Las pensiones son el elefante en la habitación de la economía española, urgen reformas para apuntalar los cimientos del sistema y la fórmula de cuentas nocionales, el ahorro voluntario y un sistema de inversión obligatorio surgen como soluciones a un problema por el que los distintos gobiernos siempre intentan pasar con la mayor discreción. El cambio de modelo es reclamado por organismos de dentro y fuera de España como alternativa al déficit y al endeudamiento. Un nuevo informe del Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespéride explica que «el sistema público de pensiones en España arrastra un problema actuarial de carácter permanente que amenaza su sostenibilidad a largo plazo«. El trabajo, titulado «Cómo reformar el sistema de pensiones: una propuesta de transición hacia un modelo de tres pilares», sostiene que el problema no es únicamente demográfico o coyuntural, sino consecuencia directa del diseño del propio sistema.Del análisis realizado sacan la conclusión de que las pensiones prometidas generan una rentabilidad implícita superior a la capacidad de crecimiento de la economía española. En concreto, aseguran que la tasa interna de retorno (TIR) del sistema se sitúa en torno al 2,6% anual, mientras que el crecimiento económico esperado a largo plazo apenas alcanza el 1,2%. Esta brecha estructural implica que el sistema promete prestaciones por encima de lo que puede financiar de manera sostenible.Como resultado, los jubilados actuales reciben, en promedio, un 62% más de lo aportado durante su vida laboral y, de mantenerse las reglas actuales, esta proporción podría superar el 100% en las próximas décadas, en 2045, lo que agravaría el agujero financiero y aumentaría la carga sobre las generaciones futuras. «Alguien que hoy tiene 30 años tendrá que financiar eso vía cotizaciones o vía impuestos», explica Santiago Calvo, doctor en Economía y uno de los autores del estudio, por lo que la pensión de los trabajadores actuales está garantizada «mientras el sistema aguante» pero bajo un modelo que está «en grave riesgo» .Noticia relacionada No No Ninguna región puede pagar sus pensiones con las cotizaciones Susana AlcelayEste desajuste no puede corregirse según el trabajo con reformas marginales o ajustes paramétricos. «El problema no es de nivel, sino de coherencia actuarial», ya que el sistema «promete sistemáticamente más de lo que puede sostener con sus propios ingresos», advierten los autores del trabajo.«Preservar el sistema de pensiones exige asumir que la estabilidad no se logra manteniendo intactas sus reglas, sino adaptándolas a una realidad demográfica y económica distinta», asegura el Centro Ruth Richardson, que propone una reforma integral basada en un modelo de tres pilares que permita, dicen, « restaurar la sostenibilidad , mejorar la equidad intergeneracional y aumentar la transparencia del sistema». El primer pilar consistiría en un sistema de reparto de cuentas nocionales, donde cada trabajador acumula un saldo virtual vinculado a sus cotizaciones, ajustado al crecimiento económico. Está fórmula es una propuesta recurrente de los estudiosos del sistema, como Fedea . Explica el Centro que «este mecanismo garantiza automáticamente el equilibrio actuarial y elimina las transferencias implícitas entre generaciones». El segundo pilar introduciría un sistema de capitalización ocupacional obligatorio, vinculado al empleo, en el que las aportaciones se invertirían en activos financieros diversificados. Este componente permitiría, a juicio de los autores, generar rendimientos adicionales y reducir la dependencia exclusiva del sistema de reparto. Y el tercer pilar estaría orientado al ahorro individual voluntario , con incentivos fiscales, para complementar las prestaciones de los dos primeros niveles. Según el informe, esta arquitectura de tres columnas permitiría diversificar riesgos, reforzar la sostenibilidad financiera y ofrecer mayor certidumbre a los trabajadores sobre su pensión futura.«El sistema de pensiones es el elefante en la habitación de la economía española. Un problema conocido, cuantificado y reiteradamente advertido, pero sistemáticamente pospuesto en el debate político. El diagnóstico está ampliamente documentado; la discusión ya no puede seguir girando en torno a si existe o no un problema, sino a cómo abordarlo», explican.Un sistema opacoEl trabajo hace hincapié en la falta de transparencia del sistema actual. Explica que, a diferencia de modelos como el sueco, donde los ciudadanos reciben información periódica sobre sus derechos acumulados, en España la pensión futura sigue siendo una incógnita para la mayoría de los trabajadores.Esta opacidad dificulta, en su opinión, la planificación financiera a lo largo del ciclo vital y distorsiona decisiones clave como el ahorro, la movilidad laboral o la edad de jubilación . «El sistema actual no solo es financieramente frágil, sino institucionalmente opaco. Los trabajadores no saben cuánto han acumulado ni qué pensión pueden esperar, lo que limita su capacidad de decisión», concluyen. Las pensiones son el elefante en la habitación de la economía española, urgen reformas para apuntalar los cimientos del sistema y la fórmula de cuentas nocionales, el ahorro voluntario y un sistema de inversión obligatorio surgen como soluciones a un problema por el que los distintos gobiernos siempre intentan pasar con la mayor discreción. El cambio de modelo es reclamado por organismos de dentro y fuera de España como alternativa al déficit y al endeudamiento. Un nuevo informe del Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespéride explica que «el sistema público de pensiones en España arrastra un problema actuarial de carácter permanente que amenaza su sostenibilidad a largo plazo«. El trabajo, titulado «Cómo reformar el sistema de pensiones: una propuesta de transición hacia un modelo de tres pilares», sostiene que el problema no es únicamente demográfico o coyuntural, sino consecuencia directa del diseño del propio sistema.Del análisis realizado sacan la conclusión de que las pensiones prometidas generan una rentabilidad implícita superior a la capacidad de crecimiento de la economía española. En concreto, aseguran que la tasa interna de retorno (TIR) del sistema se sitúa en torno al 2,6% anual, mientras que el crecimiento económico esperado a largo plazo apenas alcanza el 1,2%. Esta brecha estructural implica que el sistema promete prestaciones por encima de lo que puede financiar de manera sostenible.Como resultado, los jubilados actuales reciben, en promedio, un 62% más de lo aportado durante su vida laboral y, de mantenerse las reglas actuales, esta proporción podría superar el 100% en las próximas décadas, en 2045, lo que agravaría el agujero financiero y aumentaría la carga sobre las generaciones futuras. «Alguien que hoy tiene 30 años tendrá que financiar eso vía cotizaciones o vía impuestos», explica Santiago Calvo, doctor en Economía y uno de los autores del estudio, por lo que la pensión de los trabajadores actuales está garantizada «mientras el sistema aguante» pero bajo un modelo que está «en grave riesgo» .Noticia relacionada No No Ninguna región puede pagar sus pensiones con las cotizaciones Susana AlcelayEste desajuste no puede corregirse según el trabajo con reformas marginales o ajustes paramétricos. «El problema no es de nivel, sino de coherencia actuarial», ya que el sistema «promete sistemáticamente más de lo que puede sostener con sus propios ingresos», advierten los autores del trabajo.«Preservar el sistema de pensiones exige asumir que la estabilidad no se logra manteniendo intactas sus reglas, sino adaptándolas a una realidad demográfica y económica distinta», asegura el Centro Ruth Richardson, que propone una reforma integral basada en un modelo de tres pilares que permita, dicen, « restaurar la sostenibilidad , mejorar la equidad intergeneracional y aumentar la transparencia del sistema». El primer pilar consistiría en un sistema de reparto de cuentas nocionales, donde cada trabajador acumula un saldo virtual vinculado a sus cotizaciones, ajustado al crecimiento económico. Está fórmula es una propuesta recurrente de los estudiosos del sistema, como Fedea . Explica el Centro que «este mecanismo garantiza automáticamente el equilibrio actuarial y elimina las transferencias implícitas entre generaciones». El segundo pilar introduciría un sistema de capitalización ocupacional obligatorio, vinculado al empleo, en el que las aportaciones se invertirían en activos financieros diversificados. Este componente permitiría, a juicio de los autores, generar rendimientos adicionales y reducir la dependencia exclusiva del sistema de reparto. Y el tercer pilar estaría orientado al ahorro individual voluntario , con incentivos fiscales, para complementar las prestaciones de los dos primeros niveles. Según el informe, esta arquitectura de tres columnas permitiría diversificar riesgos, reforzar la sostenibilidad financiera y ofrecer mayor certidumbre a los trabajadores sobre su pensión futura.«El sistema de pensiones es el elefante en la habitación de la economía española. Un problema conocido, cuantificado y reiteradamente advertido, pero sistemáticamente pospuesto en el debate político. El diagnóstico está ampliamente documentado; la discusión ya no puede seguir girando en torno a si existe o no un problema, sino a cómo abordarlo», explican.Un sistema opacoEl trabajo hace hincapié en la falta de transparencia del sistema actual. Explica que, a diferencia de modelos como el sueco, donde los ciudadanos reciben información periódica sobre sus derechos acumulados, en España la pensión futura sigue siendo una incógnita para la mayoría de los trabajadores.Esta opacidad dificulta, en su opinión, la planificación financiera a lo largo del ciclo vital y distorsiona decisiones clave como el ahorro, la movilidad laboral o la edad de jubilación . «El sistema actual no solo es financieramente frágil, sino institucionalmente opaco. Los trabajadores no saben cuánto han acumulado ni qué pensión pueden esperar, lo que limita su capacidad de decisión», concluyen.
Las pensiones son el elefante en la habitación de la economía española, urgen reformas para apuntalar los cimientos del sistema y la fórmula de cuentas nocionales, el ahorro voluntario y un sistema de inversión obligatorio surgen como soluciones a un problema por el que … los distintos gobiernos siempre intentan pasar con la mayor discreción. El cambio de modelo es reclamado por organismos de dentro y fuera de España como alternativa al déficit y al endeudamiento. Un nuevo informe del Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespéride explica que «el sistema público de pensiones en España arrastra un problema actuarial de carácter permanente que amenaza su sostenibilidad a largo plazo«. El trabajo, titulado «Cómo reformar el sistema de pensiones: una propuesta de transición hacia un modelo de tres pilares», sostiene que el problema no es únicamente demográfico o coyuntural, sino consecuencia directa del diseño del propio sistema.
Del análisis realizado sacan la conclusión de que las pensiones prometidas generan una rentabilidad implícita superior a la capacidad de crecimiento de la economía española. En concreto, aseguran que la tasa interna de retorno (TIR) del sistema se sitúa en torno al 2,6% anual, mientras que el crecimiento económico esperado a largo plazo apenas alcanza el 1,2%. Esta brecha estructural implica que el sistema promete prestaciones por encima de lo que puede financiar de manera sostenible.
Como resultado, los jubilados actuales reciben, en promedio, un 62% más de lo aportado durante su vida laboral y, de mantenerse las reglas actuales, esta proporción podría superar el 100% en las próximas décadas, en 2045, lo que agravaría el agujero financiero y aumentaría la carga sobre las generaciones futuras. «Alguien que hoy tiene 30 años tendrá que financiar eso vía cotizaciones o vía impuestos», explica Santiago Calvo, doctor en Economía y uno de los autores del estudio, por lo que la pensión de los trabajadores actuales está garantizada «mientras el sistema aguante» pero bajo un modelo que está «en grave riesgo».
Este desajuste no puede corregirse según el trabajo con reformas marginales o ajustes paramétricos. «El problema no es de nivel, sino de coherencia actuarial», ya que el sistema «promete sistemáticamente más de lo que puede sostener con sus propios ingresos», advierten los autores del trabajo.
«Preservar el sistema de pensiones exige asumir que la estabilidad no se logra manteniendo intactas sus reglas, sino adaptándolas a una realidad demográfica y económica distinta», asegura el Centro Ruth Richardson, que propone una reforma integral basada en un modelo de tres pilares que permita, dicen, «restaurar la sostenibilidad, mejorar la equidad intergeneracional y aumentar la transparencia del sistema».
El primer pilar consistiría en un sistema de reparto de cuentas nocionales, donde cada trabajador acumula un saldo virtual vinculado a sus cotizaciones, ajustado al crecimiento económico. Está fórmula es una propuesta recurrente de los estudiosos del sistema, como Fedea. Explica el Centro que «este mecanismo garantiza automáticamente el equilibrio actuarial y elimina las transferencias implícitas entre generaciones». El segundo pilar introduciría un sistema de capitalización ocupacional obligatorio, vinculado al empleo, en el que las aportaciones se invertirían en activos financieros diversificados. Este componente permitiría, a juicio de los autores, generar rendimientos adicionales y reducir la dependencia exclusiva del sistema de reparto. Y el tercer pilar estaría orientado al ahorro individual voluntario, con incentivos fiscales, para complementar las prestaciones de los dos primeros niveles. Según el informe, esta arquitectura de tres columnas permitiría diversificar riesgos, reforzar la sostenibilidad financiera y ofrecer mayor certidumbre a los trabajadores sobre su pensión futura.
«El sistema de pensiones es el elefante en la habitación de la economía española. Un problema conocido, cuantificado y reiteradamente advertido, pero sistemáticamente pospuesto en el debate político. El diagnóstico está ampliamente documentado; la discusión ya no puede seguir girando en torno a si existe o no un problema, sino a cómo abordarlo», explican.
Un sistema opaco
El trabajo hace hincapié en la falta de transparencia del sistema actual. Explica que, a diferencia de modelos como el sueco, donde los ciudadanos reciben información periódica sobre sus derechos acumulados, en España la pensión futura sigue siendo una incógnita para la mayoría de los trabajadores.
Esta opacidad dificulta, en su opinión, la planificación financiera a lo largo del ciclo vital y distorsiona decisiones clave como el ahorro, la movilidad laboral o la edad de jubilación. «El sistema actual no solo es financieramente frágil, sino institucionalmente opaco. Los trabajadores no saben cuánto han acumulado ni qué pensión pueden esperar, lo que limita su capacidad de decisión», concluyen.
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