El Real Valladolid regresaba de jugar en Ceuta este domingo por la noche en autobús cuando varios miembros del equipo de fútbol oyeron gritos y golpes procedentes de los bajos del vehículo. Los miembros de la expedición pidieron que se hiciera el silencio y entonces percibieron mayor intensidad en esos sonidos. El bus se detuvo en un área de servicio “aproximadamente en la frontera entre Cádiz y Sevilla” una hora y media después de dejar el puerto de Algeciras, cuenta un testigo de los hechos. Del “eje de las ruedas de atrás del bus” descendió un joven marroquí, agotado tras tantos kilómetros aferrado a los bajos del vehículo, añade esta fuente. El chico, de 17 años y de origen marroquí, indicó que quería ser trasladado “al centro de menores de Algeciras (Cádiz)”. Fuentes que vivieron lo ocurrido hablan de “pelos de punta” solo al recordar el suceso.
El joven, de 17 años, estuvo agarrado al eje de las ruedas del vehículo y quería llegar al centro de menores de Algeciras
El Real Valladolid regresaba de jugar en Ceuta este domingo por la noche en autobús cuando varios miembros del equipo de fútbol oyeron gritos y golpes procedentes de los bajos del vehículo. Los miembros de la expedición pidieron que se hiciera el silencio y entonces percibieron mayor intensidad en esos sonidos. El bus se detuvo en un área de servicio “aproximadamente en la frontera entre Cádiz y Sevilla” una hora y media después de dejar el puerto de Algeciras, cuenta un testigo de los hechos. Del “eje de las ruedas de atrás del bus” descendió un joven marroquí, agotado tras tantos kilómetros aferrado a los bajos del vehículo, añade esta fuente. El chico, de 17 años y de origen marroquí, indicó que quería ser trasladado “al centro de menores de Algeciras (Cádiz)”. Fuentes que vivieron lo ocurrido hablan de “pelos de punta” solo al recordar el suceso.
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