Aurora Aranda dirige Cáritas Diocesana de Valencia, en la que trabaja desde hace más de 30 años. La entidad ha atendido a más de un millar de personas migrantes en el proceso de regularización iniciado el 16 de abril. Por ello, ha sido objeto de críticas de la ultraderecha, que ha llegado a amenazar con retirarle las ayudas públicas si no antepone la “prioridad nacional” y “se dedica a los que se tiene que dedicar”. El PP y Vox están negociando ahora la presupuestos de la Generalitat. Aranda, trabajadora social valenciana de 54 años, no entra en polémicas y afirma que tiene muy claro su dedicación y prioridad: ayudar a las personas más vulnerables sin distinción.
La responsable de la entidad de la Iglesia defiende el trabajo de ayudar a la regularización de los migrantes: “¿Prioridad nacional? La prioridad son las personas»
Aurora Aranda dirige Cáritas Diocesana de Valencia, en la que trabaja desde hace más de 30 años. La entidad ha atendido a más de un millar de personas migrantes en el proceso de regularización iniciado el 16 de abril. Por ello, ha sido objeto de críticas de la ultraderecha, que ha llegado a amenazar con retirarle las ayudas públicas si no antepone la “prioridad nacional” y “se dedica a los que se tiene que dedicar”. El PP y Vox están negociando ahora la presupuestos de la Generalitat. Aranda, trabajadora social valenciana de 54 años, no entra en polémicas y afirma que tiene muy claro su dedicación y prioridad: ayudar a las personas más vulnerables sin distinción.
Pregunta. ¿A qué se dedica Cáritas Valencia?
Respuesta. Es una entidad de la Iglesia y desde esa mirada nuestra tarea es acompañar y apoyar a las personas en situaciones de fragilidad y vulnerabilidad, en Valencia y norte de Alicante, para que puedan acceder a los derechos básicos como seres humanos. Somos una entidad de voluntariado. También emprendemos acciones significativas que han requerido una respuesta social, como las personas con sida, o las ayudas a Ucrania. Tenemos, además, una parte de sensibilización y concienciación para ser altavoz de realidades sociales que hay que poner sobre la mesa. Tenemos voluntarios que no están vinculados al ámbito eclesial.
P. ¿Con qué recursos cuenta?
R. Con fondos propios y públicos. Los propios son mayoritarios y proceden de socios, donantes, personas físicas y jurídicas… Intentamos mantener un equilibrio para que la financiación pública nunca sobrepase a la propia.
P. ¿Qué papel desempeñan en el proceso de regularización?
R. El 75% de las personas migrantes que Cáritas atiende está en situación administrativa irregular. Por tanto, son los destinatarios de nuestro apoyo. Que esta iniciativa, que partió de la Iglesia y de otras entidades [a través de una Iniciativa Legislativa Popular], permita que muchas personas que ya están en nuestro país puedan vivir con la dignidad de cada ser humano, con los derechos básicos y necesarios. En un primer momento nuestra tarea era orientar, asesorar, pero una vez conocimos el decreto, vimos que la emisión de los certificados de vulnerabilidad era clave para la consecución de la documentación.
P. ¿Cuál es el principal problema que se están encontrando?
R. Lo primero es la necesidad de información, de clarificar, de eliminar también bulos, desinformación. Una dificultad que vemos es que las personas puedan tener toda la documentación y, en este momento, acceder al certificado de vulnerabilidad es prioritario. Seguramente en unas semanas esto ya habrá pasado y empezaremos a atender casos más específicos.
P. La regularización no cuenta con el respaldo de los partidos de la derecha, el PP y Vox. ¿Cree que la ciudadanía está en contra del proceso como esgrimen estos partidos?
R. El fenómeno de la migración siempre ha levantado mucha polarización. Va más allá de la política y es complejo. A algunas personas les cuesta entender que el ser humano tiene dignidad y por el hecho de ser una persona puede elegir dónde desarrollar su proyecto vital. Creemos que puede haber miedo a lo que Adela Cortina acuñó como aporofobia. Miedo al pobre, al diferente, a lo que pueda atraer o me pueda quitar de mi espacio. A veces es desconocimiento o no desmitificar estereotipos y rumores, pero nuestra experiencia es que hay muchísima gente que apoya este proceso de regularización en situación administrativa irregular. Aquí estamos atendiendo con colas y no estamos teniendo ningún problema.
P. ¿Qué opina de la “prioridad nacional”?
R. ¿La prioridad nacional? Para mí, para toda Cáritas, la prioridad son las personas, independientemente de las circunstancias. Que este sea un mundo mejor, donde todos podamos vivir, es cosa de todos.
P. Primero yo es un eslogan sencillo que cala en la ciudadanía, ¿no?
R. Tal vez cale en parte de la ciudadanía. Si se vinculara personalmente o conociera las historias de vida de las personas, la mirada cambiaría. Diría, por ejemplo, que cualquier persona que tenga en su casa una persona migrante cuidando a sus padres, su mirada de la migración y de la regularización cambia. Pero tampoco creo que la mayoría piense así. A veces los medios de comunicación también son, sois, altavoces de estos eslóganes.
P. Los negociadores de Vox con el PP sostienen que si Cáritas y otras entidades apoyan a los migrantes irregulares dejarán de recibir ayudas públicas. El portavoz de la ultraderecha en Les Corts, José María Llanos, advirtió en este periódico que la entidad debe dedicarse “a lo que se tiene que dedicar”.
R. Bueno, pues entonces estamos tranquilos, porque nosotros estamos haciendo lo que creemos que tenemos que hacer, que es atender a toda persona que está en situación de vulnerabilidad.
P. ¿La Generalitat, presidida por el PP, con el apoyo de Vox, les ha reducido las ayudas en estos tres años?
R. No, hasta el momento. Que haya habido más o menos financiación no tiene que ver con una decisión política, puede tener que ver con otras cosas.
P. ¿Temen que en la actual negociación de los presupuestos las recorten?
R. No, independientemente de lo que en otros lados PP y Vox hayan acordado, nosotros aquí, con un Gobierno del PP y también antes con el del PSOE, nunca hemos visto reducir nuestros recursos por atender a personas migrantes o por ser una entidad de la Iglesia. El futuro es preocupante porque el futuro mundial es preocupante. Pero me preocupa más que continúe la polarización, que no haya respeto a las personas migrantes y que la regularización es una oportunidad,que Cáritas pueda o no recibir una determinada ayuda. Por otra parte, creo que si en algún momento ve disminuida alguna de sus partidas presupuestarias deberemos equilibrarla por otro lado.
P. Los ataques vienen ahora de partidos o sectores que hacen profesión de fe católica o suelen defender los postulados de la Iglesia.
R. Las personas somos muy complejas y las circunstancias vitales de cada persona, en cada momento, pueden ser diferentes. Creo que nosotros hasta el momento tenemos buena sintonía y relación con los partidos políticos.
P. El papa León XIV también es diana de las críticas de sectores de la ultraderecha.
R. Este Papa puede hablar de manera tan sencilla y tan clara sin entrar en polémica, simplemente diciendo lo que se es y poniéndole a las cosas su nombre. Yo creo que está muy bien. Muchas veces a la Iglesia se le acusa de no hablar o de hablar solamente de determinados temas vinculados a otros ámbitos. Creo que frente a este tipo de críticas, nuestra tarea es seguir haciendo lo que estamos haciendo. Lo preocupante sería que frente a cualquier discurso de estos, dejáramos de hacer lo que estamos haciendo, nuestra labor, por miedo.
P. ¿Cáritas es la cara progresista de la Iglesia?
R. Creo que es fundamental en la misión de la Iglesia, y es reconocida por la tarea que está haciendo. Cáritas es la Iglesia, cuando se valora a Cáritas se está valorando la Iglesia.
P. ¿Es la sociedad española más racista y xenófoba que hace 25 años?
R. No lo diría. Pero hace 25 años no teníamos a las personas migrantes que tenemos ahora. Por tanto, este tipo de fenómenos crecen cuanto más forman parte de lo cotidiano de nuestra vida.
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