Varapalo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a Renfe. Competencia ha fallado a favor de Iryo y el operador italo-español podrá usar las instalaciones de Renfe Mantenimiento en La Sagra para hacer el mantenimiento pesado de sus trenes. Así lo ha determinado el regulador tras la denuncia presentada en febrero por Iryo en la que aseguraba que Renfe le había denegado el acceso de su material rodante a los talleres de mantenimiento pesado de Renfe Mantenimiento. En este caso, la CNMC ha fallado a favor de que Iryo pueda usar las instalaciones de La Sagra , pero no las de Valladolid, donde apunta a que el operador privado tiene alternativas para ello. La CNMC lo ha estipulado así al concluir que Renfe Mantenimiento ofertó servicios de mantenimiento pesado al mercado y, tras haber negociado con Iryo durante más de 18 meses las condiciones de acceso de los trenes de este operador a los talleres y la prestación de servicios de mantenimiento, a solo dos semanas del inicio de las operaciones comunicó que no los prestaría, «sin justificación objetiva suficiente y sin haber seguido los procedimientos de coordinación y priorización de solicitudes incompatibles».Según el organismo presidido por Juan José Ganuza , la normativa obliga a los prestadores de servicios de mantenimiento pesado a prestarlos a todos los operadores de forma transparente y no discriminatoria, una vez que los ofrecen al mercado. «Además, ante solicitudes incompatibles, el prestador debe intentar acomodarlas, entablando negociaciones con los operadores y maximizando la capacidad de los talleres, y, solo si eso no es posible, aplicar criterios de priorización objetivos para adjudicar la capacidad», especifica.«La retirada de la oferta de Renfe Mantenimiento deja a Iryo sin alternativas viables para ejecutar a tiempo el mantenimiento pesado de sus trenes, con el consiguiente riesgo de inmovilización de los mismos. Dicha inmovilización le impediría cumplir con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras, e impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible para los usuarios», añade el regulador. Por ello, la CNMC requiere a Renfe Mantenimiento que facilite el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra para las operaciones de desmontaje y montaje de bogies, en los términos previamente negociados por las partes, «y sin perjuicio de que ambas puedan alcanzar una solución alternativa de mutuo acuerdo». La obligación afecta a los 19 trenes objeto de las negociaciones.Competencia no ha estimado, sin embargo, la pretensión de Iryo de que Renfe Mantenimiento facilite el acceso a sus instalaciones para la ejecución en auto prestación de todas las operaciones asociadas a la intervención «R2» de los trenes del operador, pues la oferta de Renfe Mantenimiento no incluyó este elemento.Renfe estudia presentar un recursoLa respuesta de Renfe a la decisión de la CNMC no se ha hecho esperar y asegura que ya estudia la presentación de un recurso contra esta resolución. «Renfe está analizando en detalle la resolución de la CNMC sobre el acceso de sus talleres de mantenimiento a operadores privados y su fundamentación jurídica, técnica y operativa, con el objetivo de valorar posibles actuaciones, entre las que se incluye, si procede, la interposición de un recurso. La compañía actuará, como siempre, dentro del marco legal y anteponiendo el interés y la continuidad del servicio público», ha asegurado en un comunicado.El operador público defiende su posición de no prestar sus talleres a terceros porque reduce «el margen disponible para el mantenimiento y recuperación de la flota de Renfe». «La cuestión de fondo no es el acceso puntual de un operador a una instalación determinada, sino el modelo de desarrollo industrial que debe acompañar a la liberalización ferroviaria. Renfe considera que el crecimiento del mercado debe apoyarse en nuevas inversiones industriales y de mantenimiento por parte de todos los operadores, y no en una utilización estructural de capacidades ya comprometidas para atender la operación propia de Renfe», dice en la misma misiva la compañía presidida por Álvaro Fernández Heredia. Varapalo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a Renfe. Competencia ha fallado a favor de Iryo y el operador italo-español podrá usar las instalaciones de Renfe Mantenimiento en La Sagra para hacer el mantenimiento pesado de sus trenes. Así lo ha determinado el regulador tras la denuncia presentada en febrero por Iryo en la que aseguraba que Renfe le había denegado el acceso de su material rodante a los talleres de mantenimiento pesado de Renfe Mantenimiento. En este caso, la CNMC ha fallado a favor de que Iryo pueda usar las instalaciones de La Sagra , pero no las de Valladolid, donde apunta a que el operador privado tiene alternativas para ello. La CNMC lo ha estipulado así al concluir que Renfe Mantenimiento ofertó servicios de mantenimiento pesado al mercado y, tras haber negociado con Iryo durante más de 18 meses las condiciones de acceso de los trenes de este operador a los talleres y la prestación de servicios de mantenimiento, a solo dos semanas del inicio de las operaciones comunicó que no los prestaría, «sin justificación objetiva suficiente y sin haber seguido los procedimientos de coordinación y priorización de solicitudes incompatibles».Según el organismo presidido por Juan José Ganuza , la normativa obliga a los prestadores de servicios de mantenimiento pesado a prestarlos a todos los operadores de forma transparente y no discriminatoria, una vez que los ofrecen al mercado. «Además, ante solicitudes incompatibles, el prestador debe intentar acomodarlas, entablando negociaciones con los operadores y maximizando la capacidad de los talleres, y, solo si eso no es posible, aplicar criterios de priorización objetivos para adjudicar la capacidad», especifica.«La retirada de la oferta de Renfe Mantenimiento deja a Iryo sin alternativas viables para ejecutar a tiempo el mantenimiento pesado de sus trenes, con el consiguiente riesgo de inmovilización de los mismos. Dicha inmovilización le impediría cumplir con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras, e impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible para los usuarios», añade el regulador. Por ello, la CNMC requiere a Renfe Mantenimiento que facilite el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra para las operaciones de desmontaje y montaje de bogies, en los términos previamente negociados por las partes, «y sin perjuicio de que ambas puedan alcanzar una solución alternativa de mutuo acuerdo». La obligación afecta a los 19 trenes objeto de las negociaciones.Competencia no ha estimado, sin embargo, la pretensión de Iryo de que Renfe Mantenimiento facilite el acceso a sus instalaciones para la ejecución en auto prestación de todas las operaciones asociadas a la intervención «R2» de los trenes del operador, pues la oferta de Renfe Mantenimiento no incluyó este elemento.Renfe estudia presentar un recursoLa respuesta de Renfe a la decisión de la CNMC no se ha hecho esperar y asegura que ya estudia la presentación de un recurso contra esta resolución. «Renfe está analizando en detalle la resolución de la CNMC sobre el acceso de sus talleres de mantenimiento a operadores privados y su fundamentación jurídica, técnica y operativa, con el objetivo de valorar posibles actuaciones, entre las que se incluye, si procede, la interposición de un recurso. La compañía actuará, como siempre, dentro del marco legal y anteponiendo el interés y la continuidad del servicio público», ha asegurado en un comunicado.El operador público defiende su posición de no prestar sus talleres a terceros porque reduce «el margen disponible para el mantenimiento y recuperación de la flota de Renfe». «La cuestión de fondo no es el acceso puntual de un operador a una instalación determinada, sino el modelo de desarrollo industrial que debe acompañar a la liberalización ferroviaria. Renfe considera que el crecimiento del mercado debe apoyarse en nuevas inversiones industriales y de mantenimiento por parte de todos los operadores, y no en una utilización estructural de capacidades ya comprometidas para atender la operación propia de Renfe», dice en la misma misiva la compañía presidida por Álvaro Fernández Heredia.
Varapalo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a Renfe. Competencia ha fallado a favor de Iryo y el operador italo-español podrá usar las instalaciones de Renfe Mantenimiento en La Sagra para hacer el mantenimiento pesado de sus trenes.
Así lo ha determinado el regulador tras la denuncia presentada en febrero por Iryo en la que aseguraba que Renfe le había denegado el acceso de su material rodante a los talleres de mantenimiento pesado de Renfe Mantenimiento. En este caso, la CNMC ha fallado a favor de que Iryo pueda usar las instalaciones de La Sagra, pero no las de Valladolid, donde apunta a que el operador privado tiene alternativas para ello.
La CNMC lo ha estipulado así al concluir que Renfe Mantenimiento ofertó servicios de mantenimiento pesado al mercado y, tras haber negociado con Iryo durante más de 18 meses las condiciones de acceso de los trenes de este operador a los talleres y la prestación de servicios de mantenimiento, a solo dos semanas del inicio de las operaciones comunicó que no los prestaría, «sin justificación objetiva suficiente y sin haber seguido los procedimientos de coordinación y priorización de solicitudes incompatibles».
Según el organismo presidido por Juan José Ganuza, la normativa obliga a los prestadores de servicios de mantenimiento pesado a prestarlos a todos los operadores de forma transparente y no discriminatoria, una vez que los ofrecen al mercado. «Además, ante solicitudes incompatibles, el prestador debe intentar acomodarlas, entablando negociaciones con los operadores y maximizando la capacidad de los talleres, y, solo si eso no es posible, aplicar criterios de priorización objetivos para adjudicar la capacidad», especifica.
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«La retirada de la oferta de Renfe Mantenimiento deja a Iryo sin alternativas viables para ejecutar a tiempo el mantenimiento pesado de sus trenes, con el consiguiente riesgo de inmovilización de los mismos. Dicha inmovilización le impediría cumplir con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras, e impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible para los usuarios», añade el regulador.
Por ello, la CNMC requiere a Renfe Mantenimiento que facilite el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra para las operaciones de desmontaje y montaje de bogies, en los términos previamente negociados por las partes, «y sin perjuicio de que ambas puedan alcanzar una solución alternativa de mutuo acuerdo». La obligación afecta a los 19 trenes objeto de las negociaciones.
Competencia no ha estimado, sin embargo, la pretensión de Iryo de que Renfe Mantenimiento facilite el acceso a sus instalaciones para la ejecución en auto prestación de todas las operaciones asociadas a la intervención «R2» de los trenes del operador, pues la oferta de Renfe Mantenimiento no incluyó este elemento.
Renfe estudia presentar un recurso
La respuesta de Renfe a la decisión de la CNMC no se ha hecho esperar y asegura que ya estudia la presentación de un recurso contra esta resolución. «Renfe está analizando en detalle la resolución de la CNMC sobre el acceso de sus talleres de mantenimiento a operadores privados y su fundamentación jurídica, técnica y operativa, con el objetivo de valorar posibles actuaciones, entre las que se incluye, si procede, la interposición de un recurso. La compañía actuará, como siempre, dentro del marco legal y anteponiendo el interés y la continuidad del servicio público», ha asegurado en un comunicado.
El operador público defiende su posición de no prestar sus talleres a terceros porque reduce «el margen disponible para el mantenimiento y recuperación de la flota de Renfe». «La cuestión de fondo no es el acceso puntual de un operador a una instalación determinada, sino el modelo de desarrollo industrial que debe acompañar a la liberalización ferroviaria. Renfe considera que el crecimiento del mercado debe apoyarse en nuevas inversiones industriales y de mantenimiento por parte de todos los operadores, y no en una utilización estructural de capacidades ya comprometidas para atender la operación propia de Renfe», dice en la misma misiva la compañía presidida por Álvaro Fernández Heredia.
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