En un mundo sometido a un esfuerzo económico cada vez mayor, Madrid y Barcelona se presentan como destinos bastante atractivos para aquellos que buscan disfrutar de un ocio barato (o al menos no tan caro como en otras grandes urbes pertenecientes al llamado ‘club de los países ricos’), un punto a favor eclipsado por lo bajo de los salarios y el altísimo estrés al que está sometido el bolsillo para hacer frente al coste de la vivienda. Así lo refleja el último informe de precios elaborado por Deutsche Bank, que analiza las principales capitales del mundo y evidencia la paradójica situación económica que atraviesan las dos grandes urbes españolas.Según los datos difundidos por la entidad alemana, Madrid y Barcelona aparecen en la parte baja de la tabla en lo que al salario neto mensual se refiere, situándose en los puestos 39 y 40 respectivamente, con un sueldo promedio de 2.508 dólares (2.172 euros) en la capital y que baja hasta los 2.304 dólares (1.995 euros) en la ciudad catalana.Lo bajo de las ganancias salariales en ambas urbes, unido a la pérdida de poder adquisitivo fruto de la subida inflacionaria , se suman al alto nivel de precios del mercado inmobiliario nacional, que registra una subida aun mayor que la de Nueva York desde el año inmediatamente anterior a la pandemia de 2020. También en el estudio, las ciudades españolas aparecen entre las cinco capitales de Europa en las que más se ha encarecido el precio desde que el Covid azotó el continente: en el centro de Madrid cuesta 2.843 dólares (2.462 euros) al mes arrendar un alojamiento medio de tres habitaciones, un 52% más que en 2019, mientras que en Barcelona hablamos de una subida del 54,6% hasta los 2.695 dólares (2.333 euros), lo que ha hecho que el precio medio de alquiler una vivienda de esas características haya superado al de ciudades en su momento más caras, como Frankfurt, Roma y Viena. En el mismo periodo en Nueva York, la ciudad más cara del mundo para alquilar, los precios subieron menos de un 40%.2.462 euros La factura de alquilar en el centro de Madrid El informe de Deutsche Bank eleva a 2.462 euros el precio de alquiler una vivienda estándar de tres dormitorios en el centro de Madrid, un 52% más de lo que costaba en 2019, justo antes de la pandemia. En Barcelona el precio se ha encarecido aún más, un 54,6%, si bien el precio medio de alquilar un inmueble de estas características es ligeramente más bajo: 2.333 euros. En ese mismo periodo, el alquiler de una vivienda similar en Nueva York se encareció menos de un 40%.El esfuerzo es aún mayor si se pone el foco en la compra de una vivienda, con un precio de 4.714 dólares (4.083 euros) por metro cuadrado en la capital española, casi 200 dólares (173 euros) más que en la segunda ciudad más poblada del país. A esto se le suma el hecho de que la situación en ambos territorios exige destinar el 73% y el 64% de los ingresos al coste de la hipoteca, lo que deja a los ciudadanos con menos de la mitad del dinero percibido mensualmente para afrontar el resto de gastos, un escenario cada vez más difícil de asumir.Lo barato de disfrutar en las ciudades españolas A pesar de la situación extraordinaria que atraviesan las familias de las grandes urbes de España, en las que el alquiler de un inmueble es más caro en términos nominales que el propio salario de sus habitantes, el informe del Deutsche Bank sitúa a Madrid en el puesto 18 de entre las ciudades con mejor calidad de vida, mientras que Barcelona se desploma por debajo de la mitad de la tabla hasta la posición 42, perjudicada principalmente por un nivel de criminalidad mayor que el de la capital.Ambas ciudades aparecen por debajo de la mitad de la tabla en relación al encarecimiento de la vida gracias a haber mantenido cierta contención en la inflación durante los años posteriores a la crisis del covid. La subida de precios acumulada es menor que la de las capitales de países como Alemania, Bélgica o Austria, con la economía germana como la más perjudicada por su dependencia del gas ruso.42 El índice de criminalidad afecta al ránking de Barcelona Barcelona se sitúa en el puesto 42 de las grandes capitales mundiales en términos de bienestar y calidad de vida, lastrada por sus elevados índices de criminalidad. Ese es el factor principal que la separa de Madrid, en el puesto 18, que se beneficia de un coste de la vida que en general es inferior al vigente en otras grandes capitales mundiales donde pagar la luz, el agua o cenar fuera de casa resulta mucho más costoso.Berlín aparece como la ciudad más cara del mundo a la hora de pagar las facturas de la electricidad, la calefacción y el agua, con un coste medio de 410 dólares (355 euros) al mes frente a los 206 dólares (178 euros) de Madrid o los 177 dólares (153 euros) de Barcelona, algo que se repite en el apartado de la gasolina, en el que España registra los precios más bajos de Europa , tan solo superada por la capital de Polonia (1,65 dólares -1,43 euros- el litro)Los precios de las dos grandes capitales españolas siguen lejos del nivel de ciudades como Zúrich o Ginebra, las más caras del mundo, en las que tomarse un capuchino cuesta más de 7 dólares (6 euros), frente a los 3 euros que te cobran en España. La diferencia sigue siendo de más del doble si se echa un vistazo, por ejemplo, al coste del ocio: una entrada para ir al cine tiene un precio de 11,5 dólares (10 euros) en Madrid y Barcelona, mientras que en las ciudades suizas vale 24,9 dólares (21,6 euros). Si, además, tenemos pensado acompañar la tarde con una bebida, mejor hacerlo en España, donde el medio litro de cerveza se vende en el supermercado a menos de 1,5 dólares (1,3 euros) y la botella de vino a 8 dólares (7 euros), mucho menos del precio de 23,2 dólares (20,11 euros) que tiene en Singapur. En un mundo sometido a un esfuerzo económico cada vez mayor, Madrid y Barcelona se presentan como destinos bastante atractivos para aquellos que buscan disfrutar de un ocio barato (o al menos no tan caro como en otras grandes urbes pertenecientes al llamado ‘club de los países ricos’), un punto a favor eclipsado por lo bajo de los salarios y el altísimo estrés al que está sometido el bolsillo para hacer frente al coste de la vivienda. Así lo refleja el último informe de precios elaborado por Deutsche Bank, que analiza las principales capitales del mundo y evidencia la paradójica situación económica que atraviesan las dos grandes urbes españolas.Según los datos difundidos por la entidad alemana, Madrid y Barcelona aparecen en la parte baja de la tabla en lo que al salario neto mensual se refiere, situándose en los puestos 39 y 40 respectivamente, con un sueldo promedio de 2.508 dólares (2.172 euros) en la capital y que baja hasta los 2.304 dólares (1.995 euros) en la ciudad catalana.Lo bajo de las ganancias salariales en ambas urbes, unido a la pérdida de poder adquisitivo fruto de la subida inflacionaria , se suman al alto nivel de precios del mercado inmobiliario nacional, que registra una subida aun mayor que la de Nueva York desde el año inmediatamente anterior a la pandemia de 2020. También en el estudio, las ciudades españolas aparecen entre las cinco capitales de Europa en las que más se ha encarecido el precio desde que el Covid azotó el continente: en el centro de Madrid cuesta 2.843 dólares (2.462 euros) al mes arrendar un alojamiento medio de tres habitaciones, un 52% más que en 2019, mientras que en Barcelona hablamos de una subida del 54,6% hasta los 2.695 dólares (2.333 euros), lo que ha hecho que el precio medio de alquiler una vivienda de esas características haya superado al de ciudades en su momento más caras, como Frankfurt, Roma y Viena. En el mismo periodo en Nueva York, la ciudad más cara del mundo para alquilar, los precios subieron menos de un 40%.2.462 euros La factura de alquilar en el centro de Madrid El informe de Deutsche Bank eleva a 2.462 euros el precio de alquiler una vivienda estándar de tres dormitorios en el centro de Madrid, un 52% más de lo que costaba en 2019, justo antes de la pandemia. En Barcelona el precio se ha encarecido aún más, un 54,6%, si bien el precio medio de alquilar un inmueble de estas características es ligeramente más bajo: 2.333 euros. En ese mismo periodo, el alquiler de una vivienda similar en Nueva York se encareció menos de un 40%.El esfuerzo es aún mayor si se pone el foco en la compra de una vivienda, con un precio de 4.714 dólares (4.083 euros) por metro cuadrado en la capital española, casi 200 dólares (173 euros) más que en la segunda ciudad más poblada del país. A esto se le suma el hecho de que la situación en ambos territorios exige destinar el 73% y el 64% de los ingresos al coste de la hipoteca, lo que deja a los ciudadanos con menos de la mitad del dinero percibido mensualmente para afrontar el resto de gastos, un escenario cada vez más difícil de asumir.Lo barato de disfrutar en las ciudades españolas A pesar de la situación extraordinaria que atraviesan las familias de las grandes urbes de España, en las que el alquiler de un inmueble es más caro en términos nominales que el propio salario de sus habitantes, el informe del Deutsche Bank sitúa a Madrid en el puesto 18 de entre las ciudades con mejor calidad de vida, mientras que Barcelona se desploma por debajo de la mitad de la tabla hasta la posición 42, perjudicada principalmente por un nivel de criminalidad mayor que el de la capital.Ambas ciudades aparecen por debajo de la mitad de la tabla en relación al encarecimiento de la vida gracias a haber mantenido cierta contención en la inflación durante los años posteriores a la crisis del covid. La subida de precios acumulada es menor que la de las capitales de países como Alemania, Bélgica o Austria, con la economía germana como la más perjudicada por su dependencia del gas ruso.42 El índice de criminalidad afecta al ránking de Barcelona Barcelona se sitúa en el puesto 42 de las grandes capitales mundiales en términos de bienestar y calidad de vida, lastrada por sus elevados índices de criminalidad. Ese es el factor principal que la separa de Madrid, en el puesto 18, que se beneficia de un coste de la vida que en general es inferior al vigente en otras grandes capitales mundiales donde pagar la luz, el agua o cenar fuera de casa resulta mucho más costoso.Berlín aparece como la ciudad más cara del mundo a la hora de pagar las facturas de la electricidad, la calefacción y el agua, con un coste medio de 410 dólares (355 euros) al mes frente a los 206 dólares (178 euros) de Madrid o los 177 dólares (153 euros) de Barcelona, algo que se repite en el apartado de la gasolina, en el que España registra los precios más bajos de Europa , tan solo superada por la capital de Polonia (1,65 dólares -1,43 euros- el litro)Los precios de las dos grandes capitales españolas siguen lejos del nivel de ciudades como Zúrich o Ginebra, las más caras del mundo, en las que tomarse un capuchino cuesta más de 7 dólares (6 euros), frente a los 3 euros que te cobran en España. La diferencia sigue siendo de más del doble si se echa un vistazo, por ejemplo, al coste del ocio: una entrada para ir al cine tiene un precio de 11,5 dólares (10 euros) en Madrid y Barcelona, mientras que en las ciudades suizas vale 24,9 dólares (21,6 euros). Si, además, tenemos pensado acompañar la tarde con una bebida, mejor hacerlo en España, donde el medio litro de cerveza se vende en el supermercado a menos de 1,5 dólares (1,3 euros) y la botella de vino a 8 dólares (7 euros), mucho menos del precio de 23,2 dólares (20,11 euros) que tiene en Singapur.
En un mundo sometido a un esfuerzo económico cada vez mayor, Madrid y Barcelona se presentan como destinos bastante atractivos para aquellos que buscan disfrutar de un ocio barato (o al menos no tan caro como en otras grandes urbes pertenecientes al llamado ‘club … de los países ricos’), un punto a favor eclipsado por lo bajo de los salarios y el altísimo estrés al que está sometido el bolsillo para hacer frente al coste de la vivienda. Así lo refleja el último informe de precios elaborado por Deutsche Bank, que analiza las principales capitales del mundo y evidencia la paradójica situación económica que atraviesan las dos grandes urbes españolas.
Según los datos difundidos por la entidad alemana, Madrid y Barcelona aparecen en la parte baja de la tabla en lo que al salario neto mensual se refiere, situándose en los puestos 39 y 40 respectivamente, con un sueldo promedio de 2.508 dólares (2.172 euros) en la capital y que baja hasta los 2.304 dólares (1.995 euros) en la ciudad catalana.
Lo bajo de las ganancias salariales en ambas urbes, unido a la pérdida de poder adquisitivo fruto de la subida inflacionaria, se suman al alto nivel de precios del mercado inmobiliario nacional, que registra una subida aun mayor que la de Nueva York desde el año inmediatamente anterior a la pandemia de 2020. También en el estudio, las ciudades españolas aparecen entre las cinco capitales de Europa en las que más se ha encarecido el precio desde que el Covid azotó el continente: en el centro de Madrid cuesta 2.843 dólares (2.462 euros) al mes arrendar un alojamiento medio de tres habitaciones, un 52% más que en 2019, mientras que en Barcelona hablamos de una subida del 54,6% hasta los 2.695 dólares (2.333 euros), lo que ha hecho que el precio medio de alquiler una vivienda de esas características haya superado al de ciudades en su momento más caras, como Frankfurt, Roma y Viena. En el mismo periodo en Nueva York, la ciudad más cara del mundo para alquilar, los precios subieron menos de un 40%.
2.462 euros
La factura de alquilar en el centro de Madrid
El informe de Deutsche Bank eleva a 2.462 euros el precio de alquiler una vivienda estándar de tres dormitorios en el centro de Madrid, un 52% más de lo que costaba en 2019, justo antes de la pandemia. En Barcelona el precio se ha encarecido aún más, un 54,6%, si bien el precio medio de alquilar un inmueble de estas características es ligeramente más bajo: 2.333 euros. En ese mismo periodo, el alquiler de una vivienda similar en Nueva York se encareció menos de un 40%.
El esfuerzo es aún mayor si se pone el foco en la compra de una vivienda, con un precio de 4.714 dólares (4.083 euros) por metro cuadrado en la capital española, casi 200 dólares (173 euros) más que en la segunda ciudad más poblada del país. A esto se le suma el hecho de que la situación en ambos territorios exige destinar el 73% y el 64% de los ingresos al coste de la hipoteca, lo que deja a los ciudadanos con menos de la mitad del dinero percibido mensualmente para afrontar el resto de gastos, un escenario cada vez más difícil de asumir.
Lo barato de disfrutar en las ciudades españolas
A pesar de la situación extraordinaria que atraviesan las familias de las grandes urbes de España, en las que el alquiler de un inmueble es más caro en términos nominales que el propio salario de sus habitantes, el informe del Deutsche Bank sitúa a Madrid en el puesto 18 de entre las ciudades con mejor calidad de vida, mientras que Barcelona se desploma por debajo de la mitad de la tabla hasta la posición 42, perjudicada principalmente por un nivel de criminalidad mayor que el de la capital.
Ambas ciudades aparecen por debajo de la mitad de la tabla en relación al encarecimiento de la vida gracias a haber mantenido cierta contención en la inflación durante los años posteriores a la crisis del covid. La subida de precios acumulada es menor que la de las capitales de países como Alemania, Bélgica o Austria, con la economía germana como la más perjudicada por su dependencia del gas ruso.
42
El índice de criminalidad afecta al ránking de Barcelona
Barcelona se sitúa en el puesto 42 de las grandes capitales mundiales en términos de bienestar y calidad de vida, lastrada por sus elevados índices de criminalidad. Ese es el factor principal que la separa de Madrid, en el puesto 18, que se beneficia de un coste de la vida que en general es inferior al vigente en otras grandes capitales mundiales donde pagar la luz, el agua o cenar fuera de casa resulta mucho más costoso.
Berlín aparece como la ciudad más cara del mundo a la hora de pagar las facturas de la electricidad, la calefacción y el agua, con un coste medio de 410 dólares (355 euros) al mes frente a los 206 dólares (178 euros) de Madrid o los 177 dólares (153 euros) de Barcelona, algo que se repite en el apartado de la gasolina, en el que España registra los precios más bajos de Europa, tan solo superada por la capital de Polonia (1,65 dólares -1,43 euros- el litro)
Los precios de las dos grandes capitales españolas siguen lejos del nivel de ciudades como Zúrich o Ginebra, las más caras del mundo, en las que tomarse un capuchino cuesta más de 7 dólares (6 euros), frente a los 3 euros que te cobran en España. La diferencia sigue siendo de más del doble si se echa un vistazo, por ejemplo, al coste del ocio: una entrada para ir al cine tiene un precio de 11,5 dólares (10 euros) en Madrid y Barcelona, mientras que en las ciudades suizas vale 24,9 dólares (21,6 euros). Si, además, tenemos pensado acompañar la tarde con una bebida, mejor hacerlo en España, donde el medio litro de cerveza se vende en el supermercado a menos de 1,5 dólares (1,3 euros) y la botella de vino a 8 dólares (7 euros), mucho menos del precio de 23,2 dólares (20,11 euros) que tiene en Singapur.
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