El Gobierno y la oposición llevan días lanzándose reproches sobre la situación sanitaria en Ceuta. Mientras tanto, sin hacer ruido, se preparan para hacer lo que suelen hacer las administraciones cuando hay un problema real: negociar, cooperar y encontrar una solución práctica. La Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad reúne este lunes de manera urgente a las comunidades para acordar el envío de vacunas a la ciudad. Después de una tormenta de tuits y declaraciones, llega la gestión real.
La Comisión de Salud Pública se reúne con las Comunidades Autónomas, después de un fin de semana de acusaciones cruzadas y reproches
El Gobierno y la oposición llevan días lanzándose reproches sobre la situación sanitaria en Ceuta. Mientras tanto, sin hacer ruido, se preparan para hacer lo que suelen hacer las administraciones cuando hay un problema real: negociar, cooperar y encontrar una solución práctica. La Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad reúne este lunes de manera urgente a las comunidades para acordar el envío de vacunas a la ciudad. Después de una tormenta de tuits y declaraciones, llega la gestión real.
El Ministerio de Sanidad tiene la competencia sanitaria (pero no de salud pública) de Ceuta y Melilla. La coordina a través de la Comisión de Salud Pública, organismo del que forman parte todos los directores de salud pública de las comunidades autónomas. El PP preside 11 de las 17 comunidades (además de Ceuta y Melilla, cuyos consejeros también estarán presentes). La ministra de Sanidad, Mónica García, estará en minoría, pero no se espera que haya un bloque popular. Hay un único punto del orden del día: el mecanismo de solidaridad para vacunas.
“Se está trabajando cercanamente con la gente de salud pública de la ciudad de Ceuta tanto en materia de vigilancia como en materia de despliegue de los programas de vacunación”, explicó García ayer en sus redes sociales. “Para ello, mañana [por hoy] hay una reunión de dicha comisión, en continuidad con la reunión de la ponencia de vacunas realizada la semana pasada”, continuaba. La idea es activar el mecanismo de solidaridad para que otras comunidades envíen sus dosis a la ciudad, hasta que esta haga el aprovisionamiento necesario. Entre las vacunas solicitadas están la triple vírica y otras destinadas a prevenir enfermedades como la varicela, la poliomielitis, el tétanos o la difteria. El carácter técnico de la reunión y el consenso en esta materia hacen complicado que surjan roces. Pero ahí terminan los acuerdos.
Este domingo, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió que se decretase un confinamiento en Ceuta por “riesgo sanitario” de sarna y tuberculosis, un extremo que fue rechazado por el presidente de Vox, Santiago Abascal: “¿Cómo que hay que confinar a los ceutíes? Hay que echar ya a todos los invasores. ¡Ya!“, escribió en su cuenta de la red social X.
La ministra García también rechazó la propuesta del confinamiento, pero por otros motivos. Aseguró que con los datos actuales sería “injustificado y totalmente desmesurado” y recordó que las competencias en salud pública son autonómicas. La responsable de Sanidad aseguró que solo hay tres casos confirmados de tuberculosis y señaló que la sarna o la gastroenteritis son “enfermedades presentes en nuestro entorno y cuyos sistemas de vigilancia están siempre activos, más en una situación como esta”.
“Lo fundamental en este caso y lo más urgente es albergar a las personas y dotarlas de las condiciones de higiene y saneamiento básicas”, continuaba García. Se estima que hay cerca de 10.000 inmigrantes durmiendo en las calles de la ciudad. En 2021, cuando hubo otro gran salto a la valla, Ceuta cedió inmediatamente un polideportivo y otras instalaciones. Pero esta vez se ha resistido mucho más, según coinciden distintas fuentes. Muchas de las enfermedades que están surgiendo tienen que ver con las condiciones insalubres en las que sobreviven los migrantes. La sarna es una infestación de la piel causada por un ácaro microscópico. Se contagia por la convivencia estrecha con una persona infectada o por dormir en un colchón que tenga estos ácaros. La gastroenteritis (la ministra hablaba de 450 casos) podría estar relacionada con el consumo de aguas no tratadas. El problema sanitario no son los inmigrantes en sí, son las condiciones en las que están viviendo, como recordó la semana pasada la Sociedad Española de Epidemiología, que pidió no culpar a los inmigrantes de la propagación de enfermedades.
Feijóo está hablando de un problema real. Pero exige soluciones que, según los expertos del área de la salud, tienen poco sentido desde un punto de vista médico y difícil anclaje desde uno legal. Confinar a 10.000 personas con sarna es una mala idea. Y no se puede justificar, teniendo en cuenta que es bastante frecuente. Solo en 2022 se vendieron 1,4 millones de medicamentos para luchar contra este ácaro en nuestro país. El mismo ejército ha confirmado que tiene un brote activo de esta enfermedad en Ceuta que se originó antes de la llegada masiva de inmigrantes.
El enfrentamiento del Gobierno con la oposición es esperable. Preocupa más la discrepancia entre el Ministerio, que niega un colapso sanitario, y los colegios profesionales y sindicatos, que denuncian una presión asistencial extraordinaria. Aunque son enfermedades a las que los sanitarios están muy acostumbrados, la carga de trabajo tiene a las enfermeras “exhaustas tanto física como psicológicamente”, según denuncia el colegio profesional de la ciudad autónoma. Su presidenta, Rosa Fuentes, asegura que “no existen medios suficientes para abordar la crisis”.
Esta misma semana, una delegación del Ministerio de Sanidad visitará Ceuta para evaluar el impacto sanitario de la crisis migratoria de primera mano. Estará encabezada por el secretario de Estado de Sanidad y presidente del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, Javier Padilla, y visitará el Hospital Universitario y los servicios de Atención Primaria de la ciudad autónoma. Todavía no se ha concretado la fecha exacta de la visita.
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