Si dentro de nueve días Flávio Bolsonaro, 45 años, gana las elecciones, pretende “declarar la guerra al narcotráfico”, según explicó este viernes en una entrevista televisada con el canal Globo. También seguirá los pasos de Estados Unidos y declarará terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho. Anteriormente, Bolsonaro hijo prometió incorporar a Brasil a la alianza Escudo de las Américas, que lidera Washington y a la que se han sumado una quincena de Gobiernos de derechas. El candidato del Partido Liberal (PL) también prometió que, de ser elegido presidente, estará un solo mandato en el poder.
El ultraderechista afirma que no buscaría la reelección ni quisiera que un familiar le sucediera en el poder
El ultraderechista afirma que no buscaría la reelección ni quisiera que un familiar le sucediera en el poder


Si dentro de nueve días Flávio Bolsonaro, 45 años, gana las elecciones, pretende “declarar la guerra al narcotráfico”, según explicó este viernes en una entrevista televisada con el canal Globo. También seguirá los pasos de Estados Unidos y declarará terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho. Anteriormente, Bolsonaro hijo prometió incorporar a Brasil a la alianza Escudo de las Américas, que lidera Washington y a la que se han sumado una quincena de Gobiernos de derechas. El candidato del Partido Liberal (PL) también prometió que, de ser elegido presidente, estará un solo mandato en el poder.
“Yo solo quiero un mandato, solo necesito un mandato para empezar a arreglar este país”, proclamó. Enfatizó que no apoya que su padre ni ninguno de los hermanos le suceda en el cargo si llegara a jefe del Estado. También negó que fuera a nombrar canciller a su hermano Eduardo, que vive en Texas, está condenado por obstrucción de la justicia en Brasil y al que ha definido como “un perseguido político”.
No fue tan explícito al ser preguntado sobre si su padre, Jair Bolsonaro, que cumple una pena por un intento de golpe de Estado, tendría un cargo en un hipotético Gobierno. “Nunca me ha pedido un cargo, ni hemos hablado de eso”, repitió. “Poder ser asesorado por un expresidente es un privilegio”, dijo. Enmarcó su compromiso de quedarse un solo mandato en su “desapego al poder”. Y apuntó además que “a la derecha no le faltan nuevos líderes para continuar nuestro proyecto de nación”.
Bolsonaro aprovechó para marcar distancias con su rival, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, del que recordó que se presenta por séptima vez a la presidencia.
Tampoco desperdició la ocasión de proclamar que su padre está injustamente encarcelado. “Fue condenado en una farsa y por sus enemigos, amigos de Lula”, dijo, tras describir el ataque más grave sufrido por la democracia brasileña tras el fin de la dictadura, “como el golpe de Disney”.
Poco después de ganar la primera vuelta por casi dos puntos, el candidato y heredero del clan ultraderechista desveló su plan de realizar algunas reformas constitucionales para “redemocratizar Brasil”, incluido el fin de la reelección, ampliar el mandato e iniciar una reforma del Poder Judicial.
El favorito para ganar las elecciones prometió que no abolirá la reforma constitucional, aprobada este miércoles, por la que millones de brasileños van a tener un segundo día libre, el fin de la llamada escala 6×1. También dijo que mantendría los derechos laborales.
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