Josep Cusí, el fiel amigo de Juan Carlos I, ha fallecido este miércoles en Barcelona a los 92 años. Discreto empresario, Cusí fue el armador de los bribones, los barcos de regatas del rey emérito, pero sobre todo uno de sus confidentes más discretos después de conocerle a principios de los años setenta durante una cacería organizada por el dictador Francisco Franco, de quien fue su instructor de tiro y compañero de caza.
El armador de los veleros Bribón fallece en Barcelona a los 92 años
El armador de los veleros Bribón fallece en Barcelona a los 92 años


Josep Cusí, el fiel amigo de Juan Carlos I, ha fallecido este miércoles en Barcelona a los 92 años. Discreto empresario, Cusí fue el armador de los bribones, los barcos de regatas del rey emérito, pero sobre todo uno de sus confidentes más discretos después de conocerle a principios de los años setenta durante una cacería organizada por el dictador Francisco Franco, de quien fue su instructor de tiro y compañero de caza.
El empresario tenía un variado currículum. Ingeniero electrónico de formación, empresario, y waterpolista y nadador de competición, si bien acudió a los Juegos Olímpicos de México en 1968 para participar en la competición de tiro. Y era uno de esos discretos miembros de viejo cuño que acostumbran a integrar la burguesía catalana, asociado del Real Club Náutico de Barcelona o del Círculo del Liceo. Estaba casado con inés Muiños y tenía seis hijos.
Aunque conocida de sobras su relación con Juan Carlos I, Josep Cusí, que ha salido fotografiado en múltiples ocasiones junto al monarca, el diario The Telegraph desveló hace seis años que Cusí había sido el encargado de compartir a medias con el rey emérito el viaje nupcial de los actuales reyes de España, Felipe VI y Letizia, que superó el medio millón de dólares. Fruto de esa buena relación, Cusí rompió en 2018 su discreción habitual para, en un acto de la Fundación Elena Barraquer, defender la buena relación que mantenía la actual reina con su predecesora en el cargo y suegra, Sofía.
La periodista Pilar Urbano, en su libro Genio y figura, relató que la buena relación entre ambos amigos había pasado por “algún bajón cuando don Juan Carlos pretendía acudir a alguna de las reuniones acompañado de Corina Sayn-Wittgenstein”. Cusí explicó en un artículo publicado en La Vanguardia en 2012 que compartía con la confesión de Juan Carlos I que la decisión de acudir a un safari de caza en Botsuana, por el que tuvo que ser evacuado tras romperse la cadera, “no fue una decisión acertada”. Entonces señaló que “que hay que evitar los tropiezos, en las escaleras de un bungalow y en la vida pública”, extremo que intentó llevar al extremo siempre que su temperamento se lo permitiera. En todo caso, en 1983 dijo sobre su relación con el rey: “Yo no me considero supatrón, sino su servidor, en el mar y en la tierra, dentro y fuera del Bribón”
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