El sector residencial quiere que los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) se conviertan en el reclamo definitivo para que propietarios y comunidades de vecinos puedan financiar las obras de rehabilitación energética en edificios y viviendas, una vez finalicen los fondos europeos Next Generation en los próximos meses. Según los cálculos del sector, los CAEs podrían costear hasta la mitad de las obras , sin necesidad de financiación pública, pero para lograrlo sería necesario multiplicar el valor de estos certificados y acercarlo al que generan las industrias, con retornos mucho más atractivos. Los Certificados de Ahorro Energético son un instrumento con el que particulares y empresas pueden monetizar actuaciones de eficiencia energética, generando ahorros de energía que luego pueden vender a las empresas eléctricas, es decir a Iberdrola , Endesa o Naturgy . En el caso del sector residencial, esto se traduce en que propietarios y comunidades de vecinos pueden realizar obras para mejorar el aislamiento térmico de fachadas, realizar mejoras lumínicas o cambiar a un sistema de climatización más eficiente y luego financiar esos trabajos vendiendo el ahorro energético generado.Noticia relacionada general No No La compraventa de viviendas se disparó en 2025 con más de 714.000, máximo desde 2007 Daniel CaballeroEl problema es que en el caso de las actuaciones en vivienda los CAEs están actualmente muy mal remunerados y solo producen retornos de un máximo del 10% de las inversiones, lo que no resulta incentivador para los potenciales beneficiarios. «Si su valor se equiparara al de otros sectores, podrían cubrir entre el 40% y el 50% del coste. Eso cambia completamente la decisión de una comunidad de vecinos. Estamos hablando de movilizar miles de millones de inversión privada sin incrementar el presupuesto público», comenta a este periódico Alfredo Díaz-Araque, director gerente de APCEspaña, la patronal de las empresas promotoras.Para Díaz-Araque se trata de un reto «estructural» y que durará décadas. Si bien los fondos Next Generation han servido como impulso inicial, el próximo 31 de agosto verán su final y no quedarán otros incentivos para realizar unos trabajos que también exigen desde Europa. Por eso el representante de los promotores avisa de que ante la falta de unos CAEs competitivos, el riesgo está en que cuando acaben las ayudas europeas, «el ritmo de rehabilitación vuelva a caer». «Reforzar los CAEs permitiría financiar hasta la mitad de una rehabilitación sin aumentar el gasto público», añade. Consulta pública de Transición EcológicaTanto promotores como otros agentes del sector residencial presionan ahora al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para que mejore la fórmula de cálculo de los CAEs para vivienda. La oportunidad se ha abierto con la consulta pública que el departamento de Sara Aagesen ha abierto para la modificación del Real Decreto 36/2023, de 24 de enero, que es el que establece el sistema de certificados de ahorro energético. Desde APCEspaña aseguran que ya han exigido en dicha iniciativa que se mejore el valor económico para los CAEs en vivienda, que se elimine burocracia y que además se puedan compatibilizar estos certificados con otras ayudas para poder obtener una financiación más elevada para realizar las actuaciones.Otras fuentes del sector también destacan que la mejora de los CAEs para vivienda podrían generar un impacto de 750 millones de euros anuales en obras de rehabilitación. Pero sin este incentivo y ante el final de los fondos europeos de recuperación, las inversiones podrían caer de forma repentina desde los alrededor de 500 millones de euros anuales que se invierten ahora al orden de 250.Se trata de una caída que también podría poner el riesgo el cumplimiento de España respecto a la directiva europea de Eficiencia Energética de Edificios que entrará en vigor en 2030 y que exige reducir el consumo energético del parque de viviendas residenciales en un 16% para ese año con respecto a 2022 . En España, actualmente los trabajos de rehabilitación solo alcanzan anualmente al 0,1% del total de viviendas frente al 2% de Francia o el 1,5% de Alemania. El sector residencial quiere que los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) se conviertan en el reclamo definitivo para que propietarios y comunidades de vecinos puedan financiar las obras de rehabilitación energética en edificios y viviendas, una vez finalicen los fondos europeos Next Generation en los próximos meses. Según los cálculos del sector, los CAEs podrían costear hasta la mitad de las obras , sin necesidad de financiación pública, pero para lograrlo sería necesario multiplicar el valor de estos certificados y acercarlo al que generan las industrias, con retornos mucho más atractivos. Los Certificados de Ahorro Energético son un instrumento con el que particulares y empresas pueden monetizar actuaciones de eficiencia energética, generando ahorros de energía que luego pueden vender a las empresas eléctricas, es decir a Iberdrola , Endesa o Naturgy . En el caso del sector residencial, esto se traduce en que propietarios y comunidades de vecinos pueden realizar obras para mejorar el aislamiento térmico de fachadas, realizar mejoras lumínicas o cambiar a un sistema de climatización más eficiente y luego financiar esos trabajos vendiendo el ahorro energético generado.Noticia relacionada general No No La compraventa de viviendas se disparó en 2025 con más de 714.000, máximo desde 2007 Daniel CaballeroEl problema es que en el caso de las actuaciones en vivienda los CAEs están actualmente muy mal remunerados y solo producen retornos de un máximo del 10% de las inversiones, lo que no resulta incentivador para los potenciales beneficiarios. «Si su valor se equiparara al de otros sectores, podrían cubrir entre el 40% y el 50% del coste. Eso cambia completamente la decisión de una comunidad de vecinos. Estamos hablando de movilizar miles de millones de inversión privada sin incrementar el presupuesto público», comenta a este periódico Alfredo Díaz-Araque, director gerente de APCEspaña, la patronal de las empresas promotoras.Para Díaz-Araque se trata de un reto «estructural» y que durará décadas. Si bien los fondos Next Generation han servido como impulso inicial, el próximo 31 de agosto verán su final y no quedarán otros incentivos para realizar unos trabajos que también exigen desde Europa. Por eso el representante de los promotores avisa de que ante la falta de unos CAEs competitivos, el riesgo está en que cuando acaben las ayudas europeas, «el ritmo de rehabilitación vuelva a caer». «Reforzar los CAEs permitiría financiar hasta la mitad de una rehabilitación sin aumentar el gasto público», añade. Consulta pública de Transición EcológicaTanto promotores como otros agentes del sector residencial presionan ahora al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para que mejore la fórmula de cálculo de los CAEs para vivienda. La oportunidad se ha abierto con la consulta pública que el departamento de Sara Aagesen ha abierto para la modificación del Real Decreto 36/2023, de 24 de enero, que es el que establece el sistema de certificados de ahorro energético. Desde APCEspaña aseguran que ya han exigido en dicha iniciativa que se mejore el valor económico para los CAEs en vivienda, que se elimine burocracia y que además se puedan compatibilizar estos certificados con otras ayudas para poder obtener una financiación más elevada para realizar las actuaciones.Otras fuentes del sector también destacan que la mejora de los CAEs para vivienda podrían generar un impacto de 750 millones de euros anuales en obras de rehabilitación. Pero sin este incentivo y ante el final de los fondos europeos de recuperación, las inversiones podrían caer de forma repentina desde los alrededor de 500 millones de euros anuales que se invierten ahora al orden de 250.Se trata de una caída que también podría poner el riesgo el cumplimiento de España respecto a la directiva europea de Eficiencia Energética de Edificios que entrará en vigor en 2030 y que exige reducir el consumo energético del parque de viviendas residenciales en un 16% para ese año con respecto a 2022 . En España, actualmente los trabajos de rehabilitación solo alcanzan anualmente al 0,1% del total de viviendas frente al 2% de Francia o el 1,5% de Alemania.
El sector residencial quiere que los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) se conviertan en el reclamo definitivo para que propietarios y comunidades de vecinos puedan financiar las obras de rehabilitación energética en edificios y viviendas, una vez finalicen los fondos europeos Next Generation en … los próximos meses. Según los cálculos del sector, los CAEs podrían costear hasta la mitad de las obras, sin necesidad de financiación pública, pero para lograrlo sería necesario multiplicar el valor de estos certificados y acercarlo al que generan las industrias, con retornos mucho más atractivos.
Los Certificados de Ahorro Energético son un instrumento con el que particulares y empresas pueden monetizar actuaciones de eficiencia energética, generando ahorros de energía que luego pueden vender a las empresas eléctricas, es decir a Iberdrola, Endesa o Naturgy. En el caso del sector residencial, esto se traduce en que propietarios y comunidades de vecinos pueden realizar obras para mejorar el aislamiento térmico de fachadas, realizar mejoras lumínicas o cambiar a un sistema de climatización más eficiente y luego financiar esos trabajos vendiendo el ahorro energético generado.
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El problema es que en el caso de las actuaciones en vivienda los CAEs están actualmente muy mal remunerados y solo producen retornos de un máximo del 10% de las inversiones, lo que no resulta incentivador para los potenciales beneficiarios. «Si su valor se equiparara al de otros sectores, podrían cubrir entre el 40% y el 50% del coste. Eso cambia completamente la decisión de una comunidad de vecinos. Estamos hablando de movilizar miles de millones de inversión privada sin incrementar el presupuesto público», comenta a este periódico Alfredo Díaz-Araque, director gerente de APCEspaña, la patronal de las empresas promotoras.
Para Díaz-Araque se trata de un reto «estructural» y que durará décadas. Si bien los fondos Next Generation han servido como impulso inicial, el próximo 31 de agosto verán su final y no quedarán otros incentivos para realizar unos trabajos que también exigen desde Europa. Por eso el representante de los promotores avisa de que ante la falta de unos CAEs competitivos, el riesgo está en que cuando acaben las ayudas europeas, «el ritmo de rehabilitación vuelva a caer». «Reforzar los CAEs permitiría financiar hasta la mitad de una rehabilitación sin aumentar el gasto público», añade.
Consulta pública de Transición Ecológica
Tanto promotores como otros agentes del sector residencial presionan ahora al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para que mejore la fórmula de cálculo de los CAEs para vivienda. La oportunidad se ha abierto con la consulta pública que el departamento de Sara Aagesen ha abierto para la modificación del Real Decreto 36/2023, de 24 de enero, que es el que establece el sistema de certificados de ahorro energético. Desde APCEspaña aseguran que ya han exigido en dicha iniciativa que se mejore el valor económico para los CAEs en vivienda, que se elimine burocracia y que además se puedan compatibilizar estos certificados con otras ayudas para poder obtener una financiación más elevada para realizar las actuaciones.
Otras fuentes del sector también destacan que la mejora de los CAEs para vivienda podrían generar un impacto de 750 millones de euros anuales en obras de rehabilitación. Pero sin este incentivo y ante el final de los fondos europeos de recuperación, las inversiones podrían caer de forma repentina desde los alrededor de 500 millones de euros anuales que se invierten ahora al orden de 250.
Se trata de una caída que también podría poner el riesgo el cumplimiento de España respecto a la directiva europea de Eficiencia Energética de Edificios que entrará en vigor en 2030 y que exige reducir el consumo energético del parque de viviendas residenciales en un 16% para ese año con respecto a 2022 . En España, actualmente los trabajos de rehabilitación solo alcanzan anualmente al 0,1% del total de viviendas frente al 2% de Francia o el 1,5% de Alemania.
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