La huelga indefinida del profesorado de Madrid ha comenzado este miércoles con piquetes informativos en buena parte de los centros, el corte del Paseo de la Castellana por parte de educadoras infantiles y un encierro de estudiantes en la Universidad Complutense de Madrid. El seguimiento en la primera jornada está siendo del 70%, según Comisiones Obreras. La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, ha rebajado la participación a un 44,6%, y ha declarado que la movilización tiene “objetivos políticos y electoralistas”. El momento de mayor tensión se ha vivido en el campus de la Complutense, donde la policía ha cargado contra un piquete de manifestantes, y hay, según fuentes sindicales, seis personas heridas, alguna de las cuales ha sido trasladada al hospital. Cinco personas han sido detenidas, según la Policía.
Los sindicatos cifran el seguimiento en los centros educativos en un 70% y la Comunidad en un 45%. Una actuación policial en la Complutense contra manifestantes se salda con cinco detenidos y seis heridos
La huelga indefinida del profesorado de Madrid ha comenzado este miércoles con piquetes informativos en buena parte de los centros, el corte del Paseo de la Castellana por parte de educadoras infantiles y un encierro de estudiantes en la Universidad Complutense de Madrid. El seguimiento en la primera jornada está siendo del 70%, según Comisiones Obreras. La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, ha rebajado la participación a un 44,3%, y ha declarado que la movilización tiene “objetivos políticos y electoralistas”. El momento de mayor tensión se ha vivido en el campus de la Complutense, donde la policía ha cargado contra un piquete de manifestantes, y hay, según fuentes sindicales, seis personas heridas, alguna de las cuales ha sido trasladada al hospital. Cinco personas han sido detenidas, según la Policía.
Al paro indefinido, convocado por CC OO, UGT, STEM, CGT, CNT y Solidaridad Obrera, además de otros colectivos y plataformas docentes ―CSIF ha convocado huelga al margen de la movilización unitaria― , están llamados 65.000 profesores de enseñanzas no universitarias que dan clase a más de 666.000 alumnos en la región. A falta de que se conozcan los datos facilitados por los sindicatos y la Comunidad de Madrid, la impresión de los docentes y directores consultados por EL PAÍS es que el seguimiento está siendo “mayor que en huelgas anteriores” y especialmente alto en el sur y la capital, afirma Rosa Rocha, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos de Madrid. “Entre los alumnos, el seguimiento está siendo masivo”, añade Rocha.












Eva Aladro (EFE)

Eva Aladro (EFE)
Charo Fernández, profesora en Alcorcón, que está de servicios mínimos en su instituto, asegura que el seguimiento está siendo “muy alto”. “Estamos teniendo que atender a varios grupos a la vez”, añade. José Luis Muñoz, docente de Matemáticas en Rivas-Vaciamadrid, calcula que en su instituto está haciendo huelga “entre un 70% y un 80%”, y que estudiantes solo han ido, básicamente, los de primero y segundo de la ESO, a los que la jurisprudencia todavía no permite hacer huelga. “Somos unos funcionarios bastante maltratados por la Comunidad de Madrid”, agrega Muñoz, que está mentalizado para hacer huelga “bastante tiempo”.
Hay centros, como el colegio público República de Venezuela, en Madrid, donde el seguimiento está siendo “del 100% descontando los servicios mínimos”, afirma Javier Becerra, responsable de educación en UGT. En el piquete del Ceipso (que abarca desde infantil hasta secundaria) Loyola de Palacio, en el distrito madrileño de Villa de Vallecas, Natalia Cabello, de 34 años, resumía la falta de recursos que sufre la educación pública: “Te mueres de calor y te mueres de frío”, subraya. “He tenido alumnos haciendo exámenes con guantes”.
En el colegio Nuestra Señora de la Paloma del barrio de La Latina, en el distrito Centro de Madrid, su directora, Sandra Valiente, de 45 años, afirmaba: “Las familias nos han preguntado insistentemente qué podían hacer para ayudarnos hoy. La mejor forma de que la huelga se note es que vengan los niños al cole. Como el seguimiento ha sido del 100%, no se va a poder dar clase y pasarán todo el día en el patio, porque lo que nos negamos es a tenerles todo el día viendo películas”, afirma.
Antonio Domínguez, de 42 años, es profesor de Historia en el instituto San Isidro. Camina junto a un piquete camino del colegio Vázquez de Mella, también en Centro, y grita que “Madrid es la que menos proporción del PIB invierte en educación, un 2,4%. En España la media es del 3,9%. ¡Que se sepa!”. Los vecinos primero le miran incrédulos, pero después toman con curiosidad una de las papeletas. “Sinceramente, los colegios e institutos del centro de Madrid dan pena. Son de los años 80 y no han tenido renovaciones profundas. A mí me da vergüenza que los padres pasen a las aulas, o los asistentes extranjeros. No lo pueden creer”, cuenta. “El agravio comparativo con otras comunidades es tremendo”, añade. “La prueba es que en los concursos de traslados de cada año, los profesores ya no piden venir a Madrid, sino lo contrario: marcharse. Se van a la periferia o fuera de la comunidad donde pueden permitirse vivir”, finaliza.
Las seis exigencias principales de los sindicatos son: reducir a 17 las horas de clase a la semana en secundaria y a 22 en infantil y primaria (desde 19 y 25 horas, respectivamente); bajar las ratios de estudiantes por clase, incrementando el personal especializado en atención a la diversidad; atajar la segregación socioeconómica del alumnado entre la red pública y la concertada; aumentar el salario de los docentes en 600 euros al mes; disminuir la carga burocrática y mejorar las infraestructuras educativas.

Carga en la Complutense
El momento más tenso hasta ahora se ha vivido en la Universidad Complutense de Madrid, entre un piquete informativo de estudiantes y trabajadores frente a la Facultad de Ciencias y los policías desplegados en el campus, que han cargado con dureza contra los manifestantes. Según Álvaro Briales, profesor universitario y delegado de CGT en la universidad, los agentes “han bloqueado el paso al piquete, y después, sin que haya habido ningún detonante, han empezado a cargar indiscriminadamente”. Briales asegura que hay seis personas que formaban parte del piquete heridas ―“una tiene la cabeza abierta”―, alguna de las cuales ha sido trasladada al hospital. El profesor critica a la Delegación del Gobierno, por el despliegue policial en el campus, y pide también explicaciones al rectorado de la Complutense.
Según un portavoz de la Policía, la carga se ha producido tras el intento del piquete de rebasar el cordón que los agentes habían establecido. Uno de los agentes también ha resultado herido, según las mismas fuentes. La Delegación del Gobierno de España en Madrid ha defendido, por su parte, el derecho de manifestación, y “el deber de los manifestantes de seguir las indicaciones de la autoridad presente en el dispositivo, cuya actuación debe encontrarse siempre bajo el parámetro de la proporcionalidad”. “Cualquier posible exceso en las actuaciones policiales será investigado y, de confirmarse, tendrá consecuencias”, han añadido fuentes de la delegación.
Cánticos contra Ayuso
La primera gran concentración de la huelga de educación se ha gestado en la Puerta del Sol donde, desde poco antes de las 12 de la mañana, han empezado a llegar riadas de personas uniformadas de verde desde las calles aledañas. Como han podido, unas 5.0 personas han ido entrando a una plaza abarrotada por los acampados de la vivienda. El destino de todos era el comienzo de la calle Alcalá, donde se encuentra la Consejería de Educación. Los manifestantes han llegado con el ánimo encendido. También ha habido un nombre por encima de todos en sus proclamas: Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña, acusada por los manifestantes de abandonar la educación en beneficio de la enseñanza privada, ha sido toda la jornada el gran foco de las protestas. También el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. “Ayuso, Almeida, sois unos mierdas”, han cantado.
En Sol se han unido los grupos convocantes, los sindicatos, representantes políticos, pero sobre todo miles de profesores y profesoras de todo el espectro educativo —desde educadoras infantiles hasta la enseñanza universitaria— a los que apoyaba masivamente buena parte de su alumnado. Con cacerolas, con palmas, con silbatos han tratado de hacer el máximo de ruido posible. “¡Esto también es por nuestros hijos!”, “la profe, luchando, también está enseñando”, “que viva la lucha de la clase obrera” o “¡Huelga, huelga, huelga. Huelga indefinida!”, han sido algunos de los cánticos que se han escuchado.
Aida San Millán, secretaria general de la federación educativa de CC OO, el sindicato con más representación en la enseñanza pública madrileña, ha declarado: “Somos la comunidad autónoma más rica y tenemos los peores sueldos de España. Hacemos más tareas, sobre todo administrativas, que en el resto de España. También pedimos que haya un trabajador administrativo más por centro, necesitamos que nos alivien trabajo”.
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