“Durante mucho tiempo nos han ninguneado y expulsado de los montes, pero ahora ya es tarde, cada vez hay menos ganaderos y encima no tenemos relevo generacional”. A sus 56 años, Antonio Campos, un ganadero de Peal de Becerro (Jaén) vislumbra un panorama poco alentador para el futuro de la ganadería, un sector considerado esencial en la lucha contra los incendios forestales.
Organizaciones agrarias alertan de la acumulación de combustible por el abandono en la gestión de los montes públicos
“Durante mucho tiempo nos han ninguneado y expulsado de los montes, pero ahora ya es tarde, cada vez hay menos ganaderos y encima no tenemos relevo generacional”. A sus 56 años, Antonio Campos, un ganadero de Peal de Becerro (Jaén) vislumbra un panorama poco alentador para el futuro de la ganadería, un sector considerado esencial en la lucha contra los incendios forestales.
Tras el devastador incendio de Almería, las organizaciones agrarias en Andalucía han salido al paso para reivindicar un mayor protagonismo de agricultores y ganaderos como salvaguardas para la gestión del territorio, e incluso hay quienes han pedido ya a las administraciones el permiso para poder realizar trabajos preventivos sin esperar a la autorización de las instituciones. Al mismo tiempo, han alertado de que el abandono de las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales y la falta de gestión forestal han provocado una acumulación masiva de combustible vegetal en los montes y terrenos forestales.
“Somos quienes mantenemos el medio rural vivo, trabajamos el territorio cada día y somos los primeros interesados en que nuestras tierras y montes estén bien cuidados y a conservar la biodiversidad”, sostiene Jesús
Cózar, secretario general de la UPA en Andalucía. Cózar cree necesario que se recuperen iniciativas que en el pasado demostraron su eficacia, como la elaboración de planes locales de emergencia por incendios forestales, planes de autoprotección, agrupaciones de defensa forestal y campañas de sensibilización sobre la cultura de la prevención, así como de quemas de residuos agrícolas y forestales.
Sin embargo, el pastor de Peal de Becerro cree que ya vamos tarde: “Hace una década en este pueblo había más de 60.000 cabezas de ganado y hoy apenas quedan 19.000 y cada año va a menos”. Antonio Campos gestiona 750 cabezas de oveja segureña en estos montes de la Sierra de Cazorla, que lamenta que ninguno de sus cuatro hijos quieran seguir sus pasos.
Para UPA Andalucía, el trágico incendio sufrido en Los Gallardos (Almería) pone de manifiesto la necesidad de recuperar la colaboración entre la Administración y el sector agrario en materia de gestión preventiva del territorio. “La prevención de los incendios no comienza cuando se declara un fuego, sino durante todo el año, mediante la gestión activa del territorio. Por eso, la presencia de agricultores y ganaderos contribuye a reducir la acumulación de biomasa, mantener un paisaje en mosaico que dificulta la propagación de las llamas y conservar un entorno rural habitado y productivo”, apunta Jesús Cózar.
Por su parte, Asaja ha presentado ante la Junta de Andalucía y ante el Gobierno de la nación una petición urgente para la autoprotección de personas y bienes animales frente a los incendios forestales y, en concreto, piden reformas legislativas que permitan realizar labores preventivas sin necesidad de autorización, y que pongan los medios materiales necesarios para la ejecución de estos trabajos.
“Más allá del cambio climático y de las imprudencias hay una causa que desde el sector agrario llevamos años denunciando: el abandono de las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales y la falta de gestión forestal activa han provocado una acumulación masiva de combustible vegetal en el territorio”, señala Luis Carlos Valero, de Asaja Jaén. Según la organización agraria, la despoblación rural, la desaparición del mosaico de cultivos y pastos y la infrautilización de herramientas como el pastoreo, la trashumancia o las quemas prescritas “han generado paisajes continuos y homogéneos, perfectos para que el fuego corra sin freno”.
La situación se hace más crítica en los terrenos forestales que cuentan con alguna figura de protección. Es el caso de la provincia de Jaén, que alberga unas 645.000 hectáreas de superficie forestal (alrededor del 48% de su territorio), de las cuales más de 300.000 hectáreas son espacios naturales protegidos, lo que la convierte en la provincia con mayor porcentaje de territorio forestal protegido de España (un 72%).
“Lo que solicitamos a las administraciones es una mejor gestión del uso forestal y sin trabas para evitar los incendios”, señalan desde Asaja, y advierten de que exigirán las responsabilidades que se puedan derivar de su inacción ante los tribunales. La propuesta de Asaja sintoniza en gran parte con las tesis de Vox, que ha incluido la gestión de los montes en el pacto con el PP para entrar en el gobierno andaluz
El vicepresidente de la Junta, Manuel Gavira, ha manifestado que cuando llueve, el pasto crece, “y la obligación de los responsables políticos es tomar todas las medidas necesarias para limpiar los montes y gestionar bien nuestros bosques”. Por ello, apela al acuerdo de Gobierno firmado hace unos días, que en su punto 141, se compromete a dar prioridad a las partidas necesarias para prevenir los incendios en temporada estival y en invierno, así como a revisar la normativa que impida a los trabajadores del campo contribuir a la preservación del monte y del campo.
Gavira también esquiva el cambio climático como causa principal de los incendios: “Estamos hartos de ver a políticos hablar de cambio climático para eludir sus responsabilidades. Necesitamos menos ideología, más seriedad, más responsabilidad y más sentido común”.
Desde el PSOE se ha criticado con dureza la actuación de la Junta de Andalucía en los trabajos de adecuación de los caminos rurales, que han calificado como “una chapuza”.
El secretario general del PSOE jiennense y alcalde de Arjona, Juan Latorre, ha expuesto la “preocupación” de los alcaldes y alcaldesas socialistas por “la falta de mantenimiento y financiación de la Junta de Andalucía en los últimos 7 años” en los caminos rurales, situación de deterioro que se ha visto “agravada” con las borrascas de febrero.
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