Casi medio año después de que EE UU e Israel iniciasen una guerra contra Irán, matando a su líder supremo, Ali Jameneí, y confiando en derrocar rápidamente al régimen, es Teherán quien actúa cada día más como el país “considerado poderoso y victorioso” en este conflicto, como lo definió el domingo su presidente, Masud Pezeshkián. El ministro de Exteriores, Abbás Araghchí, insiste en que dialogará con Washington hasta que aborde las “vulneraciones” que ha cometido del alto el fuego que sellaron en junio y poco después se vino abajo, aunque sin un regreso a las hostilidades abiertas. De momento, solo están “intercambiando mensajes”, lo que “no se llama negociación”, ha puntualizado.
Teherán mantiene una posición de fuerza y reafirma muchas de las exigencias incluidas en memorándum de junio. Trump dice que la República Islámica acabará cediendo porque el bloqueo naval de EE UU la tiene arruinada
Casi medio año después de que EE UU e Israel iniciasen una guerra contra Irán, matando a su líder supremo, Ali Jameneí, y confiando en derrocar rápidamente al régimen, es Teherán quien actúa cada día más como el país “considerado poderoso y victorioso” en este conflicto, como lo definió el domingo su presidente, Masud Pezeshkián. El ministro de Exteriores, Abbás Araghchí, insiste en que dialogará con Washington hasta que aborde las “vulneraciones” que ha cometido del alto el fuego que sellaron en junio y poco después se vino abajo, aunque sin un regreso a las hostilidades abiertas. De momento, solo están “intercambiando mensajes”, lo que “no se llama negociación”, ha puntualizado.
Teherán acaba, además, de especificar sus seis condiciones —irrealizables sin que EE UU cambie 180 grados su política exterior— para reabrir el estrecho de Ormuz, el gran asunto que ha quedado sin resolver. Las exigencias expresadas ahora por el régimen iraní figuraban en gran medida en el acuerdo de junio, que nunca ha sido aplicado por el regreso de la tensión y por el restablecimiento del bloqueo en Ormuz.
El que fuera hasta este fin de semana secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y actual consejero político de Jameneí, Mohammad Bagher Zolghadr, ha expuesto en un comunicado las demandas. Pide que su país jamás vuelva a ser amenazado (algo que Donald Trump viene haciendo a diario, mezclado con llamamientos al diálogo) ni sus lugares sagrados religiosos ultrajados. También el fin definitivo de la guerra, tanto de EE UU como de Israel, contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.

El régimen exige asimismo a EE UU que levante su bloqueo marítimo y retire sus fuerzas navales y aéreas estacionadas cerca de las costas de Irán, así como que le compense por las pérdidas que le ha causado por las dos guerras en las que se ha embarcado del lado de Israel desde 2025, una condición que no aparecía expresada de este modo en el memorándum sellado hace dos meses. Por último, en el importante asunto económico, quiere el levantamiento de las sanciones y la liberación incondicional de sus activos congelados.
El bloqueo estadounidense ha paralizado desde hace 22 días las exportaciones de petróleo de la isla de Jarg, con “cero cargas y salidas”, según la empresa de monitoreo marítimo Windward. Es la principal terminal petrolera iraní y por la que pasaban el 90% de sus exportaciones de crudo. Windward precisa que las tres terminales y el oleoducto de exportación están inactivos.
Justamente a los problemas económicos de Teherán es a lo que parece fiar Trump la salida del embrollo militar en el que se metió en febrero de la mano del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y del que parece carecer de estrategia de salida. “Estamos observando a Irán con su enorme inflación y el hecho de que no tienen dinero”, ha dicho el domingo en una entrevista. El presidente de EE UU ha señalado que Teherán está “en muy mala situación”, sin fondos siquiera para pagar a sus soldados, a causa del bloqueo naval estadounidense. Y que, ahora mismo, ambos países solo están “seminegociando”. “Se solucionará. Siempre se soluciona. Es como una partida de ajedrez”, dijo Trump sobre el diálogo con Irán.

En esta partida de ajedrez, Irán no parece tener prisa por mover sus piezas. De hecho, el ministro de Petróleo de Irak, Basim Mohammed Judair, señaló el sábado que está conversando con Teherán para que le permita exportar petróleo a través de Ormuz. Irak produce unos 2,7 millones de barriles de crudo al día y exporta poco más de la mitad: entre 1,5 y 1,7 millones, indicó el ministro.
Irán, además, negocia mientras con Omán un acuerdo para establecer una nueva ruta marítima de entrada al Golfo para los barcos comerciales, de forma que entren por una vía bajo su control y salgan a través de otra, en manos de Omán. El pacto, cuyo anuncio definitivo se espera desde hace días, está “muy cerca”, según dijo el sábado el ministro iraní de Exteriores. Su duración estaría limitada a 60 días, durante los que Teherán renunciaría a su anunciada intención de cobrar a los barcos por cruzarlo y reanudaría las negociaciones con Washington sobre su programa nuclear.
Pero, como han reiterado en los últimos días varios dirigentes iraníes, el acuerdo en Omán no implicaría la reapertura de Ormuz. “Aunque se alcance”, el regreso de la navegación a gran escala al estrecho “está sujeto” a que EE UU cumpla las otras condiciones, en palabras de Araghchí.
En este contexto, el fuego no ha cejado. Más bien se ha trasladado hacia el Golfo, con un incremento por los hutíes (aliados de Teherán, pero desde una mayor autonomía que otros grupos armados) de sus ataques contra Arabia Saudí y las fuerzas estatales yemeníes. El jueves, mató a 30 soldados en campamentos militares en dos provincias de la zona que controla el Gobierno internacionalmente reconocido, que está asentado en Riad (los hutíes controla la capital, Saná) en una división que dura ya una década. La milicia rebelde reivindicó el domingo otro ataque: este, contra una refinería de la petrolera estatal saudí Aramco. El Ministerio de Energía del país admitió un incendio en la refinería que no causó heridos y que logró extinguir, aunque sin especificar las causas. Los hutíes mantienen un bloqueo naval sobre Arabia Saudí y tienen acceso a otro punto estratégico para el petróleo, entre el mar Rojo y el golfo de Adén.
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