Mediapro dejará de llamarse Mediapro a partir del próximo 1 de enero. El gigante audiovisual con sede en Barcelona adoptará la denominación de Imagina, en un movimiento que trasciende el mero cambio de nombre y que pretende simbolizar el comienzo de una nueva etapa para un grupo que, como reconocen sus actuales gestores, viene de una etapa en la que se ha generado demasiado ruido. El grupo audiovisual busca dejar atrás los problemas y dudas financieras, la dispersión de sus negocios y las controversias que lo ha acompañado durante los últimos años para presentarse como una empresa más estable y ya plenamente orientada al crecimiento.«Esto va de crecer. No hemos venido a cerrar sino a crecer», han explicado en un encuentro con medios la nueva dirección que desde enero pilota la compañía, encabezada por Sergio Oslé, presidente ejecutivo, y Carlos Núñez, consejero delegado, que esta tarde han trasladado a la plantilla lo que pretende ser un punto y aparte para la firma. «Ha habido mucho ruido interesado: por parte de la competencia o de quien de manera muy equivocada pensaba que podía comprar Mediapro barata», ha asegurado Oslé, que ha bromeado con la pretensión de que la nueva Imagina comience a ser »una empresa aburrida«. El giro coincide con la desvinculación definitiva de los fundadores que marcaron la historia de Mediapro. Jaume Roures había abandonado la gestión en 2023 y Tatxo Benet dejó la presidencia en diciembre de 2025. Hace pocas semanas, este último vendió también el 5% que todavía conservaba. Se cerraba así la etapa fundacional y la compañía quedaba plenamente en manos del fondo chino Orient Hontai, que la controla a través de Southwind Media.Desde la nueva cúpula se reconoce que Mediapro alcanzó su límite financiero y operativo, lastrada por una estructura construida mediante la agregación de negocios que funcionaban de manera demasiado aislada y con un exceso de estructura que no se correspondía con la actividad real. La pérdida en abril de 2025 del contrato para la producción audiovisual de la Liga para los siguientes cinco años -un golpe más reputacional que decisivo en lo financiero, asegura la cúpula- simbolizó la etapa más crítica de Mediapro.El objetivo durante 2026 ha sido estabilizar el grupo, reconstruir las relaciones con clientes estratégicos, eliminar costes considerados superfluos y simplificar la estructura. Ese ajuste incluyó un expediente de regulación de empleo que afectó a unos 180 trabajadores. Actualmente, la plantilla ronda los 5.000 empleados. No están previstos más ajustes drásticos.El grupo prevé mantener este año una facturación cercana a los 1.000 millones de euros y elevar entre un 50% y un 60% el resultado bruto de explotación respecto a 2025. A la vez, habiendo recuperado flujo de caja positivo, «en este ejercicio la compañía ya habrá recuperado la senda del crecimiento». La deuda asciende a unos 525 millones de euros, con vencimiento en agosto de 2029, aunque el nivel de Ebitda y las perspectivas para los próximos ejercicios llevan a sus gestores a mostrarse cómodos con este volumen. Los responsables de la compañía recalcan que durante el periodo de estabilización no han necesitado solicitar financiación adicional a los accionistas.La hoja de ruta para el periodo 2027-2029 pasa por consolidar los negocios maduros -con peso principal para la producción audiovisual- y destinar a inversiones el efectivo generado por la propia actividad. Una vez atendidos la deuda y los gastos recurrentes, Imagina calcula que podría disponer de unos 100 millones de euros de flujo libre de caja durante esos tres años. Los recursos se dirigirán al crecimiento orgánico, las adquisiciones y las alianzas.La actividad se articula alrededor de cuatro grandes áreas. La primera es la gestión de derechos audiovisuales, con presencia en 180 países y relaciones con unos 80 operadores. La segunda son los contenidos: el grupo se presenta como la mayor productora de España y una de las cinco mayores de Europa, con alrededor de 120 proyectos anuales para medio centenar de clientes. Su catálogo acumula unos 750 premios, incluidos dos Oscar.La tercera área, que representa aproximadamente la mitad del negocio, es la producción audiovisual. Mediapro produce, por ejemplo, la Champions para Movistar Plus+ y participa cada año en cerca de un millar de acontecimientos. La compañía asegura que, en la producción de grandes eventos, compite con apenas tres operadores a escala mundial. La cuarta división es Brand & Experiences, responsable de eventos en directo y de proyectos como los museos del Barça y del Athletic Club y de Rafa Nadal, un canal que se quiere potenciar y que simboliza la apertura de Espai Imagina, para mostrar experiencias inmersivas y que se estrena con la producción ‘Codi Gaudí’.La nueva Imagina funcionará como denominación corporativa, pero no como marca comercial única. La intención es potenciar enseñas especializadas como Globomedia, 100 Balas, Cimarrón o la estadounidense StopWatch. Todas compartirán un mismo hilo conductor: la creación de experiencias.Desde ese concepto, la empresa quiere llevar sus capacidades audiovisuales a nuevos mercados, desde los deportes emergentes a los eventos musicales. También apostará por la inteligencia artificial, la producción remota, la nube y el aprovechamiento de tecnologías desarrolladas inicialmente para el seguimiento de competiciones deportivas. América, China y el negocio dirigido directamente al consumidor constituyen otros ejes de expansión. Mediapro dejará de llamarse Mediapro a partir del próximo 1 de enero. El gigante audiovisual con sede en Barcelona adoptará la denominación de Imagina, en un movimiento que trasciende el mero cambio de nombre y que pretende simbolizar el comienzo de una nueva etapa para un grupo que, como reconocen sus actuales gestores, viene de una etapa en la que se ha generado demasiado ruido. El grupo audiovisual busca dejar atrás los problemas y dudas financieras, la dispersión de sus negocios y las controversias que lo ha acompañado durante los últimos años para presentarse como una empresa más estable y ya plenamente orientada al crecimiento.«Esto va de crecer. No hemos venido a cerrar sino a crecer», han explicado en un encuentro con medios la nueva dirección que desde enero pilota la compañía, encabezada por Sergio Oslé, presidente ejecutivo, y Carlos Núñez, consejero delegado, que esta tarde han trasladado a la plantilla lo que pretende ser un punto y aparte para la firma. «Ha habido mucho ruido interesado: por parte de la competencia o de quien de manera muy equivocada pensaba que podía comprar Mediapro barata», ha asegurado Oslé, que ha bromeado con la pretensión de que la nueva Imagina comience a ser »una empresa aburrida«. El giro coincide con la desvinculación definitiva de los fundadores que marcaron la historia de Mediapro. Jaume Roures había abandonado la gestión en 2023 y Tatxo Benet dejó la presidencia en diciembre de 2025. Hace pocas semanas, este último vendió también el 5% que todavía conservaba. Se cerraba así la etapa fundacional y la compañía quedaba plenamente en manos del fondo chino Orient Hontai, que la controla a través de Southwind Media.Desde la nueva cúpula se reconoce que Mediapro alcanzó su límite financiero y operativo, lastrada por una estructura construida mediante la agregación de negocios que funcionaban de manera demasiado aislada y con un exceso de estructura que no se correspondía con la actividad real. La pérdida en abril de 2025 del contrato para la producción audiovisual de la Liga para los siguientes cinco años -un golpe más reputacional que decisivo en lo financiero, asegura la cúpula- simbolizó la etapa más crítica de Mediapro.El objetivo durante 2026 ha sido estabilizar el grupo, reconstruir las relaciones con clientes estratégicos, eliminar costes considerados superfluos y simplificar la estructura. Ese ajuste incluyó un expediente de regulación de empleo que afectó a unos 180 trabajadores. Actualmente, la plantilla ronda los 5.000 empleados. No están previstos más ajustes drásticos.El grupo prevé mantener este año una facturación cercana a los 1.000 millones de euros y elevar entre un 50% y un 60% el resultado bruto de explotación respecto a 2025. A la vez, habiendo recuperado flujo de caja positivo, «en este ejercicio la compañía ya habrá recuperado la senda del crecimiento». La deuda asciende a unos 525 millones de euros, con vencimiento en agosto de 2029, aunque el nivel de Ebitda y las perspectivas para los próximos ejercicios llevan a sus gestores a mostrarse cómodos con este volumen. Los responsables de la compañía recalcan que durante el periodo de estabilización no han necesitado solicitar financiación adicional a los accionistas.La hoja de ruta para el periodo 2027-2029 pasa por consolidar los negocios maduros -con peso principal para la producción audiovisual- y destinar a inversiones el efectivo generado por la propia actividad. Una vez atendidos la deuda y los gastos recurrentes, Imagina calcula que podría disponer de unos 100 millones de euros de flujo libre de caja durante esos tres años. Los recursos se dirigirán al crecimiento orgánico, las adquisiciones y las alianzas.La actividad se articula alrededor de cuatro grandes áreas. La primera es la gestión de derechos audiovisuales, con presencia en 180 países y relaciones con unos 80 operadores. La segunda son los contenidos: el grupo se presenta como la mayor productora de España y una de las cinco mayores de Europa, con alrededor de 120 proyectos anuales para medio centenar de clientes. Su catálogo acumula unos 750 premios, incluidos dos Oscar.La tercera área, que representa aproximadamente la mitad del negocio, es la producción audiovisual. Mediapro produce, por ejemplo, la Champions para Movistar Plus+ y participa cada año en cerca de un millar de acontecimientos. La compañía asegura que, en la producción de grandes eventos, compite con apenas tres operadores a escala mundial. La cuarta división es Brand & Experiences, responsable de eventos en directo y de proyectos como los museos del Barça y del Athletic Club y de Rafa Nadal, un canal que se quiere potenciar y que simboliza la apertura de Espai Imagina, para mostrar experiencias inmersivas y que se estrena con la producción ‘Codi Gaudí’.La nueva Imagina funcionará como denominación corporativa, pero no como marca comercial única. La intención es potenciar enseñas especializadas como Globomedia, 100 Balas, Cimarrón o la estadounidense StopWatch. Todas compartirán un mismo hilo conductor: la creación de experiencias.Desde ese concepto, la empresa quiere llevar sus capacidades audiovisuales a nuevos mercados, desde los deportes emergentes a los eventos musicales. También apostará por la inteligencia artificial, la producción remota, la nube y el aprovechamiento de tecnologías desarrolladas inicialmente para el seguimiento de competiciones deportivas. América, China y el negocio dirigido directamente al consumidor constituyen otros ejes de expansión.
Mediapro dejará de llamarse Mediapro a partir del próximo 1 de enero. El gigante audiovisual con sede en Barcelona adoptará la denominación de Imagina, en un movimiento que trasciende el mero cambio de nombre y que pretende simbolizar el comienzo de una nueva etapa para … un grupo que, como reconocen sus actuales gestores, viene de una etapa en la que se ha generado demasiado ruido. El grupo audiovisual busca dejar atrás los problemas y dudas financieras, la dispersión de sus negocios y las controversias que lo ha acompañado durante los últimos años para presentarse como una empresa más estable y ya plenamente orientada al crecimiento.
«Esto va de crecer. No hemos venido a cerrar sino a crecer», han explicado en un encuentro con medios la nueva dirección que desde enero pilota la compañía, encabezada por Sergio Oslé, presidente ejecutivo, y Carlos Núñez, consejero delegado, que esta tarde han trasladado a la plantilla lo que pretende ser un punto y aparte para la firma.
«Ha habido mucho ruido interesado: por parte de la competencia o de quien de manera muy equivocada pensaba que podía comprar Mediapro barata», ha asegurado Oslé, que ha bromeado con la pretensión de que la nueva Imagina comience a ser »una empresa aburrida«. El giro coincide con la desvinculación definitiva de los fundadores que marcaron la historia de Mediapro. Jaume Roures había abandonado la gestión en 2023 y Tatxo Benet dejó la presidencia en diciembre de 2025. Hace pocas semanas, este último vendió también el 5% que todavía conservaba. Se cerraba así la etapa fundacional y la compañía quedaba plenamente en manos del fondo chino Orient Hontai, que la controla a través de Southwind Media.
Desde la nueva cúpula se reconoce que Mediapro alcanzó su límite financiero y operativo, lastrada por una estructura construida mediante la agregación de negocios que funcionaban de manera demasiado aislada y con un exceso de estructura que no se correspondía con la actividad real. La pérdida en abril de 2025 del contrato para la producción audiovisual de la Liga para los siguientes cinco años -un golpe más reputacional que decisivo en lo financiero, asegura la cúpula- simbolizó la etapa más crítica de Mediapro.
El objetivo durante 2026 ha sido estabilizar el grupo, reconstruir las relaciones con clientes estratégicos, eliminar costes considerados superfluos y simplificar la estructura. Ese ajuste incluyó un expediente de regulación de empleo que afectó a unos 180 trabajadores. Actualmente, la plantilla ronda los 5.000 empleados. No están previstos más ajustes drásticos.
El grupo prevé mantener este año una facturación cercana a los 1.000 millones de euros y elevar entre un 50% y un 60% el resultado bruto de explotación respecto a 2025. A la vez, habiendo recuperado flujo de caja positivo, «en este ejercicio la compañía ya habrá recuperado la senda del crecimiento». La deuda asciende a unos 525 millones de euros, con vencimiento en agosto de 2029, aunque el nivel de Ebitda y las perspectivas para los próximos ejercicios llevan a sus gestores a mostrarse cómodos con este volumen. Los responsables de la compañía recalcan que durante el periodo de estabilización no han necesitado solicitar financiación adicional a los accionistas.
La hoja de ruta para el periodo 2027-2029 pasa por consolidar los negocios maduros -con peso principal para la producción audiovisual- y destinar a inversiones el efectivo generado por la propia actividad. Una vez atendidos la deuda y los gastos recurrentes, Imagina calcula que podría disponer de unos 100 millones de euros de flujo libre de caja durante esos tres años. Los recursos se dirigirán al crecimiento orgánico, las adquisiciones y las alianzas.
La actividad se articula alrededor de cuatro grandes áreas. La primera es la gestión de derechos audiovisuales, con presencia en 180 países y relaciones con unos 80 operadores. La segunda son los contenidos: el grupo se presenta como la mayor productora de España y una de las cinco mayores de Europa, con alrededor de 120 proyectos anuales para medio centenar de clientes. Su catálogo acumula unos 750 premios, incluidos dos Oscar.
La tercera área, que representa aproximadamente la mitad del negocio, es la producción audiovisual. Mediapro produce, por ejemplo, la Champions para Movistar Plus+ y participa cada año en cerca de un millar de acontecimientos. La compañía asegura que, en la producción de grandes eventos, compite con apenas tres operadores a escala mundial. La cuarta división es Brand & Experiences, responsable de eventos en directo y de proyectos como los museos del Barça y del Athletic Club y de Rafa Nadal, un canal que se quiere potenciar y que simboliza la apertura de Espai Imagina, para mostrar experiencias inmersivas y que se estrena con la producción ‘Codi Gaudí’.
La nueva Imagina funcionará como denominación corporativa, pero no como marca comercial única. La intención es potenciar enseñas especializadas como Globomedia, 100 Balas, Cimarrón o la estadounidense StopWatch. Todas compartirán un mismo hilo conductor: la creación de experiencias.
Desde ese concepto, la empresa quiere llevar sus capacidades audiovisuales a nuevos mercados, desde los deportes emergentes a los eventos musicales. También apostará por la inteligencia artificial, la producción remota, la nube y el aprovechamiento de tecnologías desarrolladas inicialmente para el seguimiento de competiciones deportivas. América, China y el negocio dirigido directamente al consumidor constituyen otros ejes de expansión.
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