
La economía catalana va moviéndose desde el optimismo que arrojan los datos macroeconómicos a los temores que imponen las tensiones geopolíticas internacionales. Las buenas noticias: la Generalitat prevé que el Producto Interior Bruto (PIB) crezca un 2,3%, cuatro décimas menos que en 2025 pero dos más que lo previsto en octubre del año pasado, y un 1,8% en 2027, según el Escenario macroeconómico publicado este lunes por el Ejecutivo catalán. Las amenazas: la prolongación del conflicto en Oriente Medio, que “ha introducido riesgos a la baja” que pueden lastrar “significativamente” estas proyecciones en caso de que persista “la interrupción energética”. Siguiendo la línea de otras instituciones, la Generalitat ha trazado escenarios alternativos y, en el peor de los casos, contempla que la tasa de crecimiento se quede en el 1,9%, cuatro décimas menos que en su proyección oficial.
La Generalitat prevé un avance del 2,3% en 2026, pero avisa de los riesgos por el alza del precio de la energía
La Generalitat prevé un avance del 2,3% en 2026, pero avisa de los riesgos por el alza del precio de la energía


La economía catalana va moviéndose desde el optimismo que arrojan los datos macroeconómicos a los temores que imponen las tensiones geopolíticas internacionales. Las buenas noticias: la Generalitat prevé que el Producto Interior Bruto (PIB) crezca un 2,3%, cuatro décimas menos que en 2025 pero dos más que lo previsto en octubre del año pasado, y un 1,8% en 2027, según el Escenario macroeconómico publicado este lunes por el Ejecutivo catalán. Las amenazas: la prolongación del conflicto en Oriente Medio, que “ha introducido riesgos a la baja” que pueden lastrar “significativamente” estas proyecciones en caso de que persista “la interrupción energética”. Siguiendo la línea de otras instituciones, la Generalitat ha trazado escenarios alternativos y, en el peor de los casos, contempla que la tasa de crecimiento se quede en el 1,9%, cuatro décimas menos que en su proyección oficial.
Las estimaciones de la Generalitat son idénticas a las que presentó el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, para el conjunto de España. El Ejecutivo central mantiene escenario de un crecimiento del 2,2%, pero contempla los riesgos asociados a la subida de los costes energéticos y cifra su posible impacto en hasta cuatro décimas. Lo mismo hace el Ejecutivo catalán, que proyecta un escenario adverso y otro severo. En el primero, la economía retrocede dos décimas más de lo previsto en 2026 y una en 2027, mientras que en el segundo se deja cuatro décimas este año y cinco el que viene. El informe señala que el “escenario severo” supone “un conflicto más intenso y prolongado”, con unos “mercados de exportación más débiles” y un “precio de la energía más elevado”. Esas dificultades, sin embargo, pueden verse paliadas por la adopción de medidas fiscales en las diversas esferas de la Administración.
El escenario central, que ya recoge los primeros efectos de la guerra en Irán, sigue siendo el de un crecimiento del 2,3%. El dato puede sonar a optimista porque mejora las previsiones de la propia Generalitat de octubre (2,1%), pero el informe advierte que esa revisión al alza se debe “a la incercia por el buen comportamiento de la actividad en la segunda mitad de 2025″, es decir, por los llamados efectos arrastre y no “a una mejora de las perspectivas, que han empeorado a causa de los acontecimientos internacionales posteriores a febrero de 2026″, añade el documento. La dinámica positiva de 2025 que hereda este ejercicio, de hecho, ya significa más de la mitad del crecimiento previsto. “Los riesgos sobre la actividad se orientan claramente a la baja: un agravamiento del conflicto, problemas de provisiones de energía y nuevos focos de tensión geopolítica (o un repunte de las tensiones comerciales) podrían añadir obstáculos al dinamismo económico y generar inestabilidad en los mercados finncieros”.
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