El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, dará explicaciones este viernes sobre el fallo de las pruebas de calidad educativa del informe PISA en Cataluña, un error que ha levantado una gran polémica y que va a impedir comparar la muestra con las ediciones anteriores. Durante el proceso, dejaron fuera de los exámenes al 23,2% de los estudiantes.El límite para que la prueba sea válida es del 5%. Probablemente la explicación detallada de lo que ha ocurrido no se conocerá hasta después de que el 8 de septiembre se hagan públicos los resultados de todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) analizados, pero ya hay algunas certezas: el error no se circunscribe a pocos centros y no va a invalidar el análisis de toda España. Por otra parte, este jueves la Síndica de Greuges, defensora del pueblo de Cataluña, Esther Giménez-Salinas, ha abierto una actuación de oficio a raíz de las incidencias detectadas.
Uno de cada cuatro alumnos que pasaron la prueba quedó finalmente fuera. El 8 de septiembre se conocerán los resultados globales
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, dará explicaciones este viernes sobre el fallo de las pruebas de calidad educativa del informe PISA en Cataluña, un error que ha levantado una gran polémica y que va a impedir comparar la muestra con las ediciones anteriores. Durante el proceso, dejaron fuera de los exámenes al 23,2% de los estudiantes.El límite para que la prueba sea válida es del 5%. Probablemente la explicación detallada de lo que ha ocurrido no se conocerá hasta después de que el 8 de septiembre se hagan públicos los resultados de todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) analizados, pero ya hay algunas certezas: el error no se circunscribe a pocos centros y no va a invalidar el análisis de toda España. Por otra parte, este jueves la Síndica de Greuges, defensora del pueblo de Cataluña, Esther Giménez-Salinas, ha abierto una actuación de oficio a raíz de las incidencias detectadas.
La muestra de PISA la hace una empresa externa a la OCDE y a los países. Esta recibe el censo de jóvenes entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses, normalmente alumnos en cuarto de la ESO, que estén escolarizados. A partir de ahí, se hacen muestras de escuelas de manera aleatoria y, dentro de cada una, se seleccionan alumnos. El tecnical report, que establece la forma de trabajar, incluye unas normas de qué porcentaje del alumnado se puede excluir, tanto escuelas como alumnos. Por distintas razones nunca debe de superar el umbral del 5%. Por ejemplo, Ecuador decide no mandar un equipo a Galápagos porque es un lugar muy remoto y el gasto en desplazamientos excesivo. O se deja fuera a alumnado que lleva menos de un año en el país, no habla la lengua y no puede ni comprender lo que se le está preguntando.
“Las exclusiones voluntarias no deben de sobrepasar el 5% y Cataluña se ha pasado por mucho”, explican fuentes cercanas a PISA. “A los países que se pasan se les pone un asterisco para tomar con cautela sus resultados. Suelen ser de entre un 6% y un 8%, pero el caso catalán se ha ido de madre”.
Para que Cataluña se haya desviado un 23,2% tiene que haber fallo en muchos centros, explican las citadas fuentes. “Cada centro presenta un máximo de 42 estudiantes. Si el problema estuviese solo en un centro supondría un 1 o un 2%, pero tiene que haber sido algo más sistemático”, prosigue el especialista. Un portavoz de Educación afirma que no cuentan con el dato desagregado por centros, solo la media del 23,2% de alumnos excluidos. Habrá que esperar a que terminen las diligencias abiertas por la Generalitat para conocer la cifra.
Para la muestra nacional los países presentan 150 escuelas con 42 alumnos por centro y en las comunidades autónomas el mínimo son 50. En el caso de Cataluña fueron 51 colegios e institutos con cerca de 2.500 adolescentes que debían examinarse entre abril y mayo de 2025. Pero 591 fueron excluidos (seis por tener una discapacidad física, 493 por trastornos cognitivos, conductuales o emocionales y 92 por un dominio insuficiente de la lengua), de modo que solo se sometieron a las pruebas 1.909.
La síndica alerta de que esta proporción de alumnado excluido por motivos relacionados con discapacidades representa el 19,6% del total de la muestra, una cifra muy superior a la prevalencia de estos perfiles entre el alumnado de 4º de ESO. Los alumnos con necesidades educativas especiales en Cataluña son el 5% del total, según la defensora. Y cerca de un 10% de los alumnos presentan necesidades de apoyo educativo derivadas de trastornos o retrasos en el aprendizaje, pero no tienen necesidades educativas especiales.
El experto está convencido de que la OCDE no conoce aún el origen del fallo porque la organización tiene en cada país lo que se llama un “sistema de adjudicación” para validar los datos y comprobar que se han cumplido los estándares. Pero las comunidades autónomas, que pagan su propia muestra más amplia para conocer con detalle su calidad educativa, no cuentan con ese sistema que resulta muy costoso. Por eso la OCDE solo valida los datos totales de España.
El Departamento de Educación de Cataluña explicó a la prensa hace una semana, cuando se desveló el problema, que las pruebas pasaron por las manos del Consejo Superior de Evaluación (medio que fue desmantelado y sustituido en julio de 2025 por la Agencia de Evaluación), el ministerio y la OCDE. Preguntado por este diario sobre este sistema de adjudicación, un portavoz de Educación contesta que “el Consell Superior d’Avaluació llevaba la coordinación de las pruebas, pero no el proceso de los datos que se pasaban a la empresa”. Sin rastro, pues, del sistema.
En abril de 2025, una vez que las pruebas habían comenzado, el Ministerio de Educación recibió una comunicación de la empresa contratada por la OCDE para la aplicación de las pruebas en la que indica que se están “observando unas tasas de exclusión del alumnado superiores a las establecidas”, cuentan fuentes ministeriales. Entonces los técnicos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa contactaron con sus homólogos del Consell Superior d’Avaluació Educativa y les trasladaron las incidencias. Y la Generalitat calló, según dice ahora ante la falta de evidencias.
“Estas comunicaciones se producen únicamente en el nivel técnico de ambas Administraciones educativas, y no tienen traslación a otros niveles de ambas administraciones, dado que, en aquel momento, no se podía valorar, técnicamente, el alcance ni las posibles consecuencias que dichas incidencias podrían tener”, afirma el ministerio. Según este relato, en marzo de 2026, cuando la OCDE comunica globalmente los resultados de las pruebas, se conoció el impacto y se empezó a investigar.
España tuvo en 2018 unos datos sorprendentemente negativos y ello derivó en una investigación y se vio que, en función de la semana que habían hecho el examen, los adolescentes tenían menor o mayor rendimiento y se vio que dependía de si se habían solapado o no con las pruebas censales de cuarto de ESO. El Departamento de Educación catalán ha planteado como hipótesis que ocurriese también en esta edición en Cataluña un solapamiento, pero no en el rendimiento sino en los criterios aplicados en la exclusión de estudiantado. Pero la síndica desecha esa opción: en las pruebas de competencias básicas catalanas se descartó el 9,7%, muy lejos de ese 23,2% de PISA.
Las fuentes cercanas a PISA razonan el por qué el fiasco catalán no desvirtúa el análisis de España. “Por el porcentaje que representa Cataluña, entre un 15% y un 20% de la muestra, y la exclusión del 23,3% los márgenes de error que quedan son razonables. España cumple los estándares de la metodología holgadamente. Hay países que van mucho más al límite, como Estados Unidos, Dinamarca o Canadá, porque hay centros que no quieren participar y hacen boicot… España nunca ha tenido problemas con la muestra, sí con los resultados por el solapamiento. Si normalmente está entre un 2% y un 3% de exclusión, esta vez se acercará más al 5%”.
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