Banco Santander supera la última gran autorización para la compra de Webster Bank, la entidad que adquirió en febrero a cambio de unos 12.000 millones de dólares. El grupo dirigido por Ana Botín acaba de recibir el visto bueno de la Reserva Federal (Fed) a una operación que desde los primeros compases se politizó por las relaciones entre España y Estados Unidos pero en la que finalmente la política no ha tenido incidencia.Esta autorización llega después de la concedida por la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), el organismo regulador bancario de Estados Unidos, el pasado 12 de junio de 2026, y la del Banco Central Europeo, recibida el 21 de julio de este año. Ya con el OK de la Reserva Federal, el Santander espera cerrar la operación el próximo 20 de agosto, tras lo cual Webster se integrará dentro de la filial del banco español en EE.UU.«Santander US y Webster encajan a la perfección. Juntos, con el apoyo de las plataformas globales, la tecnología y la experiencia de Santander, crearemos un banco más sólido y con la escala necesaria para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes y a las comunidades en las que operamos. Esta combinación reforzará nuestra posición en uno de los mercados bancarios más atractivos del mundo y nos sitúa en una posición privilegiada para construir uno de los bancos con mejores resultados entre nuestros competidores en Estados Unidos», ha señalado Ana Botín, presidenta del Santander, en un comunicado.John Ciulla, presidente y consejero delegado de Webster, ha celebrado también la aprobación por parte de la Fed y la integración dentro de Santander: «Nos alegra estar un paso más cerca de completar esta importante adquisición estratégica, que mejorará nuestra escala y completará nuestro modelo de negocio en Estados Unidos. La integración de dos negocios tan complementarios permitirá a Santander ofrecer un mejor servicio a clientes particulares y empresas, y contribuirá al desarrollo de las comunidades locales. Afrontamos con entusiasmo esta nueva etapa para Santander».Tal y como ha informado el banco, la entidad de Ana Botín refuerza así su posición en Estados Unidos, un país en el que el grupo tiene depositadas muchas expectativas y que gusta especialmente a los altos directivos del banco. El Santander tiene claro que EE.UU., pese a las tensiones geopolíticas y la incertidumbre, es una jurisdicción en la que hay que estar. «La operación previsiblemente reforzará el negocio de Santander en Estados Unidos y acelerará el cumplimiento de sus objetivos financieros. Una vez completada la integración, Santander prevé que ese mercado alcance un retorno sobre el capital tangible (ROTE) de alrededor del 18% en 2028. Asimismo, se estima que la operación genere un incremento del beneficio por acción de en torno al 7% u 8%, así como un retorno sobre el capital invertido cercano al 15%, también para 2028», ha añadido la entidad.En este sentido, una vez se complete la operación, la mayor parte de los negocios de Webster pasarán a integrarse en Santander Bank, la entidad bancaria de Santander en Estados Unidos. «Hasta el cierre, Santander y Webster seguirán operando de forma independiente. Los clientes no necesitan hacer nada por el momento: sus cuentas, productos y servicios continuarán funcionando con normalidad. Cualquier cambio futuro se comunicará con antelación suficiente antes de su entrada en vigor», ha informado el banco de origen cántabro.Fundado en 1935, Webster da servicios a particulares, familias y empresas en actividades de banca minorista, banca de empresas y servicios financieros para el sector sanitario. Tal como afirmaba el Santander en febrero, Webster cuenta con una sólida posición en mercados de alto poder adquisitivo y en financiación a empresas de tamaño medio, con una fuente de depósitos estable y atractiva, junto con una red de oficinas complementaria en el noreste de Estados Unidos.Esta adquisición equivalente a aproximadamente el 4% de los activos totales de Santander le permitiría situarse «entre las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de todo el país por activos y entre las cinco mayores por depósitos en los principales estados del noreste de Estados Unidos», según dijeron en el momento del anuncio. Así, tendrían un balance conjunto en el país de aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre de 2025.Tensiones políticasLo cierto es que el Santander nunca ha tenido dudas de que las autorizaciones regulatorias en Estados Unidos iban a llegar. Todo ello pese a las tensiones entre Estados Unidos y España por las relaciones entre ambos gobiernos, cada vez más deterioradas principalmente por el gasto en defensa de nuestro país.Así, dos senadores americanos llegaron a enviar una carta a los reguladores bancarios de Estados Unidos expresando su preocupación por la propuesta de adquisición de Webster e instando a detenerla. Estos aseguraban en su misiva que intentaban «proteger el sistema financiero estadounidense».Los senadores argumentaban que los reguladores debían investigar esta operación, citando el historial de España como aliado geopolítico poco fiable, las dudas sobre su historial en la aplicación de sanciones contra «adversarios extranjeros» y los fallos anteriores en la lucha contra el blanqueo de capitales. «Esta fusión propuesta no debería llevarse a cabo a menos que los reguladores estadounidenses estén plenamente convencidos de que la gobernanza, la cultura de cumplimiento y los controles técnicos de Santander cumplen con los más altos estándares para proteger el sistema financiero estadounidense», indicaban los senadores. Finalmente, ningún regulador ha tomado en consideración el ruido político en el país norteamericano y han dado todos su visto bueno a la operación. Banco Santander supera la última gran autorización para la compra de Webster Bank, la entidad que adquirió en febrero a cambio de unos 12.000 millones de dólares. El grupo dirigido por Ana Botín acaba de recibir el visto bueno de la Reserva Federal (Fed) a una operación que desde los primeros compases se politizó por las relaciones entre España y Estados Unidos pero en la que finalmente la política no ha tenido incidencia.Esta autorización llega después de la concedida por la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), el organismo regulador bancario de Estados Unidos, el pasado 12 de junio de 2026, y la del Banco Central Europeo, recibida el 21 de julio de este año. Ya con el OK de la Reserva Federal, el Santander espera cerrar la operación el próximo 20 de agosto, tras lo cual Webster se integrará dentro de la filial del banco español en EE.UU.«Santander US y Webster encajan a la perfección. Juntos, con el apoyo de las plataformas globales, la tecnología y la experiencia de Santander, crearemos un banco más sólido y con la escala necesaria para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes y a las comunidades en las que operamos. Esta combinación reforzará nuestra posición en uno de los mercados bancarios más atractivos del mundo y nos sitúa en una posición privilegiada para construir uno de los bancos con mejores resultados entre nuestros competidores en Estados Unidos», ha señalado Ana Botín, presidenta del Santander, en un comunicado.John Ciulla, presidente y consejero delegado de Webster, ha celebrado también la aprobación por parte de la Fed y la integración dentro de Santander: «Nos alegra estar un paso más cerca de completar esta importante adquisición estratégica, que mejorará nuestra escala y completará nuestro modelo de negocio en Estados Unidos. La integración de dos negocios tan complementarios permitirá a Santander ofrecer un mejor servicio a clientes particulares y empresas, y contribuirá al desarrollo de las comunidades locales. Afrontamos con entusiasmo esta nueva etapa para Santander».Tal y como ha informado el banco, la entidad de Ana Botín refuerza así su posición en Estados Unidos, un país en el que el grupo tiene depositadas muchas expectativas y que gusta especialmente a los altos directivos del banco. El Santander tiene claro que EE.UU., pese a las tensiones geopolíticas y la incertidumbre, es una jurisdicción en la que hay que estar. «La operación previsiblemente reforzará el negocio de Santander en Estados Unidos y acelerará el cumplimiento de sus objetivos financieros. Una vez completada la integración, Santander prevé que ese mercado alcance un retorno sobre el capital tangible (ROTE) de alrededor del 18% en 2028. Asimismo, se estima que la operación genere un incremento del beneficio por acción de en torno al 7% u 8%, así como un retorno sobre el capital invertido cercano al 15%, también para 2028», ha añadido la entidad.En este sentido, una vez se complete la operación, la mayor parte de los negocios de Webster pasarán a integrarse en Santander Bank, la entidad bancaria de Santander en Estados Unidos. «Hasta el cierre, Santander y Webster seguirán operando de forma independiente. Los clientes no necesitan hacer nada por el momento: sus cuentas, productos y servicios continuarán funcionando con normalidad. Cualquier cambio futuro se comunicará con antelación suficiente antes de su entrada en vigor», ha informado el banco de origen cántabro.Fundado en 1935, Webster da servicios a particulares, familias y empresas en actividades de banca minorista, banca de empresas y servicios financieros para el sector sanitario. Tal como afirmaba el Santander en febrero, Webster cuenta con una sólida posición en mercados de alto poder adquisitivo y en financiación a empresas de tamaño medio, con una fuente de depósitos estable y atractiva, junto con una red de oficinas complementaria en el noreste de Estados Unidos.Esta adquisición equivalente a aproximadamente el 4% de los activos totales de Santander le permitiría situarse «entre las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de todo el país por activos y entre las cinco mayores por depósitos en los principales estados del noreste de Estados Unidos», según dijeron en el momento del anuncio. Así, tendrían un balance conjunto en el país de aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre de 2025.Tensiones políticasLo cierto es que el Santander nunca ha tenido dudas de que las autorizaciones regulatorias en Estados Unidos iban a llegar. Todo ello pese a las tensiones entre Estados Unidos y España por las relaciones entre ambos gobiernos, cada vez más deterioradas principalmente por el gasto en defensa de nuestro país.Así, dos senadores americanos llegaron a enviar una carta a los reguladores bancarios de Estados Unidos expresando su preocupación por la propuesta de adquisición de Webster e instando a detenerla. Estos aseguraban en su misiva que intentaban «proteger el sistema financiero estadounidense».Los senadores argumentaban que los reguladores debían investigar esta operación, citando el historial de España como aliado geopolítico poco fiable, las dudas sobre su historial en la aplicación de sanciones contra «adversarios extranjeros» y los fallos anteriores en la lucha contra el blanqueo de capitales. «Esta fusión propuesta no debería llevarse a cabo a menos que los reguladores estadounidenses estén plenamente convencidos de que la gobernanza, la cultura de cumplimiento y los controles técnicos de Santander cumplen con los más altos estándares para proteger el sistema financiero estadounidense», indicaban los senadores. Finalmente, ningún regulador ha tomado en consideración el ruido político en el país norteamericano y han dado todos su visto bueno a la operación.
Banco Santander supera la última gran autorización para la compra de Webster Bank, la entidad que adquirió en febrero a cambio de unos 12.000 millones de dólares. El grupo dirigido por Ana Botín acaba de recibir el visto bueno de la Reserva Federal ( … Fed) a una operación que desde los primeros compases se politizó por las relaciones entre España y Estados Unidos pero en la que finalmente la política no ha tenido incidencia.
Esta autorización llega después de la concedida por la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), el organismo regulador bancario de Estados Unidos, el pasado 12 de junio de 2026, y la del Banco Central Europeo, recibida el 21 de julio de este año. Ya con el OK de la Reserva Federal, el Santander espera cerrar la operación el próximo 20 de agosto, tras lo cual Webster se integrará dentro de la filial del banco español en EE.UU.
«Santander US y Webster encajan a la perfección. Juntos, con el apoyo de las plataformas globales, la tecnología y la experiencia de Santander, crearemos un banco más sólido y con la escala necesaria para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes y a las comunidades en las que operamos. Esta combinación reforzará nuestra posición en uno de los mercados bancarios más atractivos del mundo y nos sitúa en una posición privilegiada para construir uno de los bancos con mejores resultados entre nuestros competidores en Estados Unidos», ha señalado Ana Botín, presidenta del Santander, en un comunicado.
John Ciulla, presidente y consejero delegado de Webster, ha celebrado también la aprobación por parte de la Fed y la integración dentro de Santander: «Nos alegra estar un paso más cerca de completar esta importante adquisición estratégica, que mejorará nuestra escala y completará nuestro modelo de negocio en Estados Unidos. La integración de dos negocios tan complementarios permitirá a Santander ofrecer un mejor servicio a clientes particulares y empresas, y contribuirá al desarrollo de las comunidades locales. Afrontamos con entusiasmo esta nueva etapa para Santander».
Tal y como ha informado el banco, la entidad de Ana Botín refuerza así su posición en Estados Unidos, un país en el que el grupo tiene depositadas muchas expectativas y que gusta especialmente a los altos directivos del banco. El Santander tiene claro que EE.UU., pese a las tensiones geopolíticas y la incertidumbre, es una jurisdicción en la que hay que estar. «La operación previsiblemente reforzará el negocio de Santander en Estados Unidos y acelerará el cumplimiento de sus objetivos financieros. Una vez completada la integración, Santander prevé que ese mercado alcance un retorno sobre el capital tangible (ROTE) de alrededor del 18% en 2028. Asimismo, se estima que la operación genere un incremento del beneficio por acción de en torno al 7% u 8%, así como un retorno sobre el capital invertido cercano al 15%, también para 2028», ha añadido la entidad.
En este sentido, una vez se complete la operación, la mayor parte de los negocios de Webster pasarán a integrarse en Santander Bank, la entidad bancaria de Santander en Estados Unidos. «Hasta el cierre, Santander y Webster seguirán operando de forma independiente. Los clientes no necesitan hacer nada por el momento: sus cuentas, productos y servicios continuarán funcionando con normalidad. Cualquier cambio futuro se comunicará con antelación suficiente antes de su entrada en vigor», ha informado el banco de origen cántabro.
Fundado en 1935, Webster da servicios a particulares, familias y empresas en actividades de banca minorista, banca de empresas y servicios financieros para el sector sanitario. Tal como afirmaba el Santander en febrero, Webster cuenta con una sólida posición en mercados de alto poder adquisitivo y en financiación a empresas de tamaño medio, con una fuente de depósitos estable y atractiva, junto con una red de oficinas complementaria en el noreste de Estados Unidos.
Esta adquisición equivalente a aproximadamente el 4% de los activos totales de Santander le permitiría situarse «entre las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de todo el país por activos y entre las cinco mayores por depósitos en los principales estados del noreste de Estados Unidos», según dijeron en el momento del anuncio. Así, tendrían un balance conjunto en el país de aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre de 2025.
Tensiones políticas
Lo cierto es que el Santander nunca ha tenido dudas de que las autorizaciones regulatorias en Estados Unidos iban a llegar. Todo ello pese a las tensiones entre Estados Unidos y España por las relaciones entre ambos gobiernos, cada vez más deterioradas principalmente por el gasto en defensa de nuestro país.
Así, dos senadores americanos llegaron a enviar una carta a los reguladores bancarios de Estados Unidos expresando su preocupación por la propuesta de adquisición de Webster e instando a detenerla. Estos aseguraban en su misiva que intentaban «proteger el sistema financiero estadounidense».
Los senadores argumentaban que los reguladores debían investigar esta operación, citando el historial de España como aliado geopolítico poco fiable, las dudas sobre su historial en la aplicación de sanciones contra «adversarios extranjeros» y los fallos anteriores en la lucha contra el blanqueo de capitales. «Esta fusión propuesta no debería llevarse a cabo a menos que los reguladores estadounidenses estén plenamente convencidos de que la gobernanza, la cultura de cumplimiento y los controles técnicos de Santander cumplen con los más altos estándares para proteger el sistema financiero estadounidense», indicaban los senadores. Finalmente, ningún regulador ha tomado en consideración el ruido político en el país norteamericano y han dado todos su visto bueno a la operación.
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