El Ministerio de Defensa de Turquía ha informado este lunes de que sistemas de defensa antiaérea de la OTAN han “neutralizado” en su espacio aéreo un misil balístico “lanzado desde Irán”. Es la segunda vez en una semana que los sistemas de los Aliados intervienen para proteger el espacio aéreo turco. Restos del misil cayeron en un terreno cercano a unas obras de construcción en la provincia de Gaziantep, según mostró la cadena Halk TV, si bien las autoridades turcas aseguran que “no hubo muertos ni heridos”. Una nueva oleada de ataques de Irán ha vuelto a sacudir este lunes, noveno día de conflicto, el Golfo y ha disparado el precio del petróleo. Un ataque iraní con drones ha provocado heridas a 32 personas y ha causado un incendio en la mayor refinería de petróleo de Baréin. El ataque, junto a otros en otros puntos de Oriente Próximo, como en Qatar o Arabia Saudí, contribuye a que se estén disparando los precios del petróleo y el gas natural. Mientras, el ejército israelí ha lanzado nuevas oleadas de ataques “a gran escala” contra Irán y Beirut. En Israel, el impacto de un misil iraní ha causado un muerto y dos heridos graves, elevando a 11 el número de víctimas mortales en el país por los proyectiles lanzados desde Irán, además de dos soldados en su invasión de Líbano, por una emboscada de Hezbolá.
Una oleada de ataques de Irán sacude el Golfo y dispara el precio del petróleo | Un bombardeo iraní con drones causa 32 heridos y un incendio en la mayor refinería de petróleo de Baréin | Un muerto y dos heridos en el centro de Israel por el impacto de un misil iraní
Meloni sigue haciendo equilibrios sobre el ataque a Irán: “No lo condeno ni lo comparto”
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, está entre los líderes europeos que más están sufriendo en su política interna la crisis de Irán, por haber presumido siempre de ser la mejor amiga de Donald Trump, y esto le obliga a equilibrios cada vez más complicados. La noche del domingo definió en una entrevista televisiva su indefinida postura sobre el ataque: “No lo condeno ni lo comparto porque no tengo los elementos necesarios, como no los tiene casi nadie en Europa, es más, nadie, para adoptar una posición que sea categórica. Al margen de Sánchez, nadie ha condenado la iniciativa, así como nadie está participando en el conflicto”. Ha sido duramente criticada por la oposición, para quien parece “una que pasa por allí” y no tiene ninguna opinión.
La líder ultraderechista tampoco se ha mojado sobre si la ofensiva de EE UU e Israel ha violado el derecho internacional, tal como ha admitido su ministro de Defensa, Guido Crosetto. Meloni lo ha apoyado, pero ha hablado de ello de forma genérica, sin decir quién sería el responsable: “Creo que tenemos que afrontar un cuadro en el que objetivamente han saltado las reglas del derecho internacional”. Es más, ha atribuido la responsabilidad a Rusia, por su invasión de Ucrania en 2022, una ruptura de las reglas que habría desencadenado otras.
Meloni está viviendo los momentos de mayor dificultad desde que llegó al Gobierno en octubre de 2022. Su amistad con Trump se ha vuelto muy incómoda con el ataque a Irán, pues la guerra es muy impopular en Italia y no se percibe qué ventaja está sacando el país de esa relación privilegiada. Además, hay más de 100.000 italianos en Oriente Próximo afectados por los ataques, y se avecina una fuerte subida de la luz y del gas, ya entre las facturas más altas de Europa, y de la inflación, que incidirá en una economía muy estancada. Por otro lado, la guerra puede salpicar a Italia en cualquier momento: es un italiano quien dirige la UNIFIL, los cascos azules de la ONU en Líbano, ahora mismo en medio del fuego cruzado de Hezbolá e Israel, y con 1.200 soldados italianos. Además, hay otros 321 en una base en Kuwait.
Pero lo peor es que Meloni tiene un importante referéndum a la vista, los próximos 22 y 23 de marzo, que ha vendido como una de las grandes reformas de su Gobierno, y en realidad de las pocas que ha planteado. Se trata de un cambio de la organización de la magistratura, con claros tintes de guerra política, que además ya se está convirtiendo en un voto con o contra el Gobierno, al margen del tema en cuestión. La guerra ha llegado en el peor momento para Meloni, que teme afrontar una derrota en las urnas a un año de las próximas elecciones generales, cuando hasta ahora los sondeos eran para ella una balsa de aceite donde apenas ha sufrido desgaste. Además, sus dos socios de Gobierno, Forza Italia y La Liga, están mucho más claramente de esta guerra que ella y no comparten del todo su línea. Meloni tiene que darse prisa en dar explicaciones convincentes y comparecerá en el Parlamento este miércoles. La ha adelantado una semana, porque en principio no pensaba hacerlo hasta el día 18, pero se ha dado cuenta de que quizá era esconderse demasiado.
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