Una nueva testigo ha confirmado este miércoles ante la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la dana que el Es-Alert, la alerta masiva enviada por la Generalitat a los móviles para reportar a la población de la magnitud de la riada, se coló en los terminales cuando la situación era ya irreversible. “Cuando recibimos el aviso, el agua llegaba a los tres metros de altura”, ha detallado ante la instructora Nuria Ruiz Tobarra una operadora de cámara de la televisión pública valenciana À Punt, según indican a EL PAÍS fuentes presentes en su declaración.
Una operadora de cámara de la televisión pública afirma ante la instructora que recibió la notificación en su teléfono cuando la tragedia era ya irreversible
LA INVESTIGACIÓN DE LA DANA
Una operadora de cámara de la televisión pública afirma ante la instructora que recibió la notificación en su teléfono cuando la tragedia era ya irreversible


Una nueva testigo ha confirmado este miércoles ante la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la dana que el Es-Alert, la alerta masiva enviada por la Generalitat a los móviles para reportar a la población de la magnitud de la riada, se coló en los terminales cuando la situación era ya irreversible. “Cuando recibimos el aviso, el agua llegaba a los tres metros de altura”, ha detallado ante la instructora Nuria Ruiz Tobarra una operadora de cámara de la televisión pública valenciana À Punt, según indican a EL PAÍS fuentes presentes en su declaración.
La profesional se desplazó el 29 de octubre de 2024 a Catarroja (30.612 habitantes), epicentro de la riada y donde se registraron 25 muertes, para cubrir la noticia. Entró en el municipio a las 18.30, cuando se desbordó el barranco del Poyo. “Cuando llegamos, subimos a un balcón de un segundo piso a grabar y no pudimos salir hasta las 6.30 de la mañana del día siguiente”, ha relatado. En mitad del desconcierto, entre gritos, oscuridad y lodazal, la profesional trató de salir por el portal del domicilio. La presión del agua y el amasijo de coches que actuaban como tapón lo impidieron. “Perdimos el coche […] Sabíamos que la gente estaba atrapada en la carretera”, ha contado. Al día siguiente, en plena devastación, la operadora de cámara y el periodista que le acompañaba pararon un coche. El vehículo les llevó a Valencia.
La testigo ha explicado que desde días antes de la dana llevaban en su coche “el equipo de lluvias”. Una idea, la de la previsión, que contrasta con la tesis defendida durante más de un año por la Generalitat. El Consell ha sostenido que, si no se actuó antes ante la inundación, fue porque organismos como la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) o la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) no le avisaron con antelación del alcance del temporal.
El redactor que acompañaba a la operadora en la cobertura ha comparecido también como testigo ante la magistrada. “A partir de las 16.00 horas [del día de la dana], el compañero de la sección de El Tiempo veía claro que barrancos como el Poyo se iban a desbordar.”, ha dicho. “Los jefes de la televisión estaban muy asustados. Esas cantidades de lluvia no las habían visto nunca”, ha añadido sin descender al detalle.
El envío tardío del Es-Alert es la piedra angular de la investigación que desarrolla desde hace 19 meses la jueza Nuria Ruiz Tobarra. La instructora sostiene que, si la notificación se hubiera remitido antes, el número de muertos habría sido menor. La magistrada también considera que el mensaje fue erróneo porque no instaba a la población a subir a las plantas altas de los edificios. Y el 70% de las víctimas perdió la vida en garajes y plantas bajas. El Es-Alert se coló en los móviles a las 20.11, cuando la mayoría de los desaparecidos ya había muerto, según las pesquisas de esta causa que, desde hace un año y medio, mantiene como investigados a la exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas y a quien fuera su segundo durante la inundación, el exdirector general de Emergencias, Emilio Argüeso.
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