La derecha y la extrema derecha italiana se han topado con un problema incómodo donde menos lo esperaban, sobre todo aquellos que han saludado con entusiasmo el ascenso de AfD en Alemania, como La Liga de Matteo Salvini y Futuro Nacional, del exgeneral Roberto Vannacci. Porque resulta que el partido ultra alemán está soplando sobre una vieja y delicada cuestión, la secesión del sur del Tirol, un territorio del Imperio Austrohúngaro integrado en Italia desde 1920, en los acuerdos firmados tras la I Guerra Mundial.
El partido alemán coquetea con los independentistas de la provincia alpina anexionada a Italia en 1920, un conflicto superado hace décadas. “Es gravísimo”, condena el Gobierno de Meloni
La derecha y la extrema derecha italiana se han topado con un problema incómodo donde menos lo esperaban, sobre todo aquellos que han saludado con entusiasmo el ascenso de AfD en Alemania, como La Liga de Matteo Salvini y Futuro Nacional, del exgeneral Roberto Vannacci. Porque resulta que el partido ultra alemán está soplando sobre una vieja y delicada cuestión, la secesión del sur del Tirol, un territorio del Imperio Austrohúngaro integrado en Italia desde 1920, en los acuerdos firmados tras la I Guerra Mundial.
Desde hace décadas se considera una cuestión superada, e incluso un modelo de resolución de conflictos, pero AfD y sus grupos afines en este territorio italiano han empezado a agitarla. Hasta culminar este miércoles en la celebración de un convenio sobre el Südtirol organizado en el Parlamento alemán por AfD, con motivo del 80 aniversario del acuerdo de 1946 entre Italia y Austria que propició la creación de la provincia autónoma italiana de Alto Adigio-Sur Tirol, con capital en Bolzano, o Bozen en alemán, en la región de Trentino-Alto Adigio. Al acto asistirá Otto Mahlknecht, vicepresidente de Freiheitlichen, una de las formaciones independentistas y de derecha en esta zona de Italia.
Era un asunto más o menos soterrado en la actualidad hasta que este domingo decidió ponerlo sobre la mesa el ministro de Asuntos Exteriores y vicepresidente del Ejecutivo italiano, Antonio Tajani, líder de Forza Italia, el partido conservador que forma el Gobierno junto a dos formaciones de ultraderecha, Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, y La Liga, de Matteo Salvini. En una entrevista en el Corriere della Sera, y sin que le preguntaran, pidió añadir algo que le preocupaba: atacó el evento en el Bundestag, pues en su opinión los acuerdos de 1946 “no tienen nada que ver” con Alemania, y acusó a AfD de ser un partido “antiitaliano”. “El cartel de presentación habla claro: hay un mapa con el Südtirol como un Estado aparte, independiente. Dicho de otro modo, AfD sostiene y promueve la secesión del Südtirol de Italia. Es un hecho gravísimo”. Otros exponentes de su partido y de Hermanos de Italia secundaron sus palabras.
Mahlknecht ha rechazado las palabras de Tajani: “Es una polémica infundada. Niego expresamente que la idea de que mi presencia sea una acción secesionista o ponga en cuestión la relación entre Italia, Austria y Alemania”. Mahlknecht asegura que su intervención hablará del significado de aquel pacto y del desarrollo de la autonomía de la provincia hasta hoy.
Por su parte, la AfD ha negado cualquier interés en la secesión del Südtirol: “¿Reapropiarnos del Südtirol? Es una estupidez. (…) Además era austriaco, no alemán”, replicó Marc Jongen, eurodiputado de AfD nacido en Merano, en esta provincia italiana. En ese momento estaba en Italia, precisamente como invitado en unas jornadas del partido de Roberto Vannacci.

Tajani precisó que hacía estas declaraciones como advertencia a “los soberanistas de casa”, es decir, a su propio socio de Gobierno, Matteo Salvini, y a Vannacci, tal vez contento de poder poner en evidencia sus contradicciones y marcar su propio espacio de derecha moderada, pues ya se ven las elecciones generales de 2027. Por esa razón es difícil saber si su preocupación por AfD es real o exagerada. Desde luego ha habido una sucesión de señales, y las relaciones del independentismo del sur del Tirol con la extrema derecha alemana vienen de lejos.
A finales de agosto, la portavoz juvenil de Süd-Tiroler Freheit, Melanie Mair, partido de extrema derecha independentista de la provincia italiana, asistió al congreso nacional de las juventudes de AfD, Generation Deutchsland, en Magdeburgo. Intervino con un discurso llamando a la separación de Italia en el que describió su particular visión histórica de la zona. Los terroristas del pasado eran “combatientes de la libertad”, el Estado italiano ha reprimido siempre su identidad y concluyó diciendo que la “mezcla” con los italianos “no puede ser una opción” y la única salida es la independencia.
La semana pasada, el 13 de septiembre, le devolvió la visita en su tierra el presidente de las juventudes de AfD, Jean-Pascal Hohm, que fue a localidad de Tramin, o Termeno en italiano, a dar una conferencia. En ella vino a decir lo mismo: “El Südtirol no es Italia, para percibirlo basta caminar por las calles de los pueblos”. Añadió que “las políticas migratorias quieren sustituir la población nativa alemana”. Consideró la provincia “un ejemplo emblemático para nuestro pueblo, que lucha por su identidad”. “Por eso, en mi opinión, es un deber de los políticos alemanes interesarse por este territorio y su gente”, concluyó.
En Tramin (Termeno en italiano) hubo manifestaciones de protesta y fue sintomático el dilema de la extrema derecha italiana: la formación ultra CasaPound en un primer momento dijo que quería participar en el acto, como signo de estima por Hohm, pero del mismo modo era evidente que significaba dar legitimidad a sus tesis de ruptura de la patria. Finalmente no fueron.
La entrada de AfD en un viejo conflicto ya muy dormido despierta una historia muy convulsa. El sur del Tirol, que era parte del Imperio Austrohúngaro, pasó a ser Italia tras la Gran Guerra y su población germana fue duramente reprimida durante el fascismo, con una campaña de italianización cultural, y la prohibición del uso del alemán y del ladino y cambio de topónimos.
En ese periodo, además, se incrementó la inmigración desde el resto de Italia, algo que sentó las bases de un territorio conflictivo en la posguerra, pese a las cesiones de competencias acordadas en 1946, al crearse la provincia autónoma con doble lengua oficial y respeto a los derechos de la minoría alemana. Fue un éxito para la región, que pasó de ser la más pobre de Italia a convertirse en la más rica del país. No obstante, hubo grupos terroristas entre los años cincuenta y los ochenta, que cometieron más de 300 atentados contra infraestructuras y causaron 21 muertos.
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