El papa León XIV sigue la senda de Francisco de introducir cada vez más mujeres en las altas esferas vaticanas y ha nombrado este martes a la salesiana italiana Alessandra Smerilli, de 51 años, nueva prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Sustituye al cardenal canadiense Michael Czerny, que va a cumplir 80 años en julio, y comenzará en el cargo el 1 de septiembre. Ya es la tercera mujer que dirige uno de los 16 dicasterios de la curia, algo así como los ministerios vaticanos. Es el más alto cargo de la Santa Sede y que hasta hace poco estaba reservado solo a los cardenales.
El Pontífice confirma la línea de Francisco de contar cada vez con más altos cargos femeninos y designa a una monja salesiana como prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
El papa León XIV sigue la senda de Francisco de introducir cada vez más mujeres en las altas esferas vaticanas y ha nombrado este martes a la salesiana italiana Alessandra Smerilli, de 51 años, nueva prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Sustituye al cardenal canadiense Michael Czerny, que va a cumplir 80 años en julio, y comenzará en el cargo el 1 de septiembre. Ya es la tercera mujer que dirige uno de los 16 dicasterios de la curia, algo así como los ministerios vaticanos. Es el más alto cargo de la Santa Sede y que hasta hace poco estaba reservado solo a los cardenales.
Smerilli, profesora de Economía Política, era secretaria del organismo desde 2021, y ya entonces fue la primera mujer en llegar tan alto en la jerarquía vaticana. Este dicasterio, creado en 2016 por Francisco, se ocupa de cuestiones sociales, migraciones, cambio climático, justicia y paz, entre otras competencias.
Fue el papa argentino, tres meses antes de morir, en enero de 2025, quien rompió una tradición de siglos de una Iglesia católica siempre gobernada por hombres al colocar a una mujer al frente de un dicasterio. Fue la religiosa Simona Brambilla, de las misioneras de la Consolata y también italiana, y además el organismo era uno de los más importantes, el de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que supervisa las congregaciones religiosas.
Enfermera y misionera en Mozambique, Brambilla representaba la Iglesia periférica y cercana a los más débiles que deseaba el pontífice argentino. Fue una decisión histórica, recibida con contrariedad en algunos sectores tradicionalistas, que plantearon objeciones teológicas y canónicas, como que el responsable del dicasterio debía estar ordenado. De hecho, el pontífice argentino nombró además al cardenal español Ángel Fernández Artime como proprefecto, una especie de cargo adjunto, algo que se interpretó como una manera de dar a medias un paso tan a contracorriente.
Francisco había ido preparando el camino desde que reformó la Curia en 2022 con la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, que abrió la puerta a que laicos, incluidas mujeres, pudieran dirigir un dicasterio en el futuro. No dio el paso hasta 2025, pero ya dejó marcada la pauta.
Este martes, León XIV ha optado por la misma fórmula que ideó Francisco y, además de nombrar prefecta Smerilli, ha designado otro proprefecto, el cardenal italiano Fabio Baggio, que hasta ahora era subsecretario del organismo. El comunicado vaticano detalla que tendrá el encargo especial de dirigir el Centro de Alta Formación Laudato si’, que lleva el nombre de la encíclica ecologista de Francisco y fue creado en 2023 para promover la economía sostenible.
Todos los prefectos de los dicasterios quedan cesados automáticamente cuando muere un papa, aunque el siguiente lo primero que hace es confirmarlos de manera provisional y luego los va cambiando. En el caso de Brambilla, León XIV la ha dejado en su puesto, y además nombró a otra monja como secretaria del organismo, la franciscana Tiziana Merletti, el pasado mes de mayo.
Otra prefecta al frente de la comunicación vaticana
Pero el pasado 2 de junio el Pontífice estadounidense fue más allá: no solo nombró a otra mujer como prefecta del Dicasterio de Comunicaciones, un ente clave en la gestión de la imagen pública del Papa y que dirige la oficina de prensa vaticana, sino que además se trataba de una laica. Es la estadounidense de origen mexicano Montserrat Alvarado, lo que constituyó una sorpresa porque proviene de la cadena ultraconservadora norteamericana EWTN, que en el pasado fue muy hostil con el papa Francisco. Empezará su labor en noviembre.
Con el nombramiento de este martes, León XIV deja claro que la llegada de las mujeres a los puestos de poder de la Iglesia no tiene vuelta atrás. En el pontificado de Francisco, entre 2013 y 2025, fue aumentando su presencia en puestos de mando en el Vaticano. Según los últimos datos que dio la Santa Sede el año pasado, en el período 2013-2023 el porcentaje de mujeres en el pequeño estado aumentó del 19,2 % al 23,4 %.
Durante su mandato, Francisco nombró a otras dos mujeres para altos cargos, además de Brambilla. En 2016, a Barbara Jatta, como directora de los Museos Vaticanos, y en 2022, a la religiosa Raffaella Petrini, elevada a secretaria general de Gobernación de la Ciudad del Vaticano. En febrero de 2025, dos meses antes de morir, la ascendió definitivamente a presidenta del organismo, un cargo equivalente al alcalde del pequeño estado y que siempre había ocupado un obispo.
En 2021, el anterior papa eligió también a la religiosa francesa Nathalie Becquart como subsecretaria general del Sínodo de los Obispos, órgano consultivo del Papa reactivado por Francisco y ahora por León XIV, que debate las cuestiones doctrinales. También en este ámbito la presencia femenina es cada vez mayor y en 2023, por primera vez, las mujeres pudieron votar en sus asambleas.
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