Las elecciones municipales pondrán a prueba la capacidad mostrada por Aliança Catalana (AC) para marcar el debate político. Con las encuestas a favor, su campaña se centrará en la seguridad y la inmigración, con efectos tanto en la competencia en el eje nacional como en el ideológico. La izquierda, que tradicionalmente ha adolecido de claridad en esos temas, tendrá que mojarse. Esquerra Republicana, por ejemplo, lleve meses modulando el tono y se lanza a ayudar a sus alcaldes a dar una mejor respuesta ante problemas como la ocupación delincuencial o ya pide regular el burka en la calle. Dentro del PSC hace tiempo que ya se plantea su prohibición. Los Comunes son más cautos: es peligroso comprar el marco de la derecha y lo que toca es demostrar a los ciudadanos que la política es útil ante sus problemas.
Los republicanos visten con la etiqueta “tolerancia cero” un manual que recopila buenas prácticas y consejos para sus alcaldes
Las elecciones municipales pondrán a prueba la capacidad mostrada por Aliança Catalana (AC) para marcar el debate político. Con las encuestas a favor, su campaña se centrará en la seguridad y la inmigración, con efectos tanto en la competencia en el eje nacional como en el ideológico. La izquierda, que tradicionalmente ha adolecido de claridad en esos temas, tendrá que mojarse. Esquerra Republicana, por ejemplo, lleve meses modulando el tono y se lanza a ayudar a sus alcaldes a dar una mejor respuesta ante problemas como la ocupación delincuencial o ya pide regular el burka en la calle. Dentro del PSC hace tiempo que ya se plantea su prohibición. Los Comunes son más cautos: es peligroso comprar el marco de la derecha y lo que toca es demostrar a los ciudadanos que la política es útil ante sus problemas.
Estos nueve meses hasta los comicios serán el laboratorio de cierto giro interno dentro de los republicanos, enmendando la idea de que abordar el debate del orden es comprar el marco tradicional de la derecha y que ahora exprime al extremo por AC o Vox. Pese al fiasco electoral del último ciclo, ERC viene de ostentar sus más altas cuotas de poder y la experiencia en gestión acumulada, por ejemplo al frente del departamento de Interior, les ha permitido ampliar el espectro y profundidad de discusiones sectoriales. Y en seguridad, la idea es clara: la seguridad es de izquierdas.
Oriol López Mayolas, secretario general adjunto del partido, explica que esa reflexión se ha solapado con episodios que han hecho encender todas las alarmas. Hace un año, por ejemplo, con AC promoviendo una estrategia de camuflarse e inflar protestas de vecinos por supuesto problemas de seguridad para reventar la celebración de plenos en municipios como Torelló o Roda de Ter, ambos en la comarca de Osona. Varios alcaldes, explica López, pidieron ayuda para abordar este tipo de situaciones. “ERC no quiere rehuir ningún debate, lo asumimos y damos herramientas al mundo local para que los afronte”, añade.
Ese trabajo específico comenzó hace un año y ha cristalizado en forma de una guía que recopila buenas prácticas en seguridad y convivencia implementadas por alcaldías republicanas y que en su día adelantó SER Catalunya. Su autor, el alcaldable de ERC en Vic Joan Ballana, ha sido además fichado por el propio Oriol Junqueras para fijar los derroteros de este tema, tiendo una visión afincada en el territorio.
“Durante demasiado tiempo, los discursos de seguridad han sido capturados por visiones autoritarias o excluyentes, que reducen los problemas a cuestiones de orden o de origen de las personas”, acepta el texto. La seguridad, continúa, no es solo la ausencia de delitos: “Es estabilidad residencial, espacio público cuidado, convivencia respetuosa, redes comunitarias, apoyo social, oportunidades para los jóvenes y servicios públicos eficientes”.
El documento de Ballana, que hasta en 2011 tuvo responsabilidades en ese campo en el Ayuntamiento de Vic, ha sido compartido en varias sesiones de trabajo con diferentes cargos municipales. Tiene mucho de manual, apuntando soluciones casi quirúrgicas para enfrentar problemas crecientes como la ocupación delincuencial -se cuida mucho de separarla de las originadas por vulnerabilidad social– o explica cómo hacer un diagnóstico integral de las poblaciones para identificar posibles riesgos o sobre el diseño de ordenanzas que mejoren la convivencia. “La seguridad aumenta cuando los espacios están habitados y son sostenibles”, dice el texto, que además es un gran argumentario para afrontar la competencia electoral que viene.
La guía no propone nada que no estuviera ya sobre la mesa -aún no se ha cerrado el programa marco para las municipales- pero Ballana sí lo ha envuelto de un lenguaje inédito en ERC. Aparecen expresiones como “tolerancia cero”, que han cabalgado sin complejos el alcalde de Badalona Xavier García Albiol (PP). El autor, en varias apariciones, usa otras palabras como “maleantes” y hasta critica “la persimividad que ha existido hasta ahora” con el incivismo.
López reconoce que es un léxico que puede hacer levantar alguna ceja dentro del partido. Pero recuerda que el autor tiene la virtud de precisamente entender la situación de comarcas como la de Osona, donde históricamente hay menos rechazo a tesis ultra. Un tono diferente, añade, da una pátina de contundencia a unas políticas claramente republicanas y progresistas y permite enfrentar, por ejemplo, a una Aliança lanzada a denunciar el “caos” de las políticas progresistas en materia de inmigración, identidad o seguridad ciudadana.
Donde el tono sí acompaña un giro político es con la regulación de los velos integrales, el burka y el niqab, en los espacios públicos, pero sin imponer multas o usar la vía penal. La confrontación interna, de momento, ha sido muy acotada. Queda atrás los tiempos en que el argumentario oficial de ERC era que la presencia de esas prendas era anecdótica y la polémica sobre su uso se calificaba de “artificial”. El partido defendía, por ejemplo en 2014, que el uso del velo integral debía superarse “con cultura y no con represión”. La discusión legal de ese tema recae en el Congreso pero nadie duda que será tema en campaña.
La vía de Comuns
A Comuns les preocupa el auge de AC pero por el carácter más metropolitano de su base electoral sus movimientos tácticos en la Cataluña interior se viven con más distancia. “La preocupación de la gente por la seguridad es real, no la negamos”, especifican desde la confluencia, que creen que esa carpeta tiene que ser entendida y tratada como un servicio público más como la sanidad o la educación.
“Confrontaremos con la extrema derecha a partir de nuestro proyecto de ciudades y pueblos”, añaden esas mismas voces. Desde las filas de Comuns alertan del peligro de “comprar los marcos de la agenda” ultra, pues creen que eso les facilita marcar las prioridades en el debate electoral y al medio plazo, facilita que ideas aún más radicales contra los inmigrantes sean blanqueadas. La CUP no respondió a las preguntas de este diario.
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