Las fuerzas armadas ucranias han bombardeado por segundo día consecutivo un centro de datos del gigante tecnológico ruso Yandex. Estos ataques, los primeros de Kiev dirigidos contra el sector informático ruso, se unen a sus campañas de castigo contra el sector petrolero y los almacenes de las grandes compañías logísticas de su rival, Wildberries y Ozon, este año.
Zelenski recalca que sus nuevos ataques son la respuesta de Kiev a los bombardeos de Moscú contra sus centros de datos
Las fuerzas armadas ucranias han bombardeado por segundo día consecutivo un centro de datos del gigante tecnológico ruso Yandex. Estos ataques, los primeros de Kiev dirigidos contra el sector informático ruso, se unen a sus campañas de castigo contra el sector petrolero y los almacenes de las grandes compañías logísticas de su rival, Wildberries y Ozon, este año.
Moscú había bombardeado antes los centros de datos ucranios. El Ministerio de Defensa ruso atacó las instalaciones de Datagroup en Kiev en septiembre porque, según su versión, “procesaban y transmitían datos de inteligencia para las fuerzas armadas ucranias”.
El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, prometió responder y la contestación llegó esta semana. Sus drones golpearon en la noche del jueves al viernes el centro de datos de Grabtsevo, en la región de Kaluga, a unos 160 kilómetros al sur de Moscú. Este es el parque más grande de la compañía con una superficie de 130.000 metros cuadrados. Un día antes, Kiev hacía arder las instalaciones que albergan otras dos de las tres grandes supercomputadoras que posee la multinacional en Sasovo, en la provincia de Riazán, también próxima a la capital. Allí entrena su propia inteligencia artificial, YandexGPT.
“Varios módulos del centro de datos han quedado completamente inutilizados. Algunos servicios podrían sufrir interrupciones. Se está evaluando el alcance total de los daños”, ha señalado Yandex este viernes a través de un comunicado.
La destrucción de estos servidores ha provocado interrupciones en los servicios de varios bancos, compañías de transporte, incluido el ferrocarril ruso, y los pagos en varias redes de supermercados. Yandex reconoce que “es muy difícil estimar un plazo para la restauración de los equipos”.
El primer bombardeo se saldó sin víctimas, aunque se desató un inmenso incendio en los edificios de la multinacional en Riazán. El segundo ataque dejó al menos nueve heridos en Kaluga, aunque el gobernador de la región, Vladislav Shapsha, no especificó si las víctimas se encontraban en las instalaciones de Yandex o bajo otro bombardeo.
“Nosotros también podemos hacerlo. Siempre respondemos de esta manera”, afirmó Zelenski tras acometer su primer ataque contra Yandex. “Todos saben que ellos han golpeado nuestros centros y siguen haciéndolo, y nosotros respondemos”, agregó.
El centro de datos de Kaluga es el más grande de la empresa. La compañía inició su construcción en 2022, al inicio de la invasión de Ucrania, proyectando una capacidad de 63 megavatios (MW), una cifra similar a la de los centros a hiperescala que emplean Microsoft, Meta y Google, y casi tres veces mayor que las instalaciones que ya tenía Yandex. Este aloja tanto los servicios internos de la firma como su plataforma en la nube para sus clientes, Yandex Cloud.
El diario independiente ruso Viortska ha destacado que Yandex ocultó sus centros de datos en las imágenes satelitales que ofrece en sus mapas. Las instalaciones aparecían borrosas y sus direcciones habían sido borradas, aunque no se precisa cuándo tomó esta medida la empresa.
Yandex, llamada “el Google ruso”, ofrece todo tipo de servicios, desde un motor de búsqueda y almacenamiento en la nube, a entregas a domicilio de comida y taxis. Fundada en 1997 por el emprendedor Arkadi Volozh, su dueño se vio obligado a vender sus activos a precio de saldo en 2024 a los círculos próximos al Kremlin. “La invasión rusa de Ucrania es una barbaridad y estoy categóricamente en contra de ella”, había denunciado el empresario, hoy en el exilio, en 2022.
La compañía tiene cinco centros de datos en total, según publica The Moscow Times. Uno de ellos se encuentra en Finlandia y fue desconectado del suministro eléctrico debido a las sanciones. El resto están desplegados en zonas próximas a Moscú, dentro del radio de los misiles y drones ucranios.
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