llevado el total de ocupados al récord de 21,6 millones. Como ya se ha avanzado, buena parte de esta evolución descansa sobre la inmigración . En mayo del año pasado el número de extranjeros afiliados alcanzó un hito al superar por primera vez en la historia los tres millones de personas, y el mes pasado la cifra ya estaba en los 3.076.837. De estos, además, 500.038 eran autónomos, hecho que también supone un hito ya que nunca antes el número de extranjeros ocupados por cuenta propia había rebasado el medio millón. Noticia relacionada No No Los sindicatos ya no convencen: solo el 12,5% está afiliado Xavier VilaltellaCon todo, los no-españoles ya suponen el 14,2% de la fuerza laboral, una tendencia que se acentuará a partir del próximo mes de abril, cuando se abra el plazo para la regularización extraordinaria pactada entre el Ejecutivo y Podemos. Para contextualizar lo que esto supone, baste recordar que desde julio de 2018, cuando Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa, nuestro país ha sumado más de un millón de afiliados extranjeros -según datos de la Seguridad Social-, un 40% de todas las nuevas altas en el período. Y si se toma como referencia febrero de 2019 -para eliminar el efecto de la estacionalidad dado que en verano hay mayor contratación-, la cifra queda en un 33%. Esto contrasta con los años en que Mariano Rajoy fue presidente. Entre febrero de 2012 -dos meses después de que este inaugurara su mandato- y febrero de 2018 -Rajoy dejó la Moncloa en junio-, los inmigrantes coparon apenas un 14% de los nuevos puestos creados, aunque hay que recordar que en el arranque del primer mandato popular nuestro país destruía empleo, mientras que ahora es un creador neto, con el consiguiente efecto llamada sobre la inmigración. La mayoría ocupan puestos precariosEn cuanto al tipo de trabajos que está alumbrando esta oleada de contratación de extranjeros, los datos del Ministerio de Trabajo -también publicados hoy- son claros al revelar que se trata principalmente de puestos relacionados con la hostelería y el sector primario. Concretamente, de los 315.854 contratos que firmaron los no-españoles en febrero, 186.750 correspondieron al sector servicios; 67.793, a agricultura; 32.538, a industria; y 28.773, a construcción. Es decir, que el 80% de las ocupaciones que encontraron estas personas estaban relacionadas con sectores altamente estacionales y más precarios.Y entre los que encontraron un puesto fijo, hay que distinguir a los indefinidos reales de los fijos-discontinuos, ese trampantojo creado por el Gobierno con la última reforma laboral que esconde un importante volumen de precariedad. Una trampa estadística El 67% de los nuevos contratos firmados en febrero eran temporales o fijos-discontinuosEsto último no es un fenómeno exclusivo de los inmigrantes, aunque les afecte más. Sumados los de nacionales y extranjeros, en el segundo mes de 2026 se firmaron 1.118.996 contratos, de los que 494.001 fueron indefinidos (44,15% del total) y 133.764, fijos-discontinuos ; es decir, que en el mes se firmaron 758.759 contratos que podrían considerarse precarios (fijos-discontinuos + temporales), un 67% del total. Esto matiza el optimismo del Gobierno, que en un comunicado hoy ha reivindicado que desde febrero de 2021 (tras la reforma laboral) hay 4,7 millones de españoles más con un empleo indefinido y 1,9 millones menos con uno temporal, hecho que ha llevado el peso de los temporales al 11,5% sobre el total, frente al 29,5% que suponían en febrero de 2019. Oficialmente, esto último es así, pero a estos datos habría que añadir los 801.632 fijos-discontinuos que estaban en alta el mes pasado y que el Gobierno cuenta como indefinidos, sin importar si en el momento de tomar los datos estaban trabajando o no. A todo esto se suma un ligero aumento del paro en febrero, de 3.584 altas nuevas en las oficinas del Sepe, un dato que sin embargo no empaña el hecho de que en cifras totales el desempleo se encuentra en su nivel más bajo desde 2008 para un mes de febrero. En la comparativa interanual, a su vez, la cifra descendió en 150.803 personas (-5,81%).
En los próximos años la inmigración va a reforzar su papel como motor de la creación de empleo en España, pues la regularización extraordinaria de más de medio millón de extranjeros anunciada el pasado enero por el Gobierno llega cuando la contribución de este grupo … en el mercado laboral está en máximos. Así se desprende de los últimos datos de afiliación publicados por el Ministerio de Seguridad Social -relativos a febrero-, que indican que el 42% de los nuevos puestos de trabajo creados a lo largo del último año fueron ocupados por inmigrantes; concretamente, estos últimos sumaron 202.439 altas, sobre un total de 474.482 trabajadores que ganó el sistema.
Tras un enero desastroso en el que nuestro país destruyó 270.782 empleos -por el final de la campaña navideña-, en lo que supuso el peor registro desde 2012, en febrero el tejido laboral recuperó el pulso con 97.004 altas a la Seguridad Social, una cifra que es un tanto inferior a las del mismo mes en 2025 (100.340) y 2024 (103.621), pero que en todo caso ha llevado el total de ocupados al récord de 21,6 millones.
Como ya se ha avanzado, buena parte de esta evolución descansa sobre la inmigración. En mayo del año pasado el número de extranjeros afiliados alcanzó un hito al superar por primera vez en la historia los tres millones de personas, y el mes pasado la cifra ya estaba en los 3.076.837. De estos, además, 500.038 eran autónomos, hecho que también supone un hito ya que nunca antes el número de extranjeros ocupados por cuenta propia había rebasado el medio millón.
Con todo, los no-españoles ya suponen el 14,2% de la fuerza laboral, una tendencia que se acentuará a partir del próximo mes de abril, cuando se abra el plazo para la regularización extraordinaria pactada entre el Ejecutivo y Podemos. Para contextualizar lo que esto supone, baste recordar que desde julio de 2018, cuando Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa, nuestro país ha sumado más de un millón de afiliados extranjeros -según datos de la Seguridad Social-, un 40% de todas las nuevas altas en el período. Y si se toma como referencia febrero de 2019 -para eliminar el efecto de la estacionalidad dado que en verano hay mayor contratación-, la cifra queda en un 33%.
Esto contrasta con los años en que Mariano Rajoy fue presidente. Entre febrero de 2012 -dos meses después de que este inaugurara su mandato- y febrero de 2018 -Rajoy dejó la Moncloa en junio-, los inmigrantes coparon apenas un 14% de los nuevos puestos creados, aunque hay que recordar que en el arranque del primer mandato popular nuestro país destruía empleo, mientras que ahora es un creador neto, con el consiguiente efecto llamada sobre la inmigración.
La mayoría ocupan puestos precarios
En cuanto al tipo de trabajos que está alumbrando esta oleada de contratación de extranjeros, los datos del Ministerio de Trabajo -también publicados hoy- son claros al revelar que se trata principalmente de puestos relacionados con la hostelería y el sector primario. Concretamente, de los 315.854 contratos que firmaron los no-españoles en febrero, 186.750 correspondieron al sector servicios; 67.793, a agricultura; 32.538, a industria; y 28.773, a construcción. Es decir, que el 80% de las ocupaciones que encontraron estas personas estaban relacionadas con sectores altamente estacionales y más precarios.
Y entre los que encontraron un puesto fijo, hay que distinguir a los indefinidos reales de los fijos-discontinuos, ese trampantojo creado por el Gobierno con la última reforma laboral que esconde un importante volumen de precariedad.
Una trampa estadística
El 67% de los nuevos contratos firmados en febrero eran temporales o fijos-discontinuos
Esto último no es un fenómeno exclusivo de los inmigrantes, aunque les afecte más. Sumados los de nacionales y extranjeros, en el segundo mes de 2026 se firmaron 1.118.996 contratos, de los que 494.001 fueron indefinidos (44,15% del total) y 133.764, fijos-discontinuos; es decir, que en el mes se firmaron 758.759 contratos que podrían considerarse precarios (fijos-discontinuos + temporales), un 67% del total.
Esto matiza el optimismo del Gobierno, que en un comunicado hoy ha reivindicado que desde febrero de 2021 (tras la reforma laboral) hay 4,7 millones de españoles más con un empleo indefinido y 1,9 millones menos con uno temporal, hecho que ha llevado el peso de los temporales al 11,5% sobre el total, frente al 29,5% que suponían en febrero de 2019. Oficialmente, esto último es así, pero a estos datos habría que añadir los 801.632 fijos-discontinuos que estaban en alta el mes pasado y que el Gobierno cuenta como indefinidos, sin importar si en el momento de tomar los datos estaban trabajando o no.
A todo esto se suma un ligero aumento del paro en febrero, de 3.584 altas nuevas en las oficinas del Sepe, un dato que sin embargo no empaña el hecho de que en cifras totales el desempleo se encuentra en su nivel más bajo desde 2008 para un mes de febrero. En la comparativa interanual, a su vez, la cifra descendió en 150.803 personas (-5,81%).
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