Valencia ha ido construyendo en las últimas décadas una movilidad más sostenible de la mano del crecimiento del transporte público, la ampliación de la red ciclista y el descenso del tráfico en algunas de sus avenidas. Sin embargo, la dependencia del coche privado continua en los viajes entre el área metropolitana y la capital debido a la menor oferta de transporte, según un estudio de la Cátedra de Transporte y Sociedad de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), dirigido por Tomás Ruiz, y en el que ha participado Victoria Lerma, investigadora del Grupo TIC frente al Cambio Climático del Instituto ITACA de la UPV, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad.
Desde 2022 se ha producido un incremento del 5% del tráfico de vehículos debido a una menor oferta de transporte público
Valencia ha ido construyendo en las últimas décadas una movilidad más sostenible de la mano del crecimiento del transporte público, la ampliación de la red ciclista y el descenso del tráfico en algunas de sus avenidas. Sin embargo, la dependencia del coche privado continua en los viajes entre el área metropolitana y la capital debido a la menor oferta de transporte, según un estudio de la Cátedra de Transporte y Sociedad de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), dirigido por Tomás Ruiz, y en el que ha participado Victoria Lerma, investigadora del Grupo TIC frente al Cambio Climático del Instituto ITACA de la UPV, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad.
La capital valenciana dispone de una red de vías ciclistas “muy amplia y, en general, de buena calidad”, aunque todavía existen tramos con diseños antiguos que deberían mejorarse, especialmente aquellos que discurren por el centro de las aceras, señala Ruiz.
El principal desafío, según el estudio, es aumentar la capacidad y la calidad del transporte público colectivo, “cuyo uso ha crecido durante los últimos años, impulsado tanto por las bonificaciones en las tarifas como por el incremento de la población”.
Los datos analizados por Ruiz muestran que, si se compara mayo de 2025 con el mismo mes de 2019, el tráfico en los principales accesos metropolitanos y en las rondas de la ciudad se mantiene en niveles similares a los anteriores a la pandemia. En cambio, en las grandes avenidas urbanas se registra una reducción generalizada de entre el 4% y el 5%. Sin embargo, desde 2022 se ha producido un incremento del tráfico en los accesos principales a la ciudad de entorno a un 5%
“Esta evolución no es homogénea. Los accesos por los ejes de Madrid y del norte presentan incrementos importantes (entorno al 14%), mientras que en las entradas del sur, como la autovía de Torrent o la pista de Silla, se han producido descensos”, apunta Ruiz.
Victoria Lerma destaca también el aumento del uso de la bicicleta, que se ha triplicado gracias a la creación de nuevos carriles bici, así como las cifras alcanzas por el transporte público en 2025, “en máximos históricos, con con cerca de 100 millones de viajes en la Empresa Municipal de Transportes y alrededor de 93 millones en Metrovalencia.
Además, prácticamente toda la población de la ciudad tiene algún servicio de movilidad a menos de cinco minutos a pie de su vivienda. Esta cobertura, sin embargo, desciende hasta aproximadamente el 46% al analizar el área metropolitana de la ciudad
“Valencia está avanzando en movilidad sostenible, pero el gran reto es conectarla mejor con su entorno metropolitano”, señala Lerma. Esta menor accesibilidad explica que muchas personas que residen fuera sigan utilizando el coche para entrar diariamente en la ciudad.
Ambos especialistas coinciden en que la mejora de la movilidad pasa por ofrecer más alternativas: un transporte público más rápido, frecuente y bien conectado; servicios a demanda en zonas con menor cobertura; la ampliación y conexión de la red ciclista, y la creación de puntos de intercambio entre metro, autobús, bicicleta y vehículo privado.
También consideran necesario desarrollar aparcamientos disuasorios conectados con el transporte público y gestionar el estacionamiento para que acceder al centro en coche no sea siempre la opción más cómoda.
Lerma añade que las zonas de bajas emisiones -que Valencia no ha acabado de completar- deben servir no solo para retirar los vehículos más contaminantes, sino también para reducir el tráfico allí donde genera mayores impactos y mejorar la calidad del aire y la salud de los ciudadanos. El objetivo final, subraya, debe ser disminuir la contaminación, el ruido y las emisiones sin impedir que la población pueda desplazarse para trabajar, estudiar o atender sus necesidades cotidianas.
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