
No hace tanto tiempo, morir de calor significaba morir de una insolación. No era algo habitual, pero sucedía. Ahora, morir de calor significa, la mayoría de las veces, morir por una patología crónica que se descompensa por las altas temperaturas. Y es mucho más frecuente. La Agencia de Salud Pública de Barcelona estima que entre los meses de mayo y septiembre de 2025 se produjeron en la capital 370 muertes a causa del calor, un 8% del total. En 2024 habían sido 236, el 5% del total (185 mujeres y 50 hombres). Sin embargo, el año de mayor mortalidad asociada al calor fue 2022, con más de 500 muertes. Ser mujer, tener más de 75 años, padecer una patología crónica y vivir en situación de pobreza energética son las condiciones que más incrementan el riesgo de morir.
No es casualidad que la mayor mortalidad por calor se produzca entre quienes viven en barrios pobres y padecen pobreza energética 
No hace tanto tiempo, morir de calor significaba morir de una insolación. No era algo habitual, pero sucedía. Ahora, morir de calor significa, la mayoría de las veces, morir por una patología crónica que se descompensa por las altas temperaturas. Y es mucho más frecuente. La Agencia de Salud Pública de Barcelona estima que entre los meses de mayo y septiembre de 2025 se produjeron en la capital 370 muertes a causa del calor, un 8% del total. En 2024 habían sido 236, el 5% del total (185 mujeres y 50 hombres). Sin embargo, el año de mayor mortalidad asociada al calor fue 2022, con más de 500 muertes. Ser mujer, tener más de 75 años, padecer una patología crónica y vivir en situación de pobreza energética son las condiciones que más incrementan el riesgo de morir.
Feed MRSS-S Noticias
