Cinco días después de declararse el incendio forestal de la Vall d’Uixó (Castellón), y en plena ola de calor, el fuego continúa fuera de control. Los servicios de emergencia temen que el repunte de las temperaturas de los próximos días complique aún más la extinción de un incendio que ya ha arrasado unas 9.300 hectáreas y dibuja un perímetro de 82 kilómetros. Tras la última reunión del cecopi, el portavoz de los bomberos, Antonio Rodrigo, ha pedido prudencia. “Necesitamos 48 horas para poder dar alguna novedad sobre el incendio”, ha señalado, aunque ha advertido de que “esta noche será crítica porque va a determinar en gran medida su evolución”. Mientras tanto, los cerca de 10.000 vecinos desalojados siguen sin saber cuándo podrán regresar a sus casas. Las autoridades evitan fijar una fecha para el retorno y prefieren esperar a comprobar cómo evoluciona el incendio antes de tomar una decisión.
Los cerca de 10.000 vecinos desalojados siguen sin fecha de regreso mientras las autoridades esperan la evolución del incendio
Cinco días después de declararse el incendio forestal de la Vall d’Uixó (Castellón), y en plena ola de calor, el fuego continúa fuera de control. Los servicios de emergencia temen que el repunte de las temperaturas de los próximos días complique aún más la extinción de un incendio que ya ha arrasado unas 9.300 hectáreas y dibuja un perímetro de 82 kilómetros. Tras la última reunión del cecopi, el portavoz de los bomberos, Antonio Rodrigo, ha pedido prudencia. “Necesitamos 48 horas para poder dar alguna novedad sobre el incendio”, ha señalado, aunque ha advertido de que “esta noche será crítica porque va a determinar en gran medida su evolución”. Mientras tanto, los cerca de 10.000 vecinos desalojados siguen sin saber cuándo podrán regresar a sus casas. Las autoridades evitan fijar una fecha para el retorno y prefieren esperar a comprobar cómo evoluciona el incendio antes de tomar una decisión.
Rodrigo ha explicado que la cabeza del incendio permanece perimetrada y que cerca de 400 efectivos trabajarán durante toda la noche, organizados en relevos de 24 horas, hasta lograr su estabilización. También ha confirmado que en las próximas horas se utilizarán drones para localizar posibles puntos calientes con riesgo de reactivación. “Hay una potencia de ataque muy buena”, ha afirmado.
Aunque las autoridades se mantienen esperanzadas, sobre el terreno la percepción es más cauta. Bomberos que participan en las labores de extinción explican a EL PAÍS que la cabeza del incendio se encuentra en una de las zonas más complicadas del perímetro: un terreno escarpado, con fuertes desniveles y barrancos, que dificulta el acceso y el avance de los equipos de emergencia.
Más de 1.200 profesionales integran el dispositivo desplegado para combatir las llamas, de los que 352 trabajan directamente sobre el terreno. Durante la jornada, los esfuerzos se están centrando en el flanco oeste del incendio, entre Tales y Alfondeguilla, donde también se ha refuerzado la actuación de los medios aéreos, favorecidos por unas condiciones meteorológicas más propicias.
“Para que el fuego avance con rapidez tienen que darse varios factores: una pendiente pronunciada, temperaturas por encima de los 30 grados y una humedad por debajo del 30%. Todas esas condiciones las tenemos aquí”, resumen los bomberos que han combatido las llamas durante toda la jornada. Desde el aire, los aviones y helicópteros alivian la presión sobre los equipos desplegados en tierra, sobre todo en aquellas zonas a las que resulta imposible acceder a pie. Aun así, entre quienes llevan horas luchando contra el incendio no hay demasiado optimismo. Consideran difícil que pueda darse por controlado este fin de semana, pese a que la previsión inicial de las autoridades pasaba por declararlo ya estabilizado.
“Estamos peor que el lunes pasado”, resumía otro bombero. La inversión térmica, un fenómeno atmosférico en el que una capa de aire cálido mantiene atrapado el aire más frío junto al suelo. Esa situación impide que el humo se disperse, reduce la visibilidad y altera el comportamiento del incendio, lo que ha complicado las labores de extinción durante los últimos días. Los servicios de emergencia, además, no esperan que desaparezca a corto plazo.

La primera reunión del Cecopi de este miércoles ha dejado, al menos, una noticia positiva. Tras un nuevo recuento, las autoridades han rebajado la estimación de la superficie calcinada desde las más de 10.000 hectáreas comunicadas el martes hasta las 9.300 actuales. Una revisión que no altera, sin embargo, el escenario sobre el terreno: el incendio continúa sin estabilizarse.
La jornada del martes puso a prueba a los equipos de extinción. A media tarde, la actividad en el puesto de mando era frenética. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, y el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, acudieron de urgencia para participar en una reunión extraordinaria después de que se detectaran dos rebrotes en Artana y otro en Alcudia de Veo.
La preocupación quedó resumida en una sola frase: “Vamos con retraso respecto a la planificación que teníamos para la extinción”. Así describió anoche el jefe del operativo, el bombero de la Diputación Fernando Pérez, la evolución del incendio al finalizar la reunión del Cecopi. El jefe del operativo fue tajante al asegurar que todavía quedan “muchas horas de trabajo” antes de poder dar el incendio por estabilizado. Mientras algunos vecinos, como los de La Vilavella o cuatro barrios de la Vall d’Uixó, podían regresar a sus casas, los habitantes de Montán recibían el aviso de preparar una mochila ante una posible orden de evacuación.
La evolución del incendio deja dos escenarios bien diferenciados. Tras la reunión mantenida el martes por la noche entre las autoridades y los servicios de emergencia, la Generalitat levantó el confinamiento total de La Vilavella y de gran parte de los términos municipales de Betxí y Onda, situados en las faldas de la Sierra de Espadán, fuera de los límites del parque natural.
Sin embargo, se mantiene la evacuación que afecta a unas 10.000 personas residentes en los municipios del interior del parque natural, según explicó el consejero de Emergencias. Con unas 9.300 hectáreas afectadas y un perímetro de 81 kilómetros, el incendio se ha convertido ya en uno de los más devastadores registrados en la Comunidad Valenciana en los últimos años.
En el Cecopi se decidió también cerrar los accesos a los municipios que se encuentran aún evacuados para evitar que los vecinos volviesen a sus casas a recoger pertenencias. El viento y las condiciones meteorológicas han estado jugando en contra de la extinción. Los servicios de emergencia han reconocido varios días seguidos que los medios aéreos no han podido incorporarse a las zonas con mayor actividad del incendio.

Se mantienen evacuadas Aín, Alcudia de Veo, Alfondeguilla, Tales, Eslida, Artana, Sueras, Villamalur, Torralba, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Chóvar, Azuébar y Almedíjar. La mayoría de estas pequeñas localidades multiplican su población durante el verano. La sierra también cuenta con numerosas casas de montaña diseminadas.
Las evacuaciones afectan ya a unas 10.000 personas, que este martes afrontarán su quinta noche consecutiva fuera de casa, en plena subida de las temperaturas. Para mejorar las condiciones de quienes no tenían otra alternativa que dormir en los polideportivos habilitados por los ayuntamientos, las autoridades han decidido trasladar a 172 personas a distintos alojamientos, donde podrán descansar en mejores condiciones. En concreto, se habilitarán plazas en la residencia de estudiantes de la Universidad Jaume I, en Castellón, en el Centro de Alto Rendimiento de la Penyeta Roja y en el balneario de La Vilavella.
Mientras miles de vecinos siguen sin poder regresar a sus casas, las restricciones comienzan a aliviarse de forma desigual. En La Vilavella se ha levantado por completo el confinamiento, aunque sus vecinos deberán consumir agua embotellada durante las próximas 72 horas. En cambio, en Betxí y Onda se mantiene el confinamiento en la urbanización Nueva Onda, mientras continúan evacuadas las urbanizaciones de Solaig y Montserrat, en Onda; Peña Negra, en Betxí; y la pedanía de Artesa.
El incendio continúa activo y preocupan los rebrotes, conatos y numerosas columnas de humo que complicaron el trabajo de los 34 medios aéreos desplegados. Los rebrotes en algunos sectores han generado nuevos avances del fuego, con “arreones” que han llegado a calcinar entre 500 y 800 hectáreas, según el director operativo del Puesto de Mando Avanzado.
La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que también participó en la reunión del Cecopi, destacó que hasta el momento no haya que lamentar víctimas mortales, una circunstancia que situó como la máxima prioridad en una emergencia de estas características. La también secretaria general del PSOE de la Comunidad Valenciana puso además en valor el trabajo de los servicios de emergencia, cuyos efectivos arriesgan sus vidas para proteger a la población. La ministra recordó también que el Consejo de Ministros aprobó este martes la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil para este incendio, “incluso con el incendio todavía en marcha”. Un mecanismo que, según explicó, permitirá activar numerosas medidas de apoyo y aporta “mucha tranquilidad” a las personas afectadas.
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