Cuando un hijo tiene una enfermedad grave, las familias tienen derecho a que uno de los progenitores se acoja a una prestación que se conoce como cume, que habilita a acceder a una reducción de al menos el 50% de la jornada, pero percibiendo el sueldo íntegro. Algo que permite que un padre o una madre puedan dedicarse al cuidado en momentos muy vulnerables. El problema es que su regulación se alejaba de las nuevas realidades asistenciales, y los afectados alertaban de que hacía falta una nueva. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto que recoge la posibilidad de que hogares con patologías y condiciones hasta ahora excluidas, como el autismo grave, puedan beneficiarse, y que alarga los plazos para renovar la prestación. Pero que también incorpora una nueva inspección que no convence a la principal asociación de afectados, Asfacume.
La norma obligará a que cada dos años la inspección médica elabore un informe vinculante para acreditar que el paciente sigue necesitando atención continua
Cuando un hijo tiene una enfermedad grave, las familias tienen derecho a que uno de los progenitores se acoja a una prestación que se conoce como cume, que habilita a acceder a una reducción de al menos el 50% de la jornada, pero percibiendo el sueldo íntegro. Algo que permite que un padre o una madre puedan dedicarse al cuidado en momentos muy vulnerables. El problema es que su regulación se alejaba de las nuevas realidades asistenciales, y los afectados alertaban de que hacía falta una nueva. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto que recoge la posibilidad de que hogares con patologías y condiciones hasta ahora excluidas, como el autismo grave, puedan beneficiarse, y que alarga los plazos para renovar la prestación. Pero que también incorpora una nueva inspección que no convence a la principal asociación de afectados, Asfacume.
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