
En el autobús: alguien pulsa el botón de la parada y deja ver unos hoyuelos en las uñas. En el trabajo: las descamaciones del cuero cabelludo se vierten sobre el teclado. En el gimnasio: el pantalón corto muestra unas placas rojas en las rodillas. Es psoriasis, es la psoriasis que se ve, “esa persona tiene psoriasis”, se dirá. Sí. Pero es solo la manifestación visible de esta enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID). La psoriasis se mete en la cabeza, puede afectar psicológicamente a quien la padece, y llega la falta de autoestima, aparece la ansiedad, incluso la depresión. O se desencadena la artritis psoriásica, una dolencia que ataca las articulaciones, los tendones y la columna, y que sufren entre el 20% y el 30% de los pacientes. Sobrepeso, también, un 30% lo tienen. Y diabetes. Hipertensión. Enfermedades intestinales, oculares.
La inflamación generalizada que provoca puede desembocar en artritis psoriásica, hipertensión, sobrepeso o una dolencia intestinal. El trabajo conjunto de dermatología con otras especialidades y un tratamiento adecuado logran un mejor control
En el autobús: alguien pulsa el botón de la parada y deja ver unos hoyuelos en las uñas. En el trabajo: las descamaciones del cuero cabelludo se vierten sobre el teclado. En el gimnasio: el pantalón corto muestra unas placas rojas en las rodillas. Es psoriasis, es la psoriasis que se ve, “esa persona tiene psoriasis”, se dirá. Sí. Pero es solo la manifestación visible de esta enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID). La psoriasis se mete en la cabeza, puede afectar psicológicamente a quien la padece, y llega la falta de autoestima, aparece la ansiedad, incluso la depresión. O se desencadena la artritis psoriásica, una dolencia que ataca las articulaciones, los tendones y la columna, y que sufren entre el 20% y el 30% de los pacientes. Sobrepeso, también, un 30% lo tienen. Y diabetes. Hipertensión. Enfermedades intestinales, oculares.
Ahora la parte buena. Hay tratamientos para que esta enfermedad crónica duerma, no se sepa más de ella. Se ha avanzado mucho en los últimos 20 años. Al primer síntoma hay que acudir al médico de atención primaria; al dermatólogo, al reumatólogo. A las unidades de psoriasis de los hospitales en las que se trata de manera conjunta. A donde la gravedad de la enfermedad dicte, eso es cosa de los especialistas. Pero los pacientes tienen que informarse, saber lo que les pasa, explicarse bien en consulta, reclamar una atención adecuada, insisten asociaciones referentes como Acción Psoriasis, que lanzan hoy 29 de octubre, Día Mundial de la Psoriasis, la campaña Mira más allá de mi piel. Y se recupera la calidad de vida. Pero hay que estar vigilante. La psoriasis es imprevisible. Un día estás bien y al otro surge un dolor, fatiga, una rojez. O no. Estás bien por largos períodos si la adherencia al tratamiento es buena y acompaña un estilo de vida saludable.
Las ramificaciones de la psoriasis
Un millón de residentes en España padece esta enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID) reconocida por afectar a la piel, pero que tiene grandes implicaciones menos visibles
- Enfermedad psoriásica
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Artritis psoriásica
Entre el 20% y el 30% de los pacientes con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, una enfermedad que afecta a las articulaciones, los tendones y la columna. -
Salud mental
El 26% de los pacientes de psoriasis sufre ansiedad y el 10%, depresión, según la encuesta NEXT Psoriasis, elaborada por Acción Psoriasis. El 52% manifiestan estrés y el 44%, baja autoestima. -
Obesidad
El 30% de los pacientes de enfermedad psoriásica sufren obesidad o sobrepeso. José Antonio Pinto, reumatólogo en el Hospital Universitario de A Coruña, afirma que la obesidad resta eficacia a los tratamientos. -
Enfermedades cardiovasculares
La inflamación sistémica aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Los pacientes sufren más hipertensión, diabetes tipo 2 y colesterol alto. -
Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Entre el 4% y el 8% de los pacientes de artritis psoriásica desarrollan colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, según el estudio EISER, realizado a 500 personas.
Antonio Manfredi (Sevilla, 67 años) es un paciente de lo que algunos especialistas prefieren llamar enfermedad psoriásica, así engloba todas sus implicaciones. Ha pasado por todo y lo cuenta con solvencia. Su carrera como periodista se extendió por cuatro décadas, en RTVE y Canal Sur. “Debuté en la psoriasis muy de niño. A los 21 años empecé con la artritis psoriásica”, relata este aficionado a la escritura de ficción, que en su última etapa en la cadena pública andaluza ejerció de defensor de la audiencia. “Fui un niño con estrés”, afirma. “Tengo miedo anticipado, se traduce en ansiedad a veces y afecta al estómago”, añade. A los 45 años, cuando sus hijos alcanzaron la adolescencia, acudió al psicólogo. “Me sirvió. Pero el gran cambio fue antes, a los 27-28 años. Fui capaz de perdonarme a mí mismo. Me di cuenta de que me iba a morir con esta enfermedad, pero si me cuidaba iba a tener una vida normal”, añade el también vicedecano del Colegio de Periodistas de Andalucía.
La relación entre una descamación y una dolencia intestinal
Manfredi tiene diagnosticado también colon irritable. Otros pacientes de psoriasis desarrollan enfermedades inflamatorias intestinales (EII), algo que añade gravedad. José Antonio Pinto es reumatólogo del Hospital de Coruña, donde pasan consulta a la vez reumatología, dermatología y digestivo. Toman decisiones consensuadas. Se evita citar al paciente en días distintos, apunta Pinto un aspecto que se agradece cuando se trata de enfermedades crónicas. Puede que las lesiones de la piel hayan desaparecido, pero el paciente tiene afectación articular y hay indicios de que desarrolle colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn. Resulta fundamental afinar con el tratamiento.
“El gran cambio se dio a los 27-28 años, cuando fui capaz de perdonarme a mí mismo. Me di cuenta de que me iba a morir con esta enfermedad, pero si me cuidaba iba a tener una vida normal”
“Entre el 4% y el 8% de los pacientes tiene una EII [enfermedad inflamatoria intestinal] con poca sintomatología, pero está ahí”, afirma Pinto para referirse a que algunos fármacos pueden resultar muy eficaces para la piel y las articulaciones, pero no para el intestino. Se corrige, hay margen. Hay muchas variantes. Ahí entra la destreza de los médicos. “El abanico de medicamentos va creciendo”, apunta el reumatólogo.
Pinto afirma que no existe ningún marcador que de forma fehaciente confirme que el paciente va a desarrollar artritis psoriásica. Pero sí hay localizaciones específicas de las lesiones que dan pistas para que los médicos (y el propio paciente) permanezcan alerta. Las uñas, el cuero cabelludo, el ombligo, las nalgas. Que la psoriasis esté muy extendida por la piel, hasta en un 10% del cuerpo.
Cuatro indicadores que pueden anticipar la aparición de artritis psoriásica en pacientes con psoriasis
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Una psoriasis muy extendida, que afecte al 10% de la piel.
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Una psoriasis ungueal (en las uñas) puede provocar la inflamación de la entesis, donde los tendones de los dedos se insertan en el hueso, y que acabe apareciendo la artritis psoriásica
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Que existan antecedentes en la familia. La psoriasis no es hereditaria, pero existe una predisposición genética a padecerla. Un tercio de los afectados tiene familiares directos que la han sufrido
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Si el paciente sufre obesidad, una enfermedad que implica una inflamación mantenida en el tiempo.
Manfredi, que impartió clase de Código y Valores de la Profesión Periodística en la Universidad de Sevilla durante 13 años, tiene un 43% de minusvalía debido a las lesiones articulares producidas por la artritis psoriásica. Eran otros tiempos. Los tratamientos no habían evolucionado tanto, y se producían secuelas de por vida. “Tengo los pies deformados, en garra. Necesito un calzado especial y dos o tres números más. He perdido movilidad en las manos, el puño no puedo cerrarlo”, explica. También tiene afectación ocular, una comorbilidad más.
En esa colaboración entre especialidades, si se detectan indicios de artritis psoriásica y se actúa, el desarrollo de lesiones irreversibles es menos probable. La clave está en lo comentado en este proyecto desde el principio: el diagnóstico precoz. O resumido de forma más técnica: cuanto antes puedan acceder a un tratamiento, antes se modifica el curso de la enfermedad. Es un llamamiento a los jóvenes, para que acudan al médico en cuanto surge la primera manifestación.
“Entre el 4% y el 8% de los pacientes de psoriasis tiene una EII [enfermedad inflamatoria intestinal] con poca sintomatología, pero que ahí está”
Manfredi destaca su constancia en el gimnasio. Asiste a clases de entrenamiento de fuerza. “Los médicos me lo han dicho, el mejor antiinflamatorio es el ejercicio físico”. La playa también le viene fenomenal. “Un paseo en primavera o en otoño es muy reconstituyente”, afirma quien vive en Sanlúcar La Mayor (Sevilla), en la autovía en dirección a Huelva.
El dermatólogo pregunta por la esfera sexual
Ricardo Ruiz es jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada. “Derma es una pieza clave. No trata todo, pero está obligado a descartar y coordinar todas las manifestaciones que tiene la enfermedad psoriásica”. Son tantas las afectaciones, recuerda el médico, que es imposible abordar todo en una sola consulta. Un día se le pregunta por el ámbito sexual: “a veces los pacientes que sufren psoriasis genital son refractarios a contarlo, cuando tiene repercusiones psicosociológicas grandes”. En otras consultas se trata la esfera psicológica. También se fijan en las repercusiones cardiovasculares o en la afectación del hígado. “Despistamos comorbilidades”, dice para referirse a pruebas en las que detectar enfermedades secundarias de forma precoz.
Comorbilidades más frecuentes asociadas a la psoriasis
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Artritis psoriásica
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Sobrepeso
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Ansiedad
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Hipertensión
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Depresión
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Enfermedad inflamatoria intestinal
4% – 8%
El 30% de los pacientes sufren obesidad o sobrepeso, recuerda Ruiz. Enfermería se ocupa de que los pacientes adopten hábitos de vida saludables, los educan en la administración de los fármacos. Les realizan encuestas para conocer cómo afecta la enfermedad en todos los dominios. “Los tratamientos ni ponen ni quitan kilos”, dice Ruiz. “Pero si el paciente se ve mejor, sus hábitos de vida se regularizan y se autoestimulan para perder peso”.
“Dermatología es una pieza clave. No trata todo, pero está obligado a descartar y coordinar todas las manifestaciones que tiene la enfermedad psoriásica”
A sus 67 años, Manfredi hace balance de su vida: “He superado todos los traumas. Aquí estoy, soy producto de todo lo que me ha pasado. El acompañamiento familiar es muy importante. Mi mujer ha sido un sustento desde siempre”, asegura. Y desde siempre no es una forma de hablar. En su primera cita (ya padecía artritis psoriásica), ella lo acompañó al hospital a que le sacaran líquido de la rodilla. “La tenía como un balón”, recuerda. Había ido por la mañana a urgencias y tenía que regresar por la tarde. Él no canceló el encuentro. Ella no dudó en ir con él. Hasta hoy.
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